La roca más caliente jamás descubierta en la corteza terrestre alcanzó durante su formación una temperatura de 2.370 grados Celsius, incluso superior a la registrada en gran parte del manto terrestre. La roca, una pieza de vidrio negro del tamaño de un puño, se derritió en el impacto de un meteorito hace unos 36 millones de años, en lo que hoy es Labrador, Canadá.

Un grupo de investigadores canadienses que descubrió en 2011 una extraña roca en la zona del cráter Mistastin, en Canadá, ha confirmado ahora en un nuevo estudio, publicado recientemente en Earth and Planetary Science Letters, que se trata de la roca más caliente que existió sobre la faz de la Tierra: llegó a los 2.370 grados Celsius

El dato y los hallazgos relacionados podrían ser útiles para comprender en mayor profundidad las consecuencias de los cráteres de impacto, teniendo en cuenta que la roca se derritió y deformó luego de la colisión de un meteorito hace unos 36 millones de años. Precisamente, ese impacto es el que forjó el cráter Mistastin, en la región de Labrador: alcanza un diámetro de 28 kilómetros e incluye un lago también formado luego del impacto, de aproximadamente 16 kilómetros de diámetro.

Un descubrimiento casual

Como el cráter Mistastin se parece mucho a un cráter lunar, a menudo se utiliza para analizar aspectos relativos a nuestro satélite natural. Fue así que el grupo de investigadores descubrió la roca vítrea, durante un estudio financiado por la Agencia Espacial Canadiense: intentaban recabar datos para coordinar astronautas y rovers en una futura exploración de otro planeta o de la Luna.

Según una nota de prensa de la Universidad de Western Ontario, en Canadá, el casual descubrimiento resultó ser más importante de lo pensado en un primer momento. Un análisis inicial de la roca, publicado en 2017, reveló que contenía circonitas, unos minerales extremadamente duraderos que cristalizan a elevadas temperaturas. La estructura de estos minerales puede indicar exactamente el calor que soportaron cuando la roca se formó.

Sin embargo, para confirmar los hallazgos iniciales era imprescindible fechar varias circonitas. En el nuevo estudio, los científicos analizaron cuatro circonitas más provenientes de las muestras del cráter. Vale destacar que se tomaron en cuenta diferentes tipos de rocas en distintos lugares, lo que brinda una visión más completa de cómo el impacto calentó el suelo. 

Datos concretos de temperaturas y presiones

Los resultados no solo confirmaron las temperaturas máximas alcanzadas por la roca inicialmente descubierta y por las otras, sino que también permitieron verificar que todas se originaron como producto del derretimiento y la deformación generadas por el impacto del meteorito.

La confirmación de estos datos permitirá a los científicos gestionar un parámetro más certero en cuanto a las temperaturas en las cuales se pueden formar este tipo de rocas antiguas, para de esta forma buscarlas con una orientación más clara. Los investigadores también encontraron un mineral llamado reidita dentro del cráter: este mineral aparece cuando las circonitas se someten a altas temperaturas y presiones, por lo tanto también brinda precisiones sobre la presión que se alcanza en esta clase de fenómenos. 

Al respecto, confirmaron que el impacto introdujo presiones de entre 30 y 40 gigapascales. Esa habría sido la presión en los bordes del impacto, mientras que en la zona donde el meteorito golpeó la corteza terrestre las rocas no solo se habrían derretido, sino directamente vaporizado. Los hallazgos serán utilizados para extrapolarlos a otros cráteres en la Tierra, e incluso en otros sitios del Sistema Solar. 

Referencia

Hot rocks: Constraining the thermal conditions of the Mistastin Lake impact melt deposits using zircon grain microstructures. G.D. Tolometti et al. Earth and Planetary Science Letters (2022). DOI:https://doi.org/10.1016/j.epsl.2022.117523