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Neurociencias / Biología Humana

Los bebés comparten con los adultos el sentido de la belleza y el gusto visual

El seguimiento ocular demostró que los patrones que atraen a los adultos también captan antes y durante más tiempo la atención de los bebés

Timothé, de 6 meses, muestra su atención durante el experimento. El objetivo en el frente se utiliza para compensar el movimiento de la cabeza al estimar la posición de la mirada.

Timothé, de 6 meses, muestra su atención durante el experimento. El objetivo en el frente se utiliza para compensar el movimiento de la cabeza al estimar la posición de la mirada. / Crédito: The BabyLab Grenoble.

Pablo Javier Piacente / T21

Un nuevo estudio sugiere que los humanos desarrollan un sentido básico de la belleza en las primeras etapas de la vida y que este sentido se acrecienta gradualmente con el tiempo. Los bebés parecen emocionarse con la belleza y optar por determinados patrones visuales con un sentido equiparable al de los adultos de su entorno, según los científicos.

La sensibilidad estética podría aparecer mucho antes de lo pensado hasta hoy: una investigación de la Université Grenoble Alpes (UGA), en Francia, sugiere que bebés de apenas cuatro meses ya muestran preferencias visuales similares a las de los adultos ante determinados patrones, y que ese gusto se afina con la edad.

Hasta el momento, la idea de la belleza y el gusto visual parecía reservarse para la experiencia adulta: una mezcla de aprendizaje, cultura y memoria que se construía con los años. Sin embargo, la nueva investigación publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B parece demostrar lo contrario: ¿es posible que algunas preferencias visuales se desarrollen desde los primeros meses de vida?

Patrones visuales y sentido de la belleza

Un punto crucial del trabajo fue la definición de “sentido de la belleza”. Los autores no hablaron de gusto artístico en el sentido más elaborado, ligado a la educación o a la experiencia cultural, sino de una respuesta más básica: un estado placentero que hace que ciertos estímulos retengan la atención durante más tiempo.

Según un artículo publicado en Phys.org, el objetivo era entender por qué bebés y adultos parecen compartir preferencias similares por algunas formas, colores o rostros. Para poner a prueba esa hipótesis, los investigadores utilizaron pares de imágenes con puntos en movimiento, mostrados durante cinco segundos a adultos y a bebés de entre 4 y 24 meses.

En principio, un grupo independiente de adultos calificó la belleza relativa de esos patrones. Posteriormente, otro conjunto de adultos y los bebés fueron observados con tecnología de seguimiento ocular para medir hacia qué figura dirigían la mirada y por cuánto tiempo.

¿Existe una base compartida a través de la cual experimentamos la belleza?

De acuerdo a los resultados, bebés y adultos tendieron a fijar la vista durante más tiempo en los mismos diseños, en particular en aquellos que el primer grupo de adultos había calificado como más bellos. El estudio también descubrió que esa preferencia no aparecía de forma súbita: se construía con el tiempo y emergía antes a medida que los bebés crecían.

Referencia

Do infants have a sense of beauty? A study using kinetic dot displays. Hélène Mottier et al. Proceedings of the Royal Society B (2026). DOI:https://doi.org/10.1098/rspb.2026.0070

En los más pequeños, la respuesta estética llegaba después de una reacción rápida a rasgos visuales llamativos, pero luego se prolongaba, lo cual sugiere un proceso más profundo que un simple reflejo de atención. La interpretación de los especialistas es que los humanos podríamos nacer con una "base común" para experimentar la belleza, y que esa base se perfeccionaría con el desarrollo.

En términos más amplios, el hallazgo abre preguntas sobre cómo se forman nuestras preferencias visuales y qué parte de ellas es innata, qué parte depende de la experiencia y qué parte se comparte con otras especies. El propio equipo ya plantea nuevas líneas de investigación, para analizar con más detalle la respuesta visual o comparar estímulos naturales y no naturales. También buscarán explorar si otros primates reaccionan de manera parecida.

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