07 de enero de 2008
07.01.2008
Telde

Los gritos de una niña de 10 años frustran su secuestro en Gran Canaria

07.01.2008 | 13:07
María José y Rafael, con su hija Sandra (de espaldas), ayer, a las puertas del servicio de urgencias de Las Remudas tras recibir atención médica.

Un joven de complexión fuerte, según la menor, la obligó a subirse sin éxito a una furgoneta blanca. La pequeña, con lesiones, logró escapar al oponer resistencia y poner en alerta a una vecina.

Los gritos de angustia y desesperación emitidos por Sandra Domínguez, una pequeña de diez años que vive en el barrio de La Garita, evitaron en la tarde noche del viernes su presunto secuestro a manos de un joven que conducía una furgoneta blanca y que, según el testimonio ofrecido ayer por la menor ante la Policía Nacional, es de complexión fuerte, de pelo moreno, tiene alrededor de 35 años y vestía, en el momento de la supuesta agresión, unos vaqueros azules, una camiseta roja y zapatillas de color negro.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 18.45 horas del pasado viernes en la calle Madreselva del citado barrio, según relataba este sábado a este periódico María José Plaza, la madre de la menor, tras interponer la preceptiva denuncia en las oficinas que el Cuerpo Nacional de Policía tiene en la ciudad de Telde.

La pequeña se dirigía a casa de Keren, una amiga suya de once años que vive en la mencionada calle, "cuando se le paró a su altura una furgoneta blanca que conducía un hombre. Este le preguntó dónde se encontraba la plaza, y aunque mi hija le explicó el recorrido que tenía que hacer, él le respondió que le ofrecía 5 euros si se subía en el vehículo y le acompañaba. Mi hija se negó en rotundo a ello", relató María José, quien apuntó que la respuesta firme de la menor "hizo que el hombre se bajase rápidamente, le tapase la boca, le agarrase por el cuello y le advirtiese de que no dijese nada porque él tenía un cuchillo".

El caso es que Sandra no se arredró ante las amenazas y comenzó a forcejear con su atacante, lo que le ocasionó erosiones de distinto tipo en el cuello y en el hombro izquierdo, tal y como se podía comprobar visualmente ayer y según venían recogidas en el parte de lesiones emitido a media mañana por los facultativos del servicio de urgencias de Las Remudas.

Los gritos de Sandra alertaron a la madre de Keren, también llamada Sandra, quien se asomó a la terraza de su casa, situada a poco más de 15 metros de donde se sucedió el intento de secuestro y, valiéndose también de sus gritos, logró ahuyentar al joven, quien se subió de inmediato a la furgoneta sin dejar rastro y tras soltar a la niña.

Tanto María José como Rafael, su marido, tuvieron conocimiento de lo sucedido con su hija pocos minutos después, cuando el padre de Keren y un amigo se acercaron hasta su domicilio, emplazado en otra calle de La Garita.

POLICÍA JUDICIAL. Hasta el barrio se trasladó además un coche patrulla de la Policía Nacional, que aconsejó al matrimonio la interposición de una denuncia ante los hechos, cosa que formalizaron ayer ante miembros de la Policía Judicial. El parte de Sandra recogía ayer abrasiones en el cuello e inflamación en la zona cervical, por lo que se le recetó analgésicos, antiinflamatorios y reposo.

Pero lo que nada podrá quitar de la cabeza de la niña, "una chiquilla a la que hasta ahora le gustaba la calle como a cualquier otro niño de su edad", describe su madre, es el susto experimentado en sus propias carnes.

Aunque la reacción fue rápida, el despliegue efectuado por los agentes adscritos a la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía en Telde no logró arrojar algún rayo de luz a lo ocurrido en la tarde noche del viernes en La Garita.

Los efectivos desplegaron un operativo de cerco en las principales entradas y salidas del barrio a modo de círculo pocos minutos después de que se tuviese conocimiento del incidente, pero ni la furgoneta blanca ni el conductor -cuyo perfil se esbozó siguiendo las indicaciones de la menor- aparecieron por ningún lado.

