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Estudios Religiosos / Historia

Recuperan 42 páginas perdidas de un manuscrito del Nuevo Testamento

Los científicos han reconstruido parte del Codex H, un códice bíblico clave disperso durante siglos por bibliotecas de Europa

Hallan 42 páginas perdidas de un manuscrito del siglo VI del Nuevo Testamento.

Hallan 42 páginas perdidas de un manuscrito del siglo VI del Nuevo Testamento. / Crédito: Universidad de Glasgow.

Redacción T21

Un equipo internacional de académicos ha recuperado con éxito 42 páginas perdidas de uno de los manuscritos más importantes del Nuevo Testamento: el Códice H. Se trata de una copia del siglo VI de las Cartas de San Pablo, que se perdió cuando fue desmontado en el Monasterio de Lavra, en el Monte Athos, Grecia, en el siglo XIII.

Investigadores liderados por el profesor Garrick Allen, de la Universidad de Glasgow, en Escocia, lograron recuperar 42 páginas perdidas del Codex H, uno de los manuscritos más importantes del Nuevo Testamento, un texto vital para el cristianismo. El hallazgo abre una ventana única a la historia temprana de la transmisión bíblica y a la forma en que los textos sagrados circulaban, se copiaban y se reutilizaban en la Edad Media.

Las "huellas" del texto original que facilitaron el hallazgo

De acuerdo a una nota de prensa, las páginas contienen los primeros ejemplos conocidos de listas de capítulos de las Cartas de Pablo, que difieren drásticamente de cómo se dividen estas cartas en la actualidad. Además, los fragmentos muestran cómo los escribas del siglo VI corrigieron, anotaron e interactuaron con los textos sagrados. En tanto, el estado físico del manuscrito revela cómo las obras religiosas eran reutilizadas una vez que caían en mal estado.

Codex H es una copia del siglo VI de las cartas de San Pablo: el manuscrito fue desarmado en el siglo XIII en el Monasterio de Lavra, en el Monte Athos, Grecia, y sus páginas terminaron siendo reutilizadas como material de encuadernación y guardas en otros volúmenes. En la actualidad, los fragmentos sobrevivientes están repartidos entre bibliotecas de Italia, Grecia, Rusia, Ucrania y Francia, algo que durante décadas dificultó reconstruir su forma original.

La clave del descubrimiento estuvo en que los investigadores sabían que en algún momento el manuscrito había sido modificado con otra tinta: ese proceso dejó una “huella” sobre las páginas enfrentadas, una especie de imagen especular del texto original, a veces casi invisible a simple vista, pero detectable con técnicas de imagen multiespectral.

Recuperando el "texto fantasma"

En alianza con la Early Manuscripts Electronic Library, el equipo de especialistas procesó imágenes de las páginas conservadas para recuperar el "texto fantasma", que ya no existía físicamente. Además, científicos en París realizaron datación por radiocarbono para confirmar el origen del pergamino en el siglo VI.

El resultado no se limita a la recuperación material del manuscrito: también modifica la comprensión del desarrollo temprano del texto bíblico. Por ejemplo, el estado físico del códice revela una historia de reciclaje medieval, cuando libros religiosos en desuso eran reaprovechados sin contemplaciones.

Para la investigación bíblica, el impacto puede ser considerable. Una nueva edición impresa del códice está en preparación y ya existe una edición digital de acceso libre, disponible para el público y para especialistas por primera vez en siglos.

El descubrimiento recuerda que la historia del Nuevo Testamento no está cerrada: las páginas que faltan quedan escondidas entre capas de tinta, reutilizadas en lomos ajenos o dispersas en bibliotecas lejanas, hasta que el esfuerzo de los investigadores y la aplicaciones de nuevas tecnologías vuelve a reunirlas.

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