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Camp de Túria

El detenido tras convivir 8 meses con su padre muerto dice que “perdía dinero teniéndolo ahí”

Antonio U. A., tras quedar en libertad con cargos, explica que al día siguiente del fallecimiento podría haber cobrado la paga mínima vital

Evitó dos veces contárselo a su hermano porque estaba asimilando cómo decírselo

El juzgado le acusa de un delito contra la Seguridad Social y otro de abandono de persona en situación de riesgo

El detenido por convivir 8 meses con su padre muerto, puesto en libertad: "Con el ingreso mínimo vital igual hubiera cobrado más dinero que con la pensión de mi padre"

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Vilamarxant

“Yo perdía dinero teniendo a mi padre ahí muerto. Si llego a decir que ha muerto, al día siguiente cobro más dinero que él”. Son palabras de Antonio U. A., de 58 años de edad e hijo del fallecido Antonio Utiel Blesa, de 93 años, quien estuvo ocho meses conviviendo con el cadáver de su padre en la misma vivienda de Vilamarxant.

El detenido, ya puesto en libertad con cargos, pretendía nada más salir del calabozo dejar claro este jueves que él no se benefició de la pensión que cobraba su progenitor. El juzgado de Llíria, de momento, no lo ve igual, pues mantiene la acusación de un delito contra la Seguridad Social y otro de abandono de una persona en situación de riesgo.

Aun así, este jueves y bajo un sol de justicia, Antonio insistía ante los medios de comunicación en que “si lo hubiese comunicado, terceras personas se hubiesen llevado mi casa”. No queriendo dar más explicaciones, solo que “hace años ya denuncié que intentaron pegarle fuego a la casa conmigo dentro lanzando tres cócteles molotov”.

Sobre convivir con su padre fallecido, el propio Antonio relata que “hacía vida en el comedor, puse un colchón en la puerta y no lo veía. Luego lo tapé con una manta” y se lamenta de que la hija de su difunta hermana le haya denunciado. Es más, incide Antonio en que “yo no tengo sobrina, es la hija de mi difunta hermana la que me quiere ver en la cárcel” en alusión a ser la causante de la denuncia ante la Guardia Civil.

Estaba asimilando cómo contarlo

Reconoce que evitó ver a su hermano en dos ocasiones porque tenía que analizar y pensar cómo se lo iba a contar: “No iba a llegar y pum. Yo lo estaba asimilando” relata a las puertas de su diseminada casa en la que reside desde 2004, si bien su padre se fue a vivir con él hace una década aproximadamente.

Una vez explicados los motivos por los que convivió ocho meses con su padre muerto en la cama, Antonio se despedía este jueves con la voz entrecortada y lloroso diciendo que “voy a ducharme y afeitarme, que mañana -por hoy- tengo un entierro” en alusión a dar sepultura, ahora sí, a su padre fallecido entre enero y febrero pasados.

Parcela con parcela

Un vecino cuya vivienda colinda con la del detenido explicaba este jueves a Levante-EMV que lleva diez años viviendo en la zona, parcela con parcela con la vivienda donde apareció el cadáver. “Le solía llevar habas, higos y cosas que yo mismo cultivo en el campo” señalando que se saludaban y hablaban, aunque reconoce que “hacía tiempo que no veía al padre”.

De hecho, el día en el que fue descubierto el cadáver, el vecino se cruzó con Antonio y se saludaron, diciéndole el detenido que “había pedido un taxi porque se iba a comprar”. El vecino siguió a lo suyo, porque cuando comienza a hacer buen tiempo, suelen hacer vida en la parte donde no da el sol, junto a la piscina, y ahí está mucho más alejado de la casa.

Recordaba que este lunes llegó una patrulla de la Policía Local de Vilamarxant al camino donde vive y, tras llamar de viva voz a Antonio, nadie contestó.

Se marcharon los agentes y, al poco tiempo, regresaron de nuevo, esta vez acompañados por una patrulla de la Guardia Civil del puesto de Llíria. Insistieron, pero tampoco contestó nadie y mucho menos abrió la puerta o la cancela. Acudieron al vecino y le preguntaron si podían entrar a su casa para acceder a la vivienda de Antonio y es cuando se descubrió lo que pasaba.

Precintó las ventanas

Respecto a los meses que llevaba muerto y el porqué nadie del entorno notó malos olores, otro vecino de la zona explicaba que Antonio ya se encargó de sellar bien las ventanas y, al estar en campo abierto, el aire en la zona corre de forma natural.

Tal y como publicó este periódico, la plaza número 5 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Llíria acordaba la libertad de Antonio U. A., con la medida cautelar de obligación de comparecer ante el Juzgado de forma periódica. Quedando investigado en una causa abierta por los delitos de abandono de una persona en situación de riesgo y contra la Seguridad Social.

El hermano tardó 36 horas en avisar

El hermano de Antonio, quien reside en el extranjero, concretamente en un país del Extremo Oriente, fue el primero en dar la voz de alarma al no saber nada de su padre y aprovechar las vacacones para viajar hasta España y verlo. Una vez llegado a la casa de Vilamarxant y ante la ausencia de noticias de su padre, le preguntó al hermano sobre el paradero de su progenitor.

La sorpresa vino cuando, el detenido le explicó a su propio hermano que "papá está en casa" y le dijo que le acompañara a verlo. Al llegar a la puerta de entrada a una habitación, Antonio retiró una barra de hierro que atrancaba el acceso y abrió el habitáculo. Posiblemente, con un escueto "ahí está" se tuvo que dirigir a su hermano, mostrándole el cadáver del padre de ambos que yacía sobre la cama de la habitación.

Antonio Utiel Blesa llevaba ocho meses fallecido y prácticamente estaba esqueletizado, con apenas restos de piel en los huesos y su peculiar y distintivo reloj en su muñeca.

El hermano entró en estado de shock al ver la dantesca imagen. De hecho, no llegó a reaccionar. Se quedó paralizado. Espantado ante la escena. E incluso cuando se marchó de la vivienda, una casa insalubre y sin luz no denunció lo ocurrido ni lo que había visto. Es más, llegó a tardar 36 horas en reaccionar y no lo hizo llamando a las autoridades, sino a su sobrina que reside en un país de Europa.

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