Geodinámica
La Península Ibérica gira lentamente hacia el oeste por la colisión de placas tectónicas, acelerada por el Arco de Gibraltar
Un estudio revela que la convergencia de las placas tectónicas empuja a Iberia a girar, con una velocidad de entre 0,1 y 0,2 grados por millón de años, afectando de forma desigual a sus regiones

La Península Ibérica, vista aquí desde el oeste, gira en el sentido de las agujas del reloj sobre su eje. / NASA.
La Península Ibérica está girando gradualmente en el sentido de las agujas del reloj debido a la deriva de África hacia el norte, combinada con la tectónica específica del extremo sur de España. Estas fuerzas crean un esfuerzo rotacional que deforma lentamente la estructura continental.
Durante millones de años, la Península Ibérica ha permanecido como una masa continental relativamente estable, pero esta aparente inmutabilidad oculta que el continente está rotando lentamente hacia el oeste, según una investigación de un equipo internacional en la que han participado las universidades del País Vasco, Politécnica de Madrid, de Jaén, Granada y La Rioja, así como el Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), cuyos resultados se publican en la revista Gondwana Research.
La rotación ocurre a una velocidad extraordinariamente lenta, de entre dos y cuatro nanoradianes anuales, lo que se traduce en aproximadamente 0,1 a 0,2 grados por millón de años. A pesar de esta cifra aparentemente insignificante, a lo largo de escalas temporales geológicas —millones de años—, este movimiento es capaz de reposicionar continentes enteros y rediseñar la geografía de regiones.
Datos clave de esta investigación
- Hallazgo principal: La Península Ibérica está girando lentamente en el sentido de las agujas del reloj, impulsada por el choque entre las placas de Eurasia y África que la comprimen desde ángulos diferentes.
- Metodología: Combinación de datos sísmicos históricos (mecanismos de terremotos desde 1910) y mediciones GPS de precisión extrema desde 647 estaciones repartidas por la región durante 25 años.
- Resultado destacado: Los esfuerzos tectónicos varían drásticamente según la región: la Cordillera Bética gira mucho más rápido que el norte ibérico, revelando una deformación desigual y compleja.
- Implicación fundamental: Ese giro continuo activa fallos sísmicos y explica por qué la Península experimenta terremotos en lugares específicos como el Arco de Gibraltar y la región de Lisboa.
- Próximo paso: Mejorar los modelos para predecir con mayor precisión dónde y cuándo ocurrirán terremotos, especialmente en zonas donde hay poca actividad sísmica aparente.
Referencia
New insights on active geodynamics of Iberia and Northwestern Africa from seismic stress and geodetic strain-rate fields. Asier Madarieta-Txurruka et al. Gondwana Research, Volume 149, January 2026, Pages 314-336. DOI:https://doi.org/10.1016/j.gr.2025.08.020
Colisión euroafricana
El motor de este fenómeno es la colisión entre dos gigantes tectónicos: la placa Euroasiática y la placa Africana, cuya convergencia presiona continuamente desde el sureste hacia el noroeste. Sin embargo, el ángulo de esta presión varía según la geografía de la Península.
En el Atlántico, donde se sitúa el margen ibérico sudoccidental, la convergencia actúa de manera oblicua respecto a la costa. En el Mediterráneo, en cambio, esa misma presión es casi perpendicular al margen ibérico sudoriental.
Esta diferencia en los ángulos de presión es el mecanismo principal que genera la torsión continental: las diferentes regiones de Iberia experimentan fuerzas de empuje que no se alinean perfectamente, creando así un esfuerzo rotacional que deforma lentamente toda la estructura continental.
Movimiento desigual
Iberia gira con un movimiento profundamente desigual. Las regiones occidentales de la Península, especialmente el sector sudoccidental, experimentan las velocidades de rotación más acusadas. El movimiento disminuye conforme se avanza hacia el norte y hacia el interior continental, hasta prácticamente detenerse en la región de Lisboa.
Esta distribución no homogénea revela cómo la tectónica de placas no actúa de manera universal, sino que genera respuestas variables según la estructura local y la resistencia de cada segmento cortical.
El Arco de Gibraltar, la estructura geológica que separa Europa de África apenas a 14 kilómetros de distancia en el Estrecho, actúa como un acelerador de este movimiento rotacional. Este arco es una región de compresión intensa donde dos márgenes continentales colisionan bajo condiciones extremas. La corteza terrestre aquí es delgada, debilitada y altamente deformable, lo que permite que los esfuerzos tectónicos se transmitan con mayor facilidad hacia el continente ibérico. A su vez, el desplazamiento continuo del Arco de Gibraltar hacia el oeste ejerce un efecto de empuje que refuerza aún más la rotación de Iberia.
Tecnología avanzada
Los científicos han podido determinar este movimiento mediante tecnología GPS de precisión extraordinaria (GNSS) que monitorea redes densas de estaciones distribuidas por todo el territorio ibérico y el norte de África. Estos datos revelan asimismo cómo diferentes sectores de la Península responden de manera heterogénea a los esfuerzos tectónicos.
Las áreas donde la corteza es más rígida y antigua permanecen prácticamente inmóviles, mientras que las regiones con corteza más joven y debilitada, como la cuenca del Alborán, acomodan la deformación con mayor facilidad. Esta respuesta diferencial del terreno es lo que transforma un simple movimiento de compresión en un complejo fenómeno de rotación.
Esta lenta torsión continental activa fallos sísmicos, modula la actividad sísmica regional y determina cómo se liberan las tensiones acumuladas en forma de terremotos. La región de Lisboa, por ejemplo, experimenta una actividad sísmica concentrada precisamente donde terminan los efectos de esta rotación.
Es como si la Península girase sobre un pivote invisible: cada movimiento provoca microfracturas y desajustes en la corteza que eventualmente liberan su energía en forma de temblores. Este flujo de esfuerzos es un proceso dinámico y fundamentalmente sísmico, enfatizan los investigadores en su artículo.
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