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Estudio científico

El "efecto Napoleón" en el fútbol: por qué los árbitros bajos sacan más tarjetas a los jugadores más altos

La proporción de tamaño entre árbitros y jugadores, así como la visibilidad del apoyo de las gradas, pueden influir en los resultados de los partidos en la Copa