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Microbiología / Genética

La materia fecal fosilizada de los vikingos reconstruye el genoma de un parásito humano

Son conocimientos vitales sobre el desarrollo y la dispersión prehistórica del parásito tricocéfalo, que ayudan a predecir su dispersión a futuro

Huevos de tricocéfalo (Trichuris trichiura). Se advierte su característica forma de barril y sus tapones mucoides polares. Presenta un contenido granuloso y fino.

Huevos de tricocéfalo (Trichuris trichiura). Se advierte su característica forma de barril y sus tapones mucoides polares. Presenta un contenido granuloso y fino. / Créditos: Centers for Disease Control and Prevention's / Wikimedia Commons.

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Pablo Javier Piacente

A través de la extracción de ADN de una variedad de fuentes, incluida la materia fecal fosilizada descubierta en las letrinas utilizadas por los vikingos hasta hace 2.500 años, los investigadores han reconstruido el genoma de uno de los parásitos humanos más antiguos que se conocen. Los hallazgos revelan que el tricocéfalo (Trichuris trichiura) ha estado viviendo y adaptándose a los humanos durante al menos 55.000 años.

Investigadores de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, y del Instituto Wellcome Sanger, en Reino Unido, han mapeado genéticamente a uno de los parásitos humanos más antiguos: el tricocéfalo. El nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Nature Communications, refleja la propagación global del parásito y su interacción con los seres humanos en los últimos 55.000 años. Para obtener esta trascendental información han sido vitales las muestras de heces de letrinas vikingas, obtenidas en asentamientos daneses y de otros países. 

Los científicos consiguieron la información genética al analizar huevos fosilizados en heces de hasta 2.500 años de antigüedad, provenientes de las letrinas utilizadas por los vikingos. Según una nota de prensa, se trata del mayor y más profundo análisis genético del tricocéfalo realizado hasta el momento. 

Una relación compleja

Los parásitos como el tricocéfalo (Trichuris trichiura) presentan una relación delicada con los seres humanos: pueden hacernos más saludables o enfermarnos. En una proporción justa y equilibrada con otras especies parasitarias, pueden formar parte del microbioma intestinal, la comunidad de microorganismos con la que convivimos y que es capaz de regular funciones corporales y tener un efecto benéfico sobre el sistema inmunológico. 

Por el contrario, el tricocéfalo infeccioso es responsable de la tricuriasis, una enfermedad tropical desatendida (NTD), que afecta aproximadamente a unos 500 millones de personas en todo el mundo, principalmente en países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Aunque solo causa problemas menores entre las personas sanas, en los casos de desnutrición o cuando existe un sistema inmunitario deteriorado, el tricocéfalo puede provocar una enfermedad grave. 

Huevos resistentes

Luego de examinar muestras de heces fosilizadas que se descubrieron previamente en las letrinas de los asentamientos vikingos en Viborg y Copenhague, entre otros puntos geográficos, los investigadores aislaron los huevos de tricocéfalo bajo un microscopio, los tamizaron de las heces y los sometieron a análisis genéticos de extrema complejidad.

Vale destacar que la quitina presente en las cápsulas de los huevos es extremadamente duradera, propiciando que su ADN interno se conserve correctamente, mientras los huevos se entierren en suelo húmedo. En condiciones óptimas, incluso el material genético del parásito se puede conservar extremadamente bien. 

Los huevos descansan en el suelo y se desarrollan durante aproximadamente tres meses. Una vez que maduran, logran sobrevivir en la naturaleza durante más tiempo, mientras esperan ser consumidos por un nuevo huésped, en cuyo tracto digestivo eclosionarán y harán posible una mayor propagación. Su ciclo de vida completo está adaptado para sobrevivir en el suelo el mayor tiempo posible.

Es así que algunos de los óvulos más antiguos de los cuales los científicos han extraído algo de ADN tienen 5.000 años. Los científicos se sorprendieron al mapear completamente el genoma de óvulos de tricocéfalos conservados a la perfección, que contaban con más de 1.000 años y hasta 2.500 años de antigüedad

Viajaron con nuestros antepasados desde África

Durante la época de los vikingos y hasta bien entrada la Edad Media, no existían condiciones sanitarias adecuadas ni cocinas y baños separados lo suficiente como para evitar las infecciones. Esto permitió que el tricocéfalo tuviera más oportunidades para propagarse. En la actualidad, esto es muy difícil en las áreas desarrolladas, pero puede concretarse en los países más pobres del planeta, la mayoría de los cuales se encuentran en África y Centroamérica. 

A partir de la información recopilada, los investigadores pudieron determinar que el tricocéfalo parece haberse propagado desde África al resto del mundo junto con los seres humanos, hace unos 55.000 años. Esto va de la mano con la hipótesis sobre la migración humana que marca su salida del continente africano en ese momento, para terminar ocupando el resto del planeta. 

Referencia

Population genomics of ancient and modern Trichuris trichiura. Stephen R. Doyle et al. Nature Communications (2022). DOI:https://doi.org/10.1038/s41467-022-31487-x

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