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Exequias

Los vecinos del joven asesinado en el bar colombiano de Valencia acuden a su funeral en El Líbano

Varios centenares de personas acompañaron a los familiares de Harold Esteban Pulido Torres en el departamento de Tolima, en Colombia

La víctima, asesinada en un bar del barrio valenciano de Ayora, era sobrino de un conocido empresario ganadero de la zona

Vecinos del joven asesinado en el bar colombiano de Valencia acuden a su funeral en El Líbano

Redacción Levante-EMV

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València

A más de ocho mil kilómetros de donde le arrebataron la vida, su familia, su gente y sus vecinos quisieron darle el último adiós a Harold Esteban Pulido Torres, el joven colombiano de 20 años que fue asesinado en el bar La Esquina Tropical del barrio valenciano de Ayora el pasado 5 de agosto, presuntamente por parte del compañero de su madre y propietario del local, Hugo A. M., de 62 años de edad.

Fieles a su cultura y su historia singular, varios centenares de personas acompañaron a los familiares durante las exequias por las calles de su pueblo, El Líbano, en el departamento de Tolima. Cabe recordar que Harold Esteban era sobrino de Hugo Pulido Peña, un conocido empresario ganadero de la zona, donde la actividad agrícola y ganadera tiene gran peso social y económico entre sus habitantes.

Entre cantos y condolencias

Los libaneses recibieron al féretro siguiendo su tradición, para después continuar con el habitual traslado lento hacia la iglesia para la misa de exequias y concluir en el cementerio, entre cantos y condolencias. Tras la recepción del cuerpo sin vida del veinteañero asesinado, una treintena de músicos y bastoneras abrían el cortejo fúnebre. Tras ellos, un vehículo donde, en una cinta funeraria o de condolencia, el nombre de Harold Esteban Pulido Torres, a modo de avanzadilla del cortejo fúnebre.

Un vehículo, con las tradicionales coronas de recuerdo al difunto, le seguía a marcha lenta y con el maletero abierto como último viaje del joven por las calles de su ciudad.

Muchos de los asistentes, como es tradición en esta zona, iban ataviados con ropas blancas y además portaban globos del mismo color en señal de respeto y oración para con el finado.

Aunque la ciudad de gran tradición cafetera y ganadera seguía su curso habitual, fueron muchos los que quisieron despedirse de Harold Esteban y acompañar a familiares y amigos en lo que fue su último viaje por las calles donde se crió y era muy querido.

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