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Los lobos matan y los cuervos recuerdan dónde: el mapa secreto de los carroñeros

Un estudio con rastreos por GPS muestra que los cuervos memorizan zonas con más muertes y vuelan expresamente a buscar los restos que dejan los lobos

Los cuervos usan la memoria espacial para encontrar presas muertas atacadas por los lobos.

Los cuervos usan la memoria espacial para encontrar presas muertas atacadas por los lobos. / Crédito: Daniel Stahler.

Pablo Javier Piacente / T21

Los científicos han observado que los cuervos no siguen siempre a los lobos: aprenden y revisitan áreas donde históricamente hay más cadáveres, emprendiendo vuelos largos y dirigidos para aprovechar las mejores oportunidades de carroña.

Una investigación liderada por el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, en Alemania, cambia la manera en que imaginamos la relación entre depredadores y carroñeros: los cuervos no se limitan a “seguir” a los lobos, sino que recuerdan dónde los lobos suelen matar y vuelan deliberadamente a esos lugares. El "mapa" de los carroñeros se deja ver en un estudio publicado en la revista Science.

Los cuervos y su "mapa" de cadáveres disponibles

Durante dos años y medio, el equipo de investigación combinó el seguimiento por GPS de 69 cuervos con datos de 20 lobos ubicados por radio en el Yellowstone National Park, en Estados Unidos, para comparar rutas, sitios de muerte de presas y patrones de búsqueda.

Los resultados marcaron un único caso claro de un cuervo que siguió a un lobo por más de un kilómetro o por más de una hora: en cambio, muchas aves recorrieron trayectos directos de hasta 155 kilómetros hacia zonas donde históricamente se registraban más capturas de presas y cadáveres disponibles.

La interpretación de los científicos indica que los cuervos construyen una suerte de “mapa de abundancia” de cadáveres: aprenden qué valles y llanuras favorecen las cacerías exitosas de los lobos y visitan esas áreas con regularidad, incluso cuando nada indique la cercanía del momento exacto de una matanza. En el terreno, las aves usan señales locales, como aullidos, rastro de lobos o la presencia de otros carroñeros, para localizar el cadáver.

Los cuervos y su memoria espacial, un complemento ideal para los hábitos de caza de los lobos

El estudio sugiere que los carroñeros no son oportunistas pasivos que dependen de seguir a los grandes cazadores. En realidad, dispondrían de un nivel elevado de cognición espacial, por lo menos en el caso de los cuervos, con una capacidad concreta para memorizar paisajes más "rentables" y planificar vuelos largos hacia ellos.

Referencia

Ravens anticipate wolf kill sites across broad scales. Matthias-Claudio Loretto et al. Science (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/science.adz9467

Esto complementa la habilidad de los lobos para concentrar presas en determinados rasgos del terreno, como fondos de un valle o pasos estrechos. Según una nota de prensa, este hallazgo amplía nuestra comprensión de las interacciones entre estas especies y plantea que la “inteligencia” ecológica no es exclusiva de los depredadores.

Además de estos nuevos datos sobre el comportamiento animal, entender cómo especies muy distintas se influyen mutuamente ayuda a prever los efectos en cascada de la pérdida o reintroducción de depredadores. En Yellowstone, donde los lobos fueron reintroducidos tras décadas de ausencia, estas dinámicas son especialmente visibles: los cuervos, con su memoria enfocada en los paisajes, parecen explotar las áreas geográficas que los lobos moldean con sus hábitos de caza.

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