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Crimen de Patraix

Maje regresa a la cárcel de Picassent para seguir cumpliendo condena por el asesinato de su marido tras el parón por maternidad

Instituciones Penitenciarias devuelve a la prisión valenciana a María Jesús Moreno, cuya pena acaba en 2040, tras permitirle pasar tres años en el módulo de madres de Fontcalent

El niño ya no puede seguir con su madre, tras haber cumplido el pasado 13 de julio los tres años, la edad máxima que la ley permite tener a un hijo en un recinto penitenciario

Maje, durante el juicio con jurado celebrado en 2020 en Valencia por el asesinato de su marido.

Maje, durante el juicio con jurado celebrado en 2020 en Valencia por el asesinato de su marido. / Miguel Ángel Montesinos

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Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

María Jesús Moreno Cantó, más conocida como Maje o la viuda de Patraix, ha regresado este jueves, 30 de julio, a su destino natural, en el centro penitenciario Valencia-Antoni Asunción, en Picassent, para seguir cumpliendo los 22 años de cárcel que se ganó planificando y ejecutando el asesinato de su marido, el ingeniero civil Antonio Navarro, junto con su entonces amante, Salvador Rodrigo Lapiedra, Salva. Maje, cuya pena quedará extinta en 2040 -está privada de libertad desde el 10 de enero de 2018, tras ser detenida por el grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Valencia casi cinco meses después del crimen-, ha entrado este jueves por la puerta principal de Picassent, donde hacía días que la esperaban, con buen aspecto "y bastante más delgada". Lo hace tras concluir el paréntesis que le ha permitido pasar los últimos tres años en la unidad de madre de la cárcel de Fontcalent, en Alicante, para criar al hijo concebido con su pareja, también condenado por homicidio.

De momento, y hasta que cumplimente la entrevista con el psicólogo -el procedimiento habitual-, no tiene módulo asignado, aunque lo previsible es que sea enviada a alguno de los llamados módulos con destino de trabajo, es decir, aquellos en los que el interno desarrolla un trabajo para la comunidad. Antes de ser enviada a la prisión alicantina de Fontcalent, María Jesús Moreno estuvo trabajando en la panadería del centro, donde se elabora el pan y otras preparaciones de horno para toda la población reclusa de Picassent, integrada por más de 2.000 personas.

El fin previsto

El regreso de Maje a Picassent es completamente protocolario. Tras ser condenada en firme en enero de 2022 por el Tribunal Supremo a los 22 años de cárcel que ya le había impuesto en primera instancia el magistrado de la Audiencia de València José María Gómez Villora, después de ser declarada culpable por unanimidad por el jurado del tribunal popular que enjuició a los dos amantes, Instituciones Penitenciarias fijó como su centro de destino el de Picassent, en Valencia. Es ahí donde debía cumplir esa condena, que se dará por totalmente extinguida entre finales de 2039 y principios de 2040 si todo sigue igual.

A finales de ese mismo año 2022, los servicios médicos de la cárcel valenciana confirmaron las sospechas de Maje: estaba embarazada. En ese momento, mantenía su segunda relación sentimental estable. Tras haber sido pareja durante un tiempo prolongado de un recluso panameño preso por tráfico de drogas, María Jesús inició una relación duradera con David M. R., condenado, igual que ella, por una muerte violenta, pero con alguna diferencia sustancial. En el caso de ella, se calificó como asesinato porque la víctima, su marido, no tuvo oportunidad alguna de defensa, y en el de él, de homicidio, porque tanto David como el otro acusado mataron a su camello de 44 cuchilladas de manera sobrevenida durante una discusión, cuando la víctima fue a su casa, en Sueca, a llevarles cocaína y les reclamó una deuda anterior.

Avanzado el embarazo, cuando ya estaba a punto de dar a luz, Instituciones Penitenciarias autorizó su traslado a la unidad de madres Irene Villa del centro penitenciario alicantino de Fontcalent, el más próximo a Valencia. Dado que la población reclusa femenina es muchísimo menor que la masculina, y que pocas mujeres tienen embarazos durante su tiempo en prisión, solo hay cuatro unidades para madres privadas de libertad en toda España.

El parto y los tres años en Fontcalent

Moreno Cantó fue trasladada de Picassent a Alicante a principios de julio de 2023. El día 13, jueves, daba a luz a su primer y único hijo, hasta ahora, en el Hospital General de Alicante, en cuya novena planta, donde se encuentra el módulo de seguridad, permaneció ingresada hasta recibir el alta médica junto con el bebé el lunes siguiente. En cuanto los ginecólogos y pediatras dieron el visto bueno, la conocida como viuda de Patraix porque en ese barrio valenciano cometieron el asesinato de su entonces marido -a primera hora del 16 de agosto de 2017, cuando el ingeniero se iba a trabajar- fue conducido junto con su hijo recién nacido a ese módulo de madres.