Según las fuentes policiales consultadas en la tarde de ayer por este rotativo, los investigadores de este y otros casos similares en los que se ha visto involucrada la famosa furgoneta blanca sienten cierta desazón al carecer de alguna seña identificativa de la misma. "Tenemos muy mala suerte porque ni en esta ni en las otras ocasiones nadie ha conseguido siquiera apuntar o memorizar un número de la matrícula", reconocían este sábado.

La comisaría de Telde ya ha dado parte de lo sucedido a la Jefatura Superior de Policía de Canarias, donde un grupo de agentes al mando del comisario de la Brigada Provincial de la Policía Judicial, Ignacio Bádenas, se encarga desde hace meses de intentar dilucidar la extraña desaparición de otra menor, Sara Morales.

Mientras, los efectivos de Telde prevén tomar de nuevo declaración a Sandra el próximo lunes, en un intento por obtener más información de la pequeña una vez que la misma se encuentre más tranquila.

Con todo, el de ayer no es el único caso conocido en Telde. Hace unos meses se detuvo a un joven que protagonizó un incidente similar en el barrio de El Calero. El sujeto en cuestión iba a bordo de un coche e invitaba a las menores a subir. La Policía cree, pese a ello, que no guarda relación con los otros episodios vividos en la Isla.

La plantilla de este cuerpo en Telde cuenta, a día de hoy, con casi 200 efectivos, 20 de ellos en fase de prácticas.

CINCO CASOS EN LOS ÚLTIMOS 18 MESES Y NINGUNO RESUELTO

El frustrado intento de secuestro que volvió a vivirse ayer en La Garita alimenta con fuerza la psicosis y el temor de la sociedad canaria.

Los casos de secuestro o intento en los que han sido protagonistas niños están causando gran alarma social porque ni en el de Sara Morales ni el de Yeremi Vargas, ni el de la niña de Vecindario, ni el también frustrado de Gáldar o el de ayer en La Garita, hay un mínimo rastro de sus autores. Ni una pista.

Empieza, pues, a preocupar gravemente que en todos estos casos -salvo en el de Sara Morales y Yeremi Vargas- se haya detectado invariablemente la presencia de un furgón blanco cuyo conductor se ha ido de rositas. Nadie ha podido aportar un solo dato sobre sus características.

VINCULADOS. La madre de Sara Morales, una mujer que se ha caracterizado por su extremada prudencia, hablaba hace una semana en estas mismas páginas de la psicosis frente a los intentos de secuestro en los que está envuelta Gran Canaria desde hace 18 meses, el tiempo transcurrido desde que desapareció su hija.

La mujer piensa que todos los casos, incluido el de Yeremi y el de su hija, están vinculados y que pueden haber sido cometidos por las mismas personas o por personas del mismo entorno.

Lo cierto es que ni la Guardia Civil ni la Policía Nacional han sido capaces de obtener un sola pista para esclarecer estos hechos y es evidente que en cinco ocasiones sus investigaciones han conducido a un estrepitoso fracaso.

La niña de ayer, Sandra, menciona también la presencia de un furgón blanco y la pequeña de Vecindario, recuérdenlo, relató en su momento cómo le habían retenido en un furgón blanco durante ocho horas, tiempo en el que estuvo a merced de quien la intentó secuestrar.

Al final la criatura pudo zafarse de su secuestrador. En cualquier caso no se explica por qué la investigación policial no comienza a chequear todos los furgones blancos que circulan por nuestras carreteras teniendo en cuenta que vivimos en una isla y el territorio es limitado.

Fuentes policiales califican de "casi imposible" localizar una pista dos horas después de un suceso, opinión que encierra gran pesimismo respeto a todos estos casos. La niña de Vecindario, Gáldar y La Garita han tenido suerte porque el secuestrador fracasó en su intento, pero no olvidemos que en dos casos, Sara y Yeremi, se salieron con la suya.

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