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La Safor

Provocan un incendio en el marjal de Gandia al quemar un caballo muerto

El equino pertenecía a un picadero y se lo regaló el propietario a un matrimonio que decidió quemarlo tras morir de viejo

La Policía Local descarta el maltrato animal y ha sancionado administrativamente al dueño de la parcela

Zona del marjal de la playa de Gandia por donde se produjeron los hechos

Zona del marjal de la playa de Gandia por donde se produjeron los hechos / Miguel Pérez

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Gandia

Sucedió en una zona del marjal de Gandia y a pleno mediodía. Un conductor alertaba al 112 de la existencia de una columna de humo visible desde la carretera N-332 por la que él circulaba. El Centro de Coordinación de Emergencias enviaba al lugar a una dotación de Bomberos del Consorcio Provincial de València, así como a la Policía Local de Gandia.

En principio, todo apuntaba a una quema de rastrojos que se había descontrolado y había prendido la maleza seca de una zona del marjal en la playa de Gandia, amenazando con propagarse, así que la rápida actuación tras el aviso evitó males mayores, llegando a afectar a una zona de 200 metros de parcela.

Un cuerpo calcinado

La sorpresa vino cuando los bomberos sofocaron las llamas y detectaron la existencia de un cuerpo calcinado. Se trataba de un caballo. La Policía Local de Gandia que estaba en el lugar, preguntó por lo ocurrido a los propietarios de la caseta donde se inició la quema ilegal y explicaron lo que había sucedido.

Según ha podido saber Levante-EMV, el matrimonio residente en esta caseta del marjal explicó a los agentes que el caballo —ya muy mayor— se lo había regalado el dueño de un picadero porque ya no le era útil y lo acogieron en su parcela hasta que falleció.

El fuego se les descontroló

Una vez el equino ya no tenía vida, decidieron quemarlo en una especie de hoguera que habían construido en la parcela. Pero se les descontroló el fuego y acabó prendiendo la maleza de alrededor y extendiéndose por esa zona del marjal, junto a la playa de Gandia.

En la inspección ocular que realizaron los agentes de la Policía Local, comprobaron que el caballo disponía del correspondiente chip y, al pasarle la lectura, daba como titular el dueño del picadero. Un hecho que confirmaba parte de la versión del matrimonio hasta que se constató con el legítimo titular del establecimiento donde había estado el equino, que, efectivamente, fue regalado al matrimonio.

La Policía les sanciona por lo ocurido

De la misma manera, los agentes pudieron comprobar que, dado que el animal no llegó a calcinarse del todo, no presentaba heridas externas, lo que en principio corroboraba la versión dada por los implicados en la quema y no apreciando indicios de maltrato.

Los agentes les informaron que la ley les obliga a llevar al animal a una incineradora, no pudiendo quemarlo ellos en su propia parcela, por lo que se les impuso una sanción administrativa por su actuación. También deberán correr con los gastos ocasionados por la movilización de los efectivos de Bomberos al haber sido un incendio provocado que se descontroló por la negligencia de los autores.

Prohibido el entierro libre o en terrenos particulares

Cabe recordar que la incineración de caballos en España está estrictamente regulada por la normativa de Subproductos Animales No Destinados al Consumo Humano (Sandach) y directrices de sanidad animal, por lo que está prohibido el abandono o el entierro libre en terrenos particulares por riesgos de salud pública. Los restos de equinos deben gestionarse obligatoriamente a través de personal o empresas autorizados para su incineración en plantas homologadas o transformación industrial.

Los caballos muertos se catalogan como residuos de categoría específica que exigen retirada oficial mediante empresas homologadas, al estar clasificados como Sandach.

Por ello, está prohibido enterrar un caballo en parcelas o fincas privadas de forma autónoma, en fosas libres, salvo excepciones rurales muy restrictivas y autorizadas por cada Comunidad Autónoma, pero eso sí, lejos de acuíferos y pozos.

Una vez el veterinario colegiado ha certificado el fallecimiento del caballo, se debe presentar el documento de identificación equina, el PAS o Tarjeta Equina, para dar de baja al animal en el registro oficial correspondiente. Y posteriormente, contactar con un servicio autorizado de recogida de cadáveres ecuestres o crematorio especializado.

No hay que olvidar que la incineración del animal requiere instalaciones industriales de alta capacidad adaptadas al tonelaje del mismo, ya que los hornos de mascotas estándar no están permitidos ni preparados para equinos.

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