Y allí ha permanecido con el pequeño, con visitas periódicas de su madre y de su hermana y también del padre de la criatura, hasta que el niño cumplió los tres años el pasado 13 de julio de este 2026. A partir de ese momento, Instituciones Penitenciarias inició los trámites para darle el alta como interna en la unidad Irene Villa y devolverla a su destino anterior, la cárcel de Picassent. No ha trascendido si la viuda de Patraix había solicitado ser enviada a los módulos femeninos generales de Fontcalent, para permanecer cerca de su familia -tanto ella como su víctima son de Novelda (Vinalopó Mitjà)-, pero, aunque lo hubiera hecho, lo habitual es que se le hubiera denegado, al tratarse de un delito muy grave y una condena especialmente alta.

Así es el padre del hijo de Maje: su vida y la condena que cumple en prisión.

David M., el día que la Guardia Civil lo llevó al juzgado tras ser detenido por matar a su camello en Sueca. / Vicent M. Pastor

El padre, de nuevo en prisión

Una de las ventajas para Maje es que, estando de vuelta en Picassent, volverá a coincidir detrás de las rejas con su pareja. Las fuentes consultadas por Levante-EMV han aclarado que, si bien la relación ha tenido altibajos y momentos de separación, en este momento continúan figurando como pareja a efectos penitenciarios -se inscriben, entre otras razones, para que se les autoricen los encuentros vis a vis- y, además, David M. ha vuelto a ser internado, tras ser regresado del tercer al segundo grado por un tropiezo en el exterior.

De hecho, llevaba meses en el Centro de Inserción Social (CIS), el paso previo a la libertad, lo que le permitía entrar en el centro únicamente para dormir. Sin embargo, tras serle retirado el tercer grado, ha vuelto a la prisión ordinaria, han confirmado las citadas fuentes, lo que les permitirá coincidir en los espacios comunes, además de en esos encuentros vis a vis, a los que también tendrían derecho aunque solo uno de ellos estuviese dentro.

David M. y su cómplice, Carlos S., fueron condenados el 5 de marzo de 2012, cuatro años después del crimen, a sendas penas de 15 años de cárcel, exactamente lo que pedía el fiscal -la familia de Hugo Sáez Laserna, la víctima, había solicitado 25 años de prisión- por el asesinato del joven de 27 años de 44 cuchilladas, crimen perpetrado en la noche del 20 de mayo de 2008 en Sueca, aunque el cuerpo apareció cuatro días más tarde semihundido en el Assut de la Marquesa, en Cullera, lastrado con una bombona de butano atada con una soga al cuerpo.

Mentiras a modo de coartada

El grupo de Homicidios de la Guardia Civil detuvo a David, en ese momento de 22 años, y a Carlos, de 24, dos semanas después, gracias a la colaboración de un conocido del primero que alertó a los agentes de que el principal encausado, hoy pareja de Maje, no solo le había pedido prestada su furgoneta -para trasladar el cuerpo, aunque a él le dijo que era para llevar unos sanitarios- sino que además intentó que le falsificara un tiquet de su restaurante para simular que había comido allí el día del crimen, a modo de coartada.

Ambos ingresaron en prisión por orden de la entonces jueza de Instrucción 6 de Alzira, pero tres meses después firmó su libertad provisional, por lo que cuando llegó el juicio, el 20 de febrero de 2012, solo habían estado privados de libertad esos tres meses. Y así continuaron hasta que el Tribunal Supremo dio firmeza a la sentencia, año y medio después, en septiembre de 2013. Esa es la razón por la que David aún no ha terminado de cumplir esa condena de 15 años, ya que cuando entró en la cárcel para cumplirla a finales de 2013, solo se le pudieron descontar esos tres meses de prisión preventiva, así que no saldará su deuda penal hasta finales de 2028. Y después de ese reciente 'tropiezo', ni siquiera podrá hacerlo en régimen abierto, ya que ha sido regresado a segundo grado.

El crimen de Patraix

En cuanto a Maje, fue condenada en noviembre de 2020 a 22 años de cárcel por la Audiencia de Valencia -el autor material, Salva, lo fue a 17 porque a él se le aplicó una atenuante, la de confesión tardía, mientras que a ella solo una agravante, la de parentesco, porque era su mujer, lo que le dio ventaja sobre la víctima para planificar su muerte eligiendo el momento y lugar en los que era más vulnerable-, pena que fue ratificada en su totalidad, primero por el TSJCV, en mayo de 2021, y después por el Tribunal Supremo, en enero de 2022.

Antonio Navarro fue asesinado por Salvador Rodrigo en su garaje, en el 14 de la calle Calamocha, a las 7.40 horas del 16 de agosto de 2017 de ocho cuchilladas cuando la víctima iba a coger su coche para ir a trabajar. El crimen había sido concebido por María Jesús, que en ese momento tenia 27 años, y embarcó en su plan a Salva, con quien mantenía una relación extranconyugal desde hacía más de dos años. Ambos fueron detenidos por el grupo de Homicidios de la Policía Nacional el 10 de enero de 2018 e ingresaron en prisión dos días después, el 12, de donde ya no han vuelto a salir, por lo que cuando el Supremo confirmó sendas condenas, al contrario del caso de David M., ambos habían cumplido ya cuatro años entre rejas, a descontar de esos 22 y 17 años confirmados en la sentencia definitiva.

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