Científicos chinos han estudiado una serie de parámetros para estimar cuántos planetas terrestres podrían albergar vida y cuántas civilizaciones inteligentes podrían habitar la Vía Láctea: a partir de este dato, estimaron que la humanidad deberá esperar alrededor de 400.000 años para establecer contacto con una civilización alienígena. 

En un nuevo estudio, recientemente publicado en The Astrophysical Journal, los investigadores Wenjie Song y He Gao, ambos del Departamento de Astronomía de la Universidad Normal de Beijing, en China, se hicieron una pregunta tan obvia como difícil de responder: ¿cuánto tiempo tendremos que esperar para confirmar la existencia de una civilización alienígena? Según los expertos, la humanidad deberá esperar 400.000 años para encontrarse con sus hermanos galácticos. 

Una perspectiva compleja

En el marco de una realidad global que pone en jaque nuestra propia supervivencia como especie, pensar en un período de 4.000 siglos resulta bastante complejo. Sin embargo, ese parece ser el tiempo que los seres humanos tendremos que esperar para confirmar la existencia de otras civilizaciones inteligentes y, de una vez por todas, responder a la pregunta sobre si estamos o no acompañados en un Universo que nos parece tan enigmático como inabarcable. 

Además, nuestra existencia es una mínima fracción de tiempo a escala cósmica: estamos en la Tierra desde hace un par de cientos de miles de años y descubrimos la agricultura hace unos 12.000 años. En cuanto a nuestra relación con el resto del Universo, pisamos nuestro satélite natural hace solamente algo más de 50 años. En ese contexto, 400.000 años parece una cantidad de tiempo casi inconcebible desde nuestra perspectiva.

De acuerdo a un artículo publicado en Universe Today, los científicos iniciaron su trabajo analizando la denominada ecuación de Drake, que intenta estimar cuántas civilizaciones inteligentes podrían existir en nuestra galaxia y serían capaces de poseer emisiones de radio detectables. Para los investigadores chinos, aunque la mayoría de los estudios sobre este problema se basan en esta ecuación, el inconveniente de este método es que es incierto e impredecible cuantificar la probabilidad de que la vida pueda aparecer en un planeta adecuado, además de eventualmente convertirse en una civilización comunicante avanzada.

De 2.000 a 400.000 años

Frente a esto, los investigadores efectuaron un conjunto de simulaciones hasta arribar a sus conclusiones finales, siempre teniendo en cuenta que los datos con los que contamos sobre el cosmos son escasos como para alcanzar un resultado definitivo. Por un lado, estudiaron la etapa de la evolución de una estrella anfitriona que se requeriría para que se desarrolle una civilización inteligente. En otro orden, analizaron el porcentaje de planetas terrestres que serían capaces de albergar una civilización alienígena. 

Al comparar ambos parámetros, estimaron un escenario optimista y otro pesimista sobre la cantidad de civilizaciones inteligentes que existen o existieron en la Vía Láctea: el número varía desde 42.000 en el escenario optimista hasta 111 en el pesimista. De acuerdo a estas cifras, concluyeron finalmente que el ser humano debería esperar alrededor de 400.000 años para comunicarse realmente con alguna de estas civilizaciones, tomando como indicador el escenario pesimista. Si se diera el escenario optimista, el encuentro podría efectuarse en algo más de 2.000 años

Vale destacar, sin embargo, que los investigadores indicaron que aún es imposible determinar científicamente este tipo de variables, en función de los datos y herramientas disponibles. Por el momento se trata más de un experimento mental: a futuro, los avances tecnológicos prometen ampliar la mirada humana en torno al cosmos y, de esta forma, disponer de una información más rigurosa sobre los posibles encuentros con otras civilizaciones inteligentes. 

Referencia

The Number of Possible CETIs within Our Galaxy and the Communication Probability among These CETIs. Wenjie Song and He Gao. The Astrophysical Journal (2022). DOI:https://doi.org/10.3847/1538-4357/ac561d