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Ciencia y sociedad

2025 consagra la nueva era de los "megaincendios": Europa pierde un millón de hectáreas y España lidera la devastación

El último informe de la Comisión Europea confirma que los fuegos forestales han superado todos los registros históricos. El abandono del territorio y las olas de calor extremo dibujan un escenario donde la prevención actual ya no basta

La actividad de incendios forestales en 2025 fue especialmente alta en Portugal, España, el sur de Francia, el sur de Italia, Grecia, Turquía, Ucrania y algunas zonas del Reino Unido. La mayoría de los incendios de más de 5.000 hectáreas (círculos morados) se produjeron en la parte occidental de la península ibérica.

La actividad de incendios forestales en 2025 fue especialmente alta en Portugal, España, el sur de Francia, el sur de Italia, Grecia, Turquía, Ucrania y algunas zonas del Reino Unido. La mayoría de los incendios de más de 5.000 hectáreas (círculos morados) se produjeron en la parte occidental de la península ibérica. / UE, 2025.

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

Madrid

La temporada de incendios de 2025 no ha sido una anomalía estadística, sino la constatación de un cambio de paradigma en el ecosistema europeo. El fuego ha evolucionado hacia monstruos indomables que desafían cualquier esfuerzo de extinción tradicional.

Europa ha cruzado un umbral de no retorno ambiental. Tras la relativa tregua de 2024, el nuevo informe de avance sobre Incendios Forestales del Centro Común de Investigación (JRC) arroja cifras que desbordan los promedios históricos. El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) ha documentado que, durante 2025, la Unión Europea perdió más de un millón de hectáreas por culpa del fuego. Para comprender la escala: es el registro más alto desde que comenzó la monitorización del EFFIS y equivale a calcinar toda la superficie de un país como el Líbano.

A nivel continental, la amenaza se está desestacionalizando. La temporada tradicional, confinada al verano, se ha expandido devorando los márgenes de la primavera y el otoño, con fuegos incontrolables cada vez a mayor latitud en Europa Central y del Norte. No obstante, el corazón de la tragedia sigue latiendo en el sur, con la región mediterránea sufriendo la tormenta perfecta de sequías prolongadas y olas de calor extremas. De todo el terreno europeo arrasado, una cifra sin precedentes de 424.023 hectáreas pertenecían a espacios protegidos de la Red Natura 2000, lo que compromete gravemente la biodiversidad del continente.

España, zona cero de la catástrofe

Dentro de esta radiografía continental, el caso de España resulta particularmente crítico. Tras un 2024 que fue uno de los más tranquilos de la década, 2025 se ha erigido como la peor temporada histórica en los registros de nuestro país. Según las mediciones satelitales del EFFIS, las llamas devoraron más de 401.000 hectáreas, una cifra que cuadriplica la media de los últimos 15 años.

Lo más preocupante no es solo la cantidad de terreno perdido, sino la ferocidad del fuego. Durante las tres primeras semanas de agosto, una serie de incendios casi simultáneos castigaron severamente el noroeste de la península ibérica. En este dramático episodio estival, España sufrió la eclosión de diez "megaincendios" en Galicia y Castilla y León que superaron la monstruosa barrera de las 10.000 hectáreas cada uno. Sumados a los de Portugal, estos grandes eventos ibéricos aglutinaron casi la mitad (43%) de toda el área quemada en la Unión Europea durante ese año.

Afortunadamente, sin embargo, el arranque de 2026 está ofreciendo un pequeño respiro: los datos actualizados del JRC muestran que hasta marzo de este año han ardido unas 22.400 hectáreas en la UE, una cifra drásticamente inferior a las más de 75.200 hectáreas registradas en el mismo periodo del fatídico 2025.

Referencia

Advance report on Forest Fires in Europe, Middle East and North Africa 2025. Sedano, F. et al. Publications Office of the European Union, 2026. DOI:https://data.europa.eu/doi/10.2760/3859043

La falacia de apagar y el abandono rural

Ante este panorama, la comunidad científica advierte de que el problema ha dejado de ser únicamente meteorológico o de recursos de emergencias. Los expertos consultados a través del Science Media Centre coinciden en un diagnóstico claro: hemos entrado en una fase donde los incendios, simplemente, ya no se pueden apagar mediante la fuerza bruta.

Por muchos aviones o brigadistas que se desplieguen, el fuego avanza sobre un escenario que lleva décadas gestándose: el abandono generalizado del territorio. La falta de gestión forestal activa, la desaparición del pastoreo y el éxodo rural han convertido los montes mediterráneos en polvorines continuos de biomasa seca.

Las conclusiones de la investigación apuntan a que centrarse exclusivamente en la extinción (la fase represiva) fue un parche temporal. Sin abordar el problema estructural del paisaje y la adaptación climática, España y Europa se ven abocadas a convivir con fuegos de sexta generación capaces de reescribir la geografía del continente.

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