Ciencia y sociedad
Los inmigrantes creen más en la democracia de lo que los europeos temen
Los valores democráticos trascienden las fronteras y los orígenes políticos, socavando los supuestos sobre incompatibilidad cultural

Los valores democráticos son compartidos por la población inmigrante en Europa. / Ralph from Pixabay.
Redacción T21
Un nuevo estudio realizado en toda Europa demuestra que los inmigrantes, incluso los que pasaron décadas en regímenes no democráticos, sostienen valores democráticos liberales prácticamente idénticos a los de los ciudadanos nacidos en países democráticos.
Cuando la inmigración se intensifica en los países occidentales, surge inevitablemente una pregunta que atraviesa el debate público europeo: ¿comparten realmente los inmigrantes los valores democráticos fundamentales que sostienen nuestras sociedades? Esta cuestión genera respuestas muy diferentes según a quién se le pregunte.
Para algunos, especialmente quienes vienen de contextos autoritarios, la respuesta es pesimista. Existe la preocupación de que quienes nunca han vivido en democracia carecen de las raíces culturales necesarias para sostenerla. En Alemania, esta inquietud ha cobrado tanta relevancia que periódicamente resurge el concepto de Leitkultur, la idea de una cultura dominante a la cual los inmigrantes deben adaptarse.
La clase política incluso ha llegado a implementar pruebas de integración cívica para garantizar que los recién llegados demuestren compatibilidad con los principios democráticos.
Datos clave de esta investigación
- Hallazgo principal: Los inmigrantes apoyan valores democráticos tanto como los ciudadanos nacidos en democracias, independientemente de su origen político.
- Metodología: Análisis combinado de la Encuesta Social Europea (30 países) y el Barómetro de Integración Alemán, midiendo cinco valores específicos: elecciones libres, alternativas políticas, libertad de prensa, protección de minorías y justicia igualitaria.
- Resultado destacado: Puntuaciones prácticamente idénticas entre no inmigrantes e inmigrantes (8.48 vs 8.56 en escala 0-10). El tiempo de socialización bajo autoritarismo produce diferencias marginales y estadísticamente modestas.
- Implicación social: Las pruebas de integración cívica basadas en el temor a incompatibilidad democrática carecen de fundamento empírico. Sin embargo, la discriminación severa erosiona el apoyo a valores democráticos entre inmigrantes.
- Propuesta de mejora: Reformular políticas hacia inclusión genuina en lugar de pruebas de lealtad. Investigar si el apoyo universal a democracia responde a difusión global de valores, autoselectividad migratoria o rechazo del autoritarismo.
Perspectiva europea
Sin embargo, una nueva investigación realizada por académicos del Consejo Experto Alemán sobre Integración y Migraciones y el Centro de Investigación Social Europea de Mannheim ofrece una perspectiva que desafía muchos de estos supuestos. El estudio, publicado en la revista European Journal of Political Research, examina cuán diferentes son realmente los valores democráticos entre inmigrantes y no inmigrantes en Europa, y más importante aún, si esas diferencias tienen explicación en la socialización política que experimentaron antes de emigrar.
Lo fundamental de este trabajo radica en cómo aborda la pregunta. En lugar de interrogar genéricamente sobre si las personas apoyan la democracia —lo cual puede significar cosas completamente distintas para personas diferentes—, los investigadores indagaron sobre componentes específicos del régimen democrático liberal.
Cuestiones de fondo
Preguntaron qué importancia le asignan las personas a que las elecciones sean libres y justas, a que existan alternativas políticas claras, a que los medios puedan criticar libremente al gobierno, a que se protejan los derechos de las minorías, y a que los tribunales traten a todos por igual. Esta precisión conceptual es crítica, porque alguien de un país autoritario podría afirmar apoyo genérico por la democracia mientras entiende el concepto de manera radicalmente distinta a como lo hace un ciudadano europeo, enfatizan los investigadores en su artículo.
Para llegar a conclusiones sólidas, los investigadores combinaron dos fuentes de datos complementarias. Utilizaron la Encuesta Social Europea, que cubre treinta países del continente, aunque con un número limitado de inmigrantes en cada uno. Complementaron esto con el Barómetro de Integración Alemán, específicamente diseñado para ser representativo de la población migrante alemana, lo que permitió profundizar en un análisis con miles de inmigrantes de diferentes orígenes. Estos datos se combinaron con índices internacionales que miden el grado de democracia en cada país de origen y el nivel de indoctrinación democrática o autoritaria en sus escuelas y medios.
