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Biología

El corazón del tiburón de Groenlandia nos enseña cómo vivir 400 años

Un estudio sobre su tejido cardíaco muestra que este animal no evita el envejecimiento, sino que resiste sus efectos durante siglos

La clave de la longevidad extrema del tiburón de Groenlandia está en su corazón.

La clave de la longevidad extrema del tiburón de Groenlandia está en su corazón. / Crédito: Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0.

Pablo Javier Piacente / T21

¿Cómo puede un corazón latir durante siglos? El caso del tiburón de Groenlandia ofrece una pista reveladora para los científicos: su corazón envejece, pero mantiene su función. Ese hallazgo ayuda a entender por qué esta especie puede alcanzar edades cercanas a los 400 años.

El tiburón de Groenlandia (Microcefalia sonniosa), con una vida útil esperada de hasta 400 años, es el vertebrado más longevo conocido en la Tierra. Los investigadores del Instituto Leibniz sobre el Envejecimiento - Instituto Fritz Lipmann (FLI), en Alemania, descubrieron ahora que el corazón del tiburón muestra signos extremos de envejecimiento, pero estas lesiones no tienen ningún impacto en su longevidad.

El envejecimiento no se detiene, pero sus consecuencias no afectan la vitalidad

Por el contrario, su resiliencia, o la capacidad de mantener funciones fisiológicas a pesar del daño relacionado con la edad, sería la clave de su longevidad, de acuerdo al estudio publicado en bioRxiv. Además de tardar mucho en madurar, en concreto hasta cerca de 150 años, el animal no parece “evitar” el deterioro, sino tolerarlo mejor que casi cualquier otra especie conocida en nuestro planeta.

La investigación alemana analizó por primera vez de forma sistemática el tejido cardíaco del tiburón de Groenlandia, para entender si su longevidad dependía de una protección especial contra el envejecimiento o de una capacidad superior para compensar sus efectos. Según una nota de prensa, los resultados indican que el corazón de esta especie muestra señales claras de envejecimiento, pero esos daños no parecen traducirse en una pérdida equivalente de función, que pueda comprometer su vitalidad.

Entre los signos observados, los investigadores destacaron la fibrosis pronunciada, la acumulación de lipofuscina, que es un pigmento asociado al envejecimiento celular, indicios de daño mitocondrial, lisosomas agrandados y niveles elevados de 3-nitrotirosina, un marcador de estrés oxidativo.

Resiliencia extrema para vivir más y mejor

En consecuencia, aunque el corazón del tiburón de Groenlandia sí envejece a nivel tisular y molecular y muestra deterioro, los ejemplares estudiados seguían vivos y en plena actividad, en condiciones que no serían compatibles con la vida en un corazón humano.

Referencia

The Greenland shark (Somniosus microcephalus) genome provides insights into extreme longevity. Arne Sahm et al. bioRxiv (2026). DOI:https://doi.org/10.1101/2024.09.09.611499

Luego de este hallazgo es posible reformular la hipótesis tradicional en torno a esta especie: ya no se trata de cómo un organismo resiste el desgaste, sino de cómo conserva la función mientras acumula el daño ligado a la edad. Todo apunta a una resiliencia biológica excepcional: el tiburón de Groenlandia no estaría "blindado" contra el envejecimiento, sino equipado para amortiguar sus consecuencias durante cientos de años.

Esa capacidad podría abrir nuevas vías para estudiar el envejecimiento saludable en otras especies, incluyendo por supuesto al ser humano. Al mismo tiempo, investigaciones previas muestran que el tiburón de Groenlandia presenta un metabolismo muy lento, junto a características en su genoma que lo protegen de tumores y otros aspectos nocivos para la salud a largo plazo.

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