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Tribunales

Condenado un capitán de yate por robar un catamarán del puerto de València

Se enfrentaba a cuatro años de prisión y, al reconocer los hechos y abonar los daños, ha visto rebajada su pena

El autor del robo cree que hay “algo” detrás de la denuncia, posiblemente alguna deuda no hecha pública

El capián condenado, en una imagen dentro de un yate

El capián condenado, en una imagen dentro de un yate / L-EMV

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València

¿Por qué un autodenominado capitán internacional de yate hurtaría un catamarán y lo “ocultaría” a cuarenta millas de donde se lo apropió? ¿Por qué, después de servir al presidente de Angola, acaba reconociendo que se apoderó de un barco? Son preguntas que ni el propio condenado ha querido contestar.

La Sección Cuarta de la Audiencia de València ha condenado a José Paulo N. C., como autor de un delito de hurto y otro de falsificación de documento privado, en concurso con un delito de estafa en grado de tentativa, a un año y seis meses de prisión, tras reconocer que se apoderó de un catamarán de un millón de euros.

Sirvió al presidente de Angola

La embarcación, tal y como publicó Levante-EMV, fue sustraída del puerto de València el 21 de junio de 2023 por José Paulo, mecánico de nacionalidad portuguesa y autodenominado “capitán internacional de yate” de 37 años de edad.

El condenado explicaba a este periódico que “soy Capitán Internacional de Yates y he servido a José Eduardo dos Santos, presidente de la República de Angola” para intentar hacer ver que no tiene necesidad de robar nada.

Y que, aunque en el juicio reconoció los hechos, fuera de sala recordaba que “llevo toda mi vida en la náutica, ayudé a mucha gente en Angola y esta gente -en referencia a los dueños del barco- se ha aprovechado de mi bondad”. Niega haber robado el catamarán y que lo escondiera, añadiendo además que “esto es una situación en la que se debería indagar mucho más. Es todo muy extraño”. Además, dejaba entrever que posiblemente detrás de la denuncia del robo podría esconderse alguna deuda no hecha pública.

El yate atracado en el puerto de Gandia cuando la Policía Nacional se lo incautó

El yate atracado en el puerto de Gandia cuando la Policía Nacional se lo incautó / Policía Nacional

Lo puso a la venta por internet

No obstante, la fiscalía mantenía, y así lo ha reconocido el ahora condenado, que se apropió del barco y lo atracó en el puerto de la capital de la Safor para intentar venderlo por internet. Elaboró un contrato falso entre la verdadera dueña y él mismo donde adquiría por 270.000 euros el barco tasado en 920.000 euros y con ello fingir ser su titular.

Este falso contrato le dio pie a José Paulo N. C. a cambiar la numeración de registro de la embarcación, el nombre del barco y la bandera, pudiendo sacarlo del puerto de València y atracarlo en aguas de Gandia.

Lo puso en venta a través de una página de internet, por un precio muy inferior al de mercado, y le surgió un comprador. El hombre receló que, bien no era el dueño, bien lo había obtenido de manera ilícita. Miró las fotografías, hechas en el puerto de Gandia y a través de un reflejo leyó el nombre real de la nave y alertó a su dueña.

Reparación del daño

El día del juicio, el acusado reconoció los hechos y había pagado parte de la responsabilidad civil; concretamente, había consignado 8.000 euros como muestra de reparación del daño. Es por ello que ha sido condenado a un año de cárcel por un delito de hurto y seis meses de prisión por un delito de falsificación de documento privado, en concurso con un delito de estafa en grado de tentativa.

Así las cosas, la abogada del capitán de yate, Alicia Grau Córdoba, del despacho de Francisco Miguel Galiana Botella, conseguía llegar a un acuerdo, dado que, vistas las circunstancias de conducta del acusado, haber abonado parte de la responsabilidad civil y carecer de antecedentes penales, pedía la suspensión de la pena privativa de libertad y solicitaba el fraccionamiento del resto en 35 mensualidades de 888,888 euros cada una que se comprometía a abonar José Paulo.

Tras múltiples comprobaciones y diversas investigaciones

Fue la Policía Nacional la que recuperó la embarcación tras identificar a la persona que contrató el punto de amarre temporal en el puerto de Gandia, quien además dijo ser el dueño del catamarán y que lo había comprado hacía un par de meses.

Los policías realizaron diversas investigaciones y comprobaron que el hombre, de nacionalidad portuguesa, había sido contratado por la dueña del catamarán para trabajar durante dos semanas como mecánico de la nave. Como era el responsable del mantenimiento de los motores de la embarcación, disponía de las llaves y, estando en el puerto de València, robó la embarcación, trasladándose por mar hasta el puerto gandiense, donde lo atracó “sin autorización de su propietaria e incorporándolo a su patrimonio”, según relata la Fiscalía en su escrito de acusación.

Cuando la Policía Nacional se incautó del barco, faltaban de su interior diversos objetos que J. P. N. C. sustrajo, entre ellos una moto acuática y una lancha zodiac que pudieron ser recuperados y devueltos a su legítima propietaria. Tampoco estaba en el puesto de mando del catamarán una radio y tres emisoras, además de otros efectos que no pudieron ser recuperados.

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