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Microbiología / Virología

Descubren en el Océano Pacífico un virus gigante con la cola más larga conocida

El hallazgo podría replantear la comprensión de la biodiversidad microscópica marina

La enorme cola del nuevo virus.

La enorme cola del nuevo virus. / Crédito: Gajigan & Steward.

Pablo Javier Piacente / T21

El descubrimiento de un virus gigante en el Océano Pacífico, con la cola más larga registrada hasta la fecha, desafía los límites de aquello que hasta ahora se consideraba posible en el mundo viral. Para establecer una comparación, la cola es 19 veces más larga que la del virus que causó la pandemia de COVID-19.

Un equipo internacional de científicos ha identificado en el Océano Pacífico un virus marino de proporciones extraordinarias, bautizado como PelV-1, que infecta dinoflagelados y posee una cola de más de 2,3 micras de longitud, la más larga jamás observada en un virus.

Este hallazgo, que se resume en un estudio publicado en bioRxiv, redefine los límites conocidos de la morfología viral y abre nuevas preguntas sobre la diversidad y evolución de los virus marinos. Según explica Science, PelV-1 fue aislado en el Giro Subtropical del Pacífico Norte, una región oceánica caracterizada por su baja productividad biológica, pero rica en microorganismos.

El virus infecta a Pelagodinium sp., un dinoflagelado simbiótico que juega un papel clave en ecosistemas marinos. Su cápside mide aproximadamente 200 nanómetros, pero aquello que lo distingue es su apéndice filamentoso, una estructura delgada de 30 nanómetros de ancho que se extiende más allá de los 2 micrómetros, superando ampliamente las dimensiones de cualquier otro virus conocido.

Una arquitectura viral sin precedentes

Además de su cola, PelV-1 presenta una segunda protuberancia más corta y gruesa, que emerge de una abertura en forma de estrella en el extremo opuesto de la cápside. Esta configuración sugiere una posible función especializada en el proceso de infección, que le brindaría ventajas para infectar organismos marinos específicos.

El genoma de PelV-1 tiene 459.000 pares de bases y codifica cientos de genes, muchos de ellos relacionados con el metabolismo de aminoácidos, carbohidratos y lípidos. Entre los genes más sorprendentes se encuentran aquellos asociados a la fotosíntesis, canales iónicos, transportadores de azúcar y proteínas similares a las fibras de cola de bacteriófagos.

La presencia de genes metabólicos sugiere que PelV-1 podría influir directamente en el metabolismo de los organismos en los que interviene, una característica que lo acerca más a entes celulares que a virus tradicionales. Esta capacidad podría conferirle ventajas ecológicas en ciertos ambientes marinos, donde la eficiencia energética es crucial para la supervivencia.

Referencia

A dinoflagellate-infecting giant virus with a micron-length tail. Andrian P. Gajigan et al. bioRxiv (2025). DOI:http://orcid.org/0000-0002-0661-3903

Un nuevo horizonte para la virología marina

Al mismo tiempo, los análisis filogenéticos indican que PelV-1 pertenece a la familia Mesomimiviridae, un grupo poco conocido de virus gigantes. Junto a PelV-1, los investigadores identificaron un segundo virus de baja abundancia, denominado co-PelV, con un genoma que indicaría una interacción viral compleja.

El descubrimiento aporta luz sobre la inmensa riqueza biológica de los fondos oceánicos, ecosistemas que permanecen en gran parte inexplorados. La presencia de organismos virales de tal magnitud pone de relieve la complejidad de las interacciones microbianas bajo presión extrema. En definitiva, PelV-1 sería apenas la punta del iceberg en cuanto a formas y funciones virales por descubrir.

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