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Ciencias Planetarias / Astronomía

El planeta “limón” del telescopio Webb: un mundo insólito que no se parece a nada conocido

El extraño mundo, dominado por carbono y deformado por fuerzas extremas, desafía las teorías actuales sobre la formación planetaria en la Vía Láctea

Un planeta extraño (izquierda) orbita un pulsar (derecha), que es una estrella de neutrones que gira rápidamente. Las fuerzas gravitacionales del púlsar, mucho más pesado, están llevando al mundo a la forma de un limón.

Un planeta extraño (izquierda) orbita un pulsar (derecha), que es una estrella de neutrones que gira rápidamente. Las fuerzas gravitacionales del púlsar, mucho más pesado, están llevando al mundo a la forma de un limón. / Créditos: NASA, ESA, CSA, Ralf Crawford (STScI).

Pablo Javier Piacente / T21

Un nuevo exoplaneta descubierto por el Telescopio Espacial James Webb (JWST) desafía todo lo conocido: sus propiedades realmente no encajan con ninguna vía de evolución planetaria. Estirado por la influencia gravitacional de su estrella, se ha alargado hasta verse semejante a un limón.

Un equipo internacional de astrónomos liderado por especialistas de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, ha anunciado el descubrimiento, mediante datos aportados por el telescopio espacial James Webb, de un exoplaneta tan extraño que desafía las clasificaciones habituales. Se trata de PSR J2322-2650b, un mundo del tamaño de Júpiter que muestra una atmósfera dominada por carbono y una geometría “aplastada” que lo asemeja a un limón.

El hallazgo se basó en observaciones del espectro infrarrojo del objeto a lo largo de toda su órbita, que fueron posibles porque su estrella anfitriona, un pulsar de rotación extremadamente rápida, emite principalmente radiación de alta energía que no “ensucia” o "contamina" las imágenes en infrarrojo.

Dicha circunstancia permitió a Webb recoger un espectro excepcionalmente limpio del planeta, revelando trazas inusuales como moléculas de carbono diatómicas y triatómicas (C₂ y C₃), en lugar de las firmas esperadas de agua, metano o dióxido de carbono.

Deformado al máximo por un pulsar

De acuerdo a una nota de prensa, PSR J2322-2650b completa su órbita en apenas 7,8 horas y está ubicado muy cerca de su estrella, una condición que somete al planeta a fuerzas gravitatorias extremas. Los científicos sostienen que las enormes mareas generadas por el pulsar deforman al cuerpo planetario, hasta producir esa apariencia alargada similar a un limón.

Los modelos de brillo orbital confirman vientos muy rápidos y una dinámica atmosférica extraordinaria, pero más sorprendente aún es la composición química de este mundo insólito: el nuevo estudio sobre el hallazgo, publicado en arXiv, reporta una atmósfera claramente enriquecida en carbono, en un esquema químico que no encaja con los mecanismos de formación planetaria conocidos.

Tampoco puede ubicarse a este exoplaneta en los modelos tradicionales de sistemas “viuda negra", donde una estrella es despellejada por su pulsar. Los autores piensan que, bajo presiones intensas, parte del carbono interior podría cristalizarse en diamante, y que “nubes de hollín” de carbono flotan en la atmósfera de este increíble planeta.

Referencia

A carbon-rich atmosphere on a windy pulsar planet. Michael Zhang et al. arXiv (2025). DOI:https://doi.org/10.48550/arXiv.2509.04558

El enigma del planeta-limón

El trabajo, que próximamente será publicado en The Astrophysical Journal Letters, habilita una nueva comprensión sobre regímenes químicos y físicos extremos, en los cuales la física planetaria se encuentra con fenómenos de alta energía estelar. Vale recodar que un pulsar es en realidad una estrella de neutrones, con un peso elevado y la capacidad de girar a enormes velocidades.

Para los científicos, PSR J2322-2650b puede ser una “pista” o una invitación a revisar teorías sobre cómo materiales ricos en carbono pueden sobrevivir y reorganizarse en entornos tan extremos. Al parecer, mecanismos internos de cristalización y separación química podrían explicar la composición observada, pero aún faltan piezas clave del rompecabezas para entender al detalle el fenómeno.

En definitiva, el planeta-limón del telescopio Webb promete convertirse en un enigma a largo plazo, que quizás se pueda resolver en su totalidad en próximas observaciones y estudios.

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