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Ciencias de la Tierra

El cambio climático obliga a modificar fechas y sedes de los Juegos Olímpicos de Invierno

Inviernos más cálidos y la pérdida de nieve natural empujan al Comité Olímpico Internacional (COI) a replantear calendarios, apostar por nuevas sedes y depender cada vez más de la nieve artificial

Los Juegos Olímpicos de Invierno cambian de calendario y sedes para sobrevivir.

Los Juegos Olímpicos de Invierno cambian de calendario y sedes para sobrevivir. / Crédito: Toby Christopher en Unsplash.

Redacción T21

El calentamiento global y el cambio climático están forzando una revolución en los Juegos Olímpicos de Invierno: adelantar competiciones, concentrar sedes en regiones con nieve segura y revisar candidaturas son medidas que ya discuten organizadores, atletas y autoridades.

Para sobrevivir a los inviernos más cálidos, los Juegos Olímpicos tendrán que cambiar: el clima invernal ahora es menos confiable en muchas ciudades que históricamente han sido sede de los juegos. Como el cambio climático hace que las nevadas sean menos intensas, los organizadores de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno tendrán que adaptarse para mantener la viabilidad de la competencia, modificando fechas o sedes.

Así lo indican académicos de la Universidad de Waterloo y la Universidad de Toronto, en Canadá, y la Universidad de Innsbruck, en Austria, en un estudio publicado en la revista Current Issues in Tourism. Los especialistas sugieren que los organizadores deberían considerar celebrar los juegos antes en el invierno o seleccionar ciudades anfitrionas más frías, para garantizar que los atletas puedan competir.

Calentamiento global y un profundo cambio en los Juegos Olímpicos de Invierno

En el nuevo análisis, los científicos examinaron 93 sedes anfitrionas pasadas y potenciales de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno, basándose en un estudio previo de 2024. Según informa Yale Climate Connections, concluyeron que muchas ciudades históricas que hospedaron los Juegos podrían no ser climáticamente viables dentro de unas décadas, obligando al Comité Olímpico Internacional (COI) a replantear desde las fechas hasta la rotación de sedes.

La primera consecuencia práctica es el corrimiento del calendario. Con inviernos más cálidos y ventanas de frío cada vez más estrechas, algunas competencias clave deberán adelantarse a meses con condiciones más fiables o concentrarse en períodos atípicos, para evitar derretimientos y lluvia sobre la nieve.

Ese ajuste implica coordinar calendarios internacionales: la probabilidad de condiciones aptas para deportes de nieve sobre las 19 sedes históricas disminuiría significativamente hacia la mitad del siglo, si no se reducen las emisiones. De esta manera, el número de lugares con condiciones aptas para albergar competiciones de nieve se reducirá drásticamente si continúa el calentamiento global.

Consecuencias ambientales y económicas: el problema de la nieve artificial

Ante ese panorama, el COI está explorando la idea de una rotación entre un grupo permanente de sedes "climáticamente fiables", en lugar de la elección tradicional por candidatura única. La concentración de los Juegos en regiones frías y de altitud podría garantizar calidad técnica, pero también plantea desafíos de equidad, acceso y concentración de impactos ambientales y económicos.

Referencia

Advancing climate change resilience of the Winter Olympic-Paralympic Games. Daniel Scott et al. Current Issues in Tourism (2026). DOI:https://doi.org/10.1080/13683500.2026.2617880

Mientras tanto, la dependencia de la nieve artificial crece. Las técnicas de fabricación de nieve han mejorado, pero consumen enormes cantidades de agua y energía, recursos que también están bajo presión por el cambio climático, y requieren temperaturas mínimas para ser eficaces. Las "granjas de nieve" y embalses temporales pueden salvar un calendario, pero a un coste ambiental y financiero elevado que no parece sostenible a largo plazo.

Los cambios obligan además a repensar inversiones públicas en infraestructuras temporales y a considerar compensaciones para comunidades que pierden turismo y empleo. Para la mayoría de los expertos, la solución real pasa por reducir emisiones contaminantes y adaptar las políticas deportivas con urgencia, además de diseñar criterios climáticos estrictos para futuras candidaturas.

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