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Neurotecnología

Un implante cerebral traduce pensamientos en palabras: la Universidad de Stanford abre una nueva esperanza

La tecnología utiliza una Inteligencia Artificial para decodificar las señales neuronales y convertirlas en frases completas, con un vocabulario de 125.000 palabras

Una participante del estudio que tiene problemas para hablar con claridad debido a un derrame cerebral utiliza la interfaz cerebro–ordenador.

Una participante del estudio que tiene problemas para hablar con claridad debido a un derrame cerebral utiliza la interfaz cerebro–ordenador. / Crédito: Emory BrainGate.

Pablo Javier Piacente / T21

Un avance notable en interfaces cerebro-ordenador (BCI) ha permitido descifrar el “habla interior” de personas con parálisis severa, abriendo una esperanza inédita para quienes carecen de capacidad de comunicación oral: los científicos han demostrado que es posible registrar y traducir al instante pensamientos en palabras, sin requerir movimientos físicos ni sonidos externos.

Un equipo de investigadores liderado por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, y que contó además con la participación de especialistas de la Universidad Emory, el Instituto Tecnológico de Georgia y la Universidad de Harvard, entre otras instituciones académicas, describe en un estudio publicado recientemente en la revista Cell el desarrollo de un innovador implante cerebral conectado a una interfaz cerebro-ordenador (BCI), que permite decodificar el diálogo interno de personas con parálisis en el habla.

La nueva tecnología trabaja en base al “habla interior”, o sea aquellos pensamientos que imaginamos en forma de frases. Hasta ahora, las BCI orientadas a restaurar el habla se basaban en la decodificación de señales asociadas al intento de articular palabras o de escribir a mano.

Estos sistemas utilizaban microarreglos de electrodos implantados sobre la corteza motora, para captar patrones neuronales vinculados a cada fonema y reensamblarlos en oraciones con gran precisión. Sin embargo, el esfuerzo de intentar pronunciar podía resultar agotador y producir ruidos indeseados, además de prolongar los tiempos de comunicación.

Más preciso y funcional

El nuevo enfoque parte de la premisa en torno a que imaginar palabras genera activaciones neuronales suficientemente claras, en la misma área motora encargada de la articulación. En el estudio participaron cuatro pacientes con dificultades graves para hablar, a causa de ictus o enfermedades neurodegenerativas.

Luego de implantar los microarreglos del tamaño de una aspirina en la corteza motora, los científicos enseñaron a una Inteligencia Artificial (IA) a reconocer las huellas eléctricas que correspondían a cada fonema evocado mentalmente.

Según una nota de prensa, los resultados muestran que las señales internas, aunque presentan menor amplitud que las de un intento de habla real, son consistentes y decodificables con un nivel de precisión suficiente para un primer prototipo funcional. El algoritmo fue capaz de traducir pensamientos en oraciones completas a partir de un vocabulario de 125.000 palabras, gracias a un modelo que identifica fonemas y los ordena en tiempo real.

Solo con contraseña

De acuerdo a un artículo publicado en Nature, una innovación clave surgió para proteger la intimidad del usuario: el dispositivo solo comienza a decodificar el habla interior cuando el paciente piensa en una palabra clave o “contraseña mental”. Así se evita que se interpreten fragmentos de pensamiento no destinados a ser comunicados. En las pruebas, este “cortafuegos” mental permitió mantener la precisión en torno al 74 % de frases correctamente interpretadas, un nivel superior al de estrategias previas.

Referencia

Inner speech in motor cortex and implications for speech neuroprostheses. Erin M. Kunz et al. Cell (2025). DOI:https://doi.org/10.1016/j.cell.2025.06.015

La combinación de microrredes neuronales, algoritmos de reconocimiento de fonemas y grandes modelos de lenguaje ofrece un equilibrio entre velocidad y exactitud. Al prescindir de movimientos físicos, la conversación fluye con un ritmo cercano al de un diálogo normal, sin la fatiga asociada a los sistemas que requieren intentos de pronunciación o escritura.

A pesar de estos importantes avances, aún quedan grandes retos por delante. Los investigadores señalan que la fidelidad del sistema podría mejorar con hardware más sofisticado, como implantes completamente inalámbricos, y explorando otras áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje, además de la corteza motora. (Una primera versión de este artículo se publicó el 18 de agosto de 2025).

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