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Neurociencias

Un estudio sugiere que el mimetismo facial de las personas predice sus elecciones

Un experimento con electrodos faciales revela que imitar sonrisas y gestos ajenos anticipa qué opción elegiremos

Incluso sin contacto visual, el mimetismo facial sigue influyendo.

Incluso sin contacto visual, el mimetismo facial sigue influyendo. / Crédito: Usman Yousaf en Unsplash.

Pablo Javier Piacente / T21

Los gestos de mimetismo que realizamos con nuestros rostros, que imitan a las expresiones de otras personas, pueden indicar nuestras preferencias en distintas situaciones, incluso con mayor precisión que los gestos que realizamos de manera independiente, de acuerdo a una nueva investigación.

En una nueva investigación publicada en la revista Communications Psychology, un equipo científico de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, intentó determinar si el mimetismo facial, o sea la tendencia inconsciente a reproducir las expresiones de otros, puede indicar qué preferencia adoptará una persona durante una interacción social.

Con ese objetivo, reclutaron a 106 participantes organizados en 53 pares y registraron con electrodos de electromiografía facial (EMG) los micro-movimientos de sus músculos, mientras escuchaban y discutían sinopsis de películas. El diseño incluyó dos condiciones: en una, un participante leía en voz alta dos sinopsis mientras el otro escuchaba; en la otra, ambos escuchaban grabaciones de una actriz sin ver su rostro.

Tras cada estímulo, los oyentes elegían en privado la sinopsis que preferían. Según informa Medical Xpress, los investigadores buscaron si la activación sincronizada de los mismos grupos musculares entre hablante y oyente, especialmente aquellos asociados a expresiones positivas como la sonrisa y la elevación de cejas, estaba asociada con la elección final.

El mimetismo facial y la toma de decisiones

Los resultados indicaron que cuando los oyentes imitaban con mayor intensidad las expresiones positivas vinculadas a una de las dos sinopsis, tenían una probabilidad notoriamente mayor de elegir esa alternativa. Para sorpresa de los investigadores, la medida de mimetismo entre hablante y oyente predijo las elecciones mucho mejor que las propias expresiones faciales individuales.

Además, el efecto se mantuvo incluso en la condición donde la fuente era únicamente sonora, lo cual sugiere que la imitación de sonrisas puede activarse solo por pistas acústicas y no requiere ver la cara del interlocutor. Esto puede interpretarse como una evidencia en torno a que el mimetismo no es solo un reflejo automático de contagio emocional, sino un índice social y contextual que señala un acuerdo implícito durante la interacción.

Referencia

Facial mimicry predicts preference. Liron Amihai et al. Communications Psychology (2025). DOI:https://doi.org/10.1038/s44271-025-00351-1

¿Nuestras caras deciden antes?

En consecuencia, la investigación deja en claro la formación de preferencias: los especialistas creen que podría ser una señal sutil de afinidad o valoración, que el cerebro utiliza al comparar opciones en tiempo real. Las implicaciones incluyen desde comprender cómo se forman opiniones en jurados o reuniones hasta explorar aplicaciones en marketing, donde la sincronía emocional podría modular la eficacia de un mensaje.

Los investigadores advierten, sin embargo, que hacen falta más estudios para validar los efectos en contextos naturales y con poblaciones específicas, como por ejemplo personas con rasgos autistas, donde el mimetismo puede diferir. En resumen, el estudio reafirma que nuestros rostros no solo expresan algo que sentimos: a veces anticipan aquello que elegimos.

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