Ciencia y sociedad
El 71% de los españoles quiere reducir el tiempo frente al móvil en 2026, pero no sabe cómo
La desconexión digital se impone como propósito de Año Nuevo en España y Europa, pero la brecha entre el deseo de reducir el tiempo en pantalla y la práctica efectiva sigue siendo considerable

Que en el año 2026 se cumplan nuestros deseos depende también de la voluntad. / Mohamed Hassan en Pixabay
Redacción T21
En estos días, millones de españoles y europeos escriben sus propósitos para 2026. Pero hay uno que no aparece en las listas de hace una década: reducir el tiempo frente al móvil. En Alemania ocupa el sexto lugar entre los propósitos más populares; en España, el 71% de la población reconoce que debería hacerlo. Pero nadie sabe cómo.
La temporada de propósitos de Año Nuevo suele enfocarse en hacer ejercicio, adelgazar, dejar de fumar. Pero en 2025, un fenómeno menos visible ocupa un lugar inesperado en las resoluciones tanto de alemanes como de españoles: reducir el tiempo en pantalla. En Alemania, "pasar menos tiempo en redes sociales" figura como el sexto propósito más popular para 2026. En España, el 71% de la población cree que debería reducir el tiempo dedicado al móvil, con una media de tres horas y 48 minutos diarios.
Sin embargo, existe una diferencia entre la intención y la acción: la mayoría reconoce el problema, pero pocos logran actuar. Esta paradoja es el hilo conductor de una investigación europea más amplia sobre el bienestar digital.
España: la intención sin seguimiento
El Primer Estudio de Bienestar Digital de ING, realizado entre mayo y junio de 2024 con 1.000 entrevistados españoles, revela una brecha entre percepción y conducta. Solo el 10% de los españoles considera que tiene "bienestar digital adecuado", mientras que el 90% reconoce que carece del mismo. Más revelador aún: el 63% cree fundamental apagar el móvil en momentos clave, pero apenas el 39% lo hace habitualmente. La cifra sube a 54% cuando se pregunta si es importante establecer un protocolo de desconexión laboral, pero solo el 16% lo ha implementado realmente.
Esta desconexión entre intención y práctica sugiere que el problema no es falta de conciencia, sino dificultad para transformar esa conciencia en hábitos sostenibles. El estudio también evidencia que solo el 5,6% de los españoles comprende profundamente la "contaminación digital" (el impacto ambiental de internet), mientras que el 39% ni siquiera ha oído hablar del concepto.
Los datos de Pew Research Center de 2024 revelan una diferencia interesante en el enfoque digital entre países. Mientras que el 51% de los adultos alemanes usa redes sociales, frente al 68% en España, ambos países expresan preocupación similar por el consumo excesivo. El 84% de los jóvenes alemanes (18-24 años) reconoce que usa el móvil "demasiado", según un informe de Deloitte. La diferencia sustancial en la brecha entre acceso a internet (93% en Alemania) y uso de redes sociales (51%) sugiere una población más crítica con la selectividad en el consumo digital, aunque igualmente preocupada por su duración.
Espacios sin teléfono
Más allá de Alemania y España, un fenómeno cultural está ganando tracción en Europa. "The Offline Club", una iniciativa holandesa nacida durante la pandemia, ha expandido sus espacios "sin teléfono" a Berlín, Londres, París, Milán y Copenhague. Sus estadísticas revelan que el 70% de jóvenes británicos (16-21 años) se siente peor después de usar redes sociales, y que el 46% desearía haber crecido sin internet. Un estudio de la OECD muestra que la depresión se reduce un 27% tras apenas tres semanas de uso limitado de pantallas.
Según el Flash Eurobarometer 2024 de la Comisión Europea, aunque el 73% de europeos considera que la digitalización facilita sus vidas, las actitudes hacia la privacidad digital y los derechos en entornos digitales se han vuelto más negativas desde 2023. El 45% de los europeos está online "casi constantemente" o "varias veces al día".
El nudo gordiano: acción versus intención
El desafío que emerge de estos datos no es sensibilización, sino transformación conductual. Españoles y europeos quieren desconectar: 71% en España, 84% en Alemania entre jóvenes. Pero la brecha entre deseo y práctica permanece. ING ha propuesto un "decálogo de bienestar digital" con medidas prácticas: limpiezas digitales (el 83% de fotos guardadas nunca se revisan), silenciar notificaciones (que disparan cortisol, la hormona del estrés), y evitar luz azul antes de dormir.
La paradoja del bienestar digital sugiere que se requieren cambios estructurales: espacios públicos libres de pantallas, límites de diseño en aplicaciones, y normativas laborales sobre desconexión. Alemania ya experimentó con protocolos de desconexión; España apenas comienza a explorarlos.
La revolución silenciosa de la desconexión está en marcha, pero solo para quienes logren cerrar la brecha entre el deseo de cambiar y la capacidad de hacerlo. Hay que saberlo a la hora de definir propósitos para 2026.
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