Altos niveles de apoyo social
Los resultados muestran que, tanto los no inmigrantes como los inmigrantes procedentes de países democráticos y aquellos que vinieron de regímenes autoritarios, muestran niveles muy altos de apoyo a los valores democráticos liberales. Las puntuaciones medias son prácticamente idénticas. En la escala utilizada en Alemania, los no inmigrantes obtuvieron 2.66 puntos de un máximo de 3, mientras que los inmigrantes de primera generación alcanzaron 2.67. En los datos europeos más amplios, la diferencia fue nuevamente mínima: 8.48 para no inmigrantes versus 8.56 para inmigrantes en una escala de 1 a 10.
Esto contradice directamente el modelo del "estado disposicional establecido", que plantea que los valores políticos se forman en la niñez y adolescencia a través de la socialización en instituciones específicas, permaneciendo relativamente inmutables. Si ese modelo fuera completamente acertado, esperaríamos encontrar diferencias marcadas entre quienes crecieron bajo autoritarismo y quienes lo hicieron en democracia. El hecho de que no las haya es significativo.
Los investigadores especulan sobre varias explicaciones posibles: que los valores democráticos sean tan universalmente atractivos que prosperen incluso en contextos autoritarios, que los migrantes sean personas autoselectivas que precisamente abandonan sistemas no democráticos porque poseen más fuertes convicciones democráticas que el promedio de sus compatriotas, o que haya un efecto de rechazo, donde los inmigrantes expresan deliberadamente sus convicciones democráticas como forma de rechazar los regímenes que dejaron atrás.
Otros matices
Sin embargo, el estudio no termina con esta fotografía general. Cuando los investigadores examinaron el tiempo específico que cada inmigrante pasó socializado en su país de origen y el tiempo que ha residido en el país de destino, emergió un patrón más matizado. Los migrantes que permanecieron durante períodos extensos en países con bajos niveles de democracia antes de emigrar muestran un apoyo ligeramente menor a los valores democráticos que aquellos que se marcharon a edades más tempranas. Paralelamente, cuanto más tiempo pasan los inmigrantes viviendo en democracias europeas, mayor es su apoyo a estos valores.
Este es el efecto de aculturación, la influencia gradual del entorno democrático. Aunque estadísticamente modestos, estos efectos apuntan a que la experiencia continua sí importa.
Lo que estos hallazgos sugieren es que, aunque existan procesos de socialización real en juego, incluso aquellos inmigrantes que vivieron décadas bajo autoritarismo antes de emigrar mantienen un extraordinario respaldo a los principios democráticos liberales. Esto tranquiliza sobre miedos ampliamente compartidos pero fundamentados en suposiciones cuestionables. La investigación aún reconoce que pueden existir anti-demócratas entre la población migrante, así como entre los no inmigrantes, pero estas personas representan una minoría insignificante en ambos grupos.
Referencia
Liberal democratic values among immigrants in Europe: Socialisation and adaptation processes. Fabian Gülzau et al. European Journal of Political Research (2025). DOI:10.1017/S1475676525100285
Discriminación y valores
El estudio también examina cómo la discriminación percibida afecta a estos valores. Cuando los inmigrantes se sienten discriminados, particularmente de manera muy severa, su apoyo a los valores democráticos disminuye, lo cual tiene sentido desde la perspectiva de que las personas integradas y que experimentan cierta inclusión social tienen mayores razones para invertir en los valores del sistema que las acoge. El mensaje implícito es que los propios sistemas democráticos pueden socavar el respaldo a sus principios cuando fallan en tratarlos con equidad.
Esta investigación contribuye de manera significativa a desmontar narrativas que carcomen el discurso público sobre integración. No es que no haya tensiones legítimas o que la integración cultural sea un proceso automático. Más bien, la base factual para temer que los valores democráticos fundamentales sean incompatibles entre grupos de inmigrantes y ciudadanos nacidos en el país es considerablemente más débil de lo que comúnmente se asume.
Los sistemas democráticos europeos albergan personas que, sin importar su trayectoria previa, comparten un espíritu fundamental sobre cómo deben organizarse las sociedades justas, concluyen los autores de esta investigación.
- Alerta roja en el litoral de Valencia por la borrasca Emilia
- Alerta roja: Últimas noticias sobre la alerta roja por lluvias torrenciales en Valencia
- Valencia en alerta roja: lo peor a partir del mediodía y amenaza las comarcas del 29-O con hasta 250 l/m2
- Alerta naranja por fuertes precipitaciones en Valencia: La Aemet dice cuándo lloverá más tras la llegada de la borrasca Emilia
- Quién es el cirujano plástico detenido en Alicante por violar a una paciente en quirófano: miles de seguidores en redes sociales y con consulta en Madrid
- Se refuerzan las restricciones en València para el domingo por la alerta roja
- Alerta roja en Valencia: Estos son los municipios donde ha llovido más en las últimas horas
- Los expertos confirman que los Peligni fueron los fundadores de València