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Neurociencias

Una región del cerebro funciona de forma distinta en hombres y mujeres y podría influir en el comportamiento social

Un estudio en ratones identifica un interruptor neuronal en la amígdala que se activa de manera diferente según el sexo y la experiencia reproductiva

El descubrimiento abre nuevas vías para estudiar cómo el cerebro regula el comportamiento social.

El descubrimiento abre nuevas vías para estudiar cómo el cerebro regula el comportamiento social. / Crédito: Shawn Day en Unsplash.

Pablo Javier Piacente / T21

Los científicos han descubierto que un pequeño grupo de neuronas en el cerebro presenta un patrón de actividad distinto según el sexo. El hallazgo sugiere que esta región podría desempeñar un papel clave en la regulación del comportamiento social y reproductivo.

De acuerdo a un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), un grupo de células cerebrales previamente desconocido puede ayudar a explicar las diferencias en el comportamiento social entre hombres y mujeres. El interruptor neural fue identificado en ratones, pero podría tener impacto en humanos.

Los autores describen un cúmulo denso de neuronas en la porción posterior de la amígdala medial, una región ya conocida por su papel en la conducta social y la reproducción, al que denominaron DIMPLE. Lo más llamativo es su patrón de activación binario: en condiciones basales ese conjunto está constantemente activo en las hembras de roedores, mientras que en machos permanece apagado, salvo cuando ocurren cambios importantes en su estatus social o reproductivo.

Una interacción compleja: circuitos neuronales, hormonas y experiencias

El estudio utilizó técnicas modernas de trazado y marcaje de neuronas activas, como TRAP2 y marcadores de expresión inmediata, para seguir la historia funcional de estas células y confirmar que, antes de la maduración sexual, la actividad era similar entre sexos. La diferencia aparece tras la pubertad, pero además la experiencia reproductiva en machos puede “reactivar” ese cúmulo, lo cual sugiere una plasticidad ligada a la historia social del animal.

Los investigadores detectaron posibles mecanismos hormonales: la señalización por prolactina, una hormona producida tras el contacto sexual, puede influir en ese cambio de estado, abriendo una vía concreta para que eventos sociales y endocrinos modulen la actividad neuronal y, por consiguiente, la conducta social.

Sin embargo, la diferencia no parece explicarse únicamente por los niveles circulantes de hormonas sexuales, apuntando a una interacción compleja entre hormonas, experiencia y circuitos neuronales, de acuerdo a una nota de prensa. La investigación fue liderada por especialistas del Instituto de Investigación Médica Israel-Canadá (IMRIC), de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel.

Referencia

A sexually dimorphic neuronal cluster in the mouse medial amygdala responds to male sexual status. Tamar Licht et al. PNAS (2026). DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2518703123

El cerebro humano y regiones específicas que modulan el comportamiento social

¿Qué significa esto para las diferencias en el comportamiento social de hombres y mujeres? Los hallazgos provienen de modelos en roedores y describen un fenómeno celular muy específico: no permiten reflejarlos directamente en comportamientos humanos ni justificar estereotipos sobre las diferencias entre sexos.

Sin embargo, el descubrimiento ofrece un marco conceptual útil, que debería profundizarse en nuevos estudios: además de diferencias sutiles y distribuidas en el cerebro, podría existir una arquitectura en la que ciertos microconjuntos neuronales actúan como interruptores dependientes del sexo y del contexto, facilitando cambios rápidos en la conducta social.

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