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L'Horta

Once trabajadores imputados por robar 42 veces en una empresa de cobre de València y repartirse las ganancias

Utilizaban el uniforme de la empresa de mantenimiento eléctrico para hacer creíble la transacción en los centros de reciclaje

La Guardia Civil les acusa de vender más de 7.000 kilos de cobre, valorados en 19.308 euros en Alginet, Beniparrell y Manises

Un agente de la Guardia Civil inspeccionando el cobre robado

Un agente de la Guardia Civil inspeccionando el cobre robado / Guardia Civil

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València

Lo tenían todo planeado pero la avaricia rompió el saco. No una sino hasta 42 veces. Y no unos cuantos cables sino hasta 7.000 kilos. Disponían de los uniformes de la empresa, de las supuestas autorizaciones y sabían lo que manejaban para no levantar sospechas, pero se les acabó el chollo.

Agentes del Equipo ROCA de la Guardia Civil de Paiporta han resuelto el misterio del cable de cobre que unos trabajadores de una empresa hurtaban para luego venderlo en diversas empresas y así obtener pingües beneficios. Pero todo se descubrió en una inspección rutinaria a un centro de reciclado y recuperación de metales en el municipio de Beniparrell.

Tirar del hilo

En dicha inspección hallaron 3.000 kilos de cobre valorados en más de 10.000 euros lo que levantó las sospechas de los agentes de la Guardia Civil que, al comprobar la procedencia y preguntar a la empresa, el centro de tratamiento les explicó que se trataba de ventas de trabajadores de una empresa de mantenimiento eléctrico encargada de las subestaciones de la empresa suministradora de electricidad.

Así las cosas, el equipo ROCA de Paiporta comenzó a tirar del hilo y averiguaron que eran varias las personas que acudía a establecimientos de Alginet, Beniparrell y Manises a vender el material. Y lo más curioso, durante las investigaciones pudieron constatar que acudían vistiendo el uniforme de su empresa, es decir, de donde robaban el cobre. Y además, informaban al centro de reciclaje de que disponían de la autorización para efectuar dichas ventas, como si de material sobrante se tratara.

Facturas particulares y repartidas

Pero la avaricia seguía y, creyendo haber descubierto la estafa perfecta, pedían que facturaran a nombre de ellos mismos y partían las cantidades para, de ese modo, pasar desapercibidos.

Con todos los datos de la investigación, los agentes de la Guardia Civil se desplazaron hasta la empresa donde trabajaban los ahora imputados y desde la mercantil les confirmaron que, efectivamente, eran trabajadores suyos si bien desconocían lo que estaban realizando a sus espaldas.

La empresa disponía de su propio servicio

De hecho, desde la empresa se dio a conocer que no existía ninguna autorización para la venta de esos 7.000 kilos de cobre así como que tampoco los centros de tratamiento donde se habían vendido son los autorizados por la empresa, ya que esta dispone de su propia gestión de los mismos.

Ante ello, la Guardia Civil ha imputado a un total de once trabajadores de dicha empresa, todos ellos de nacionalidad española y de edades entre los 22 y 58 años, a los que se les atribuyen 42 delitos de hurto, remitiendo las diligencias ala Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Torrent.

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