16 de agosto de 2019
16.08.2019
Alta definición

Estiramientos prescindibles

15.08.2019 | 20:11
Estiramientos prescindibles

Hace un par de años, una ficción protagonizada por mujeres triunfó entre la crítica y en los Emmy. «Big Little Lies» ganó el premio a mejor serie limitada de 2017 y otros siete. Dos de sus intérpretes se llevaban el de actriz principal ( Nicole Kidman) y secundaria ( Laura Dern). Uno de los chicos, Alexander Skarsgård, también fue premiado por su papel de marido maltratador, sin spoiler porque quien no ha visto la primera temporada, no quiere verla después de haberse emitido completa la segunda en HBO y tras su desastroso pase en abierto en julio en Antena 3. La estrenaron en el prime time de los miércoles, empezó floja con un diez por ciento de cuota de pantalla y siguió peor hasta llegar al seis. A la cuarta semana, la cadena se deshizo de los tres últimos capítulos (de 7) seguidos.

Quizás gustara más en las generalistas la segunda tanda, al recordar por momentos a los telefilmes de las tardes del fin de semana. El éxito de la que fue concebida como una mini serie cerrada, empujó a los productores a querer más. El bombazo era que a Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Shailene Woodley, Zoë Kravitz y Laura Dern, se unía la gran Meryl Streep. Nada podía ir mal con este reparto espectacular.

La novela escrita por Liane Moriarty en la que se basaban las primeros episodios, cuyos derechos compraron Witherspoon y Kidman, acababa con un final abierto y concluyente al mismo tiempo, acorde a una historia de violencia machista, hipocresía social y amistades impostadas que había sido sugerentemente llevada a la pantalla. Al estirar el chicle, aparece el remordimiento y la culpa que atenaza a Bonnie (Kravitz) hasta el tedio y la suegra maligna (Streep) que acecha a Celeste (Kidman), con un poco verosímil juicio por la custodia de los hijos/nietos como colofón. El personaje de Laura Dern, Renata, crece en otra trama financiera que destroza al marido infiel que juega a los trenecitos y que no acaba de cuajar alejándola de su faceta de madre controladora.

Viendo sus idas y venidas por las bellas carreteras californianas, pensé en otras mujeres, estas directamente desesperadas, que también compartían mentiras, secretos y deseos inconfesables en Wisteria Lane. Con más comedia que drama, aquella sátira sobre las vecinas de un barrio residencial a las que llegabas a querer, también duró demasiado. «Big Little Lies 2» se toma mucho más en serio y no consigue que conectemos del todo con ninguna de sus protagonistas, a pesar de las buenas interpretaciones.

Siempre detalle importante, más de tres millones de espectadores siguieron el final en su pase lineal en HBO, un 19 por ciento más de los que vieron el último capítulo de la primera temporada, por lo que no descartan una tercera aunque mejor sería que dejaran en paz a las cinco de Monterrey.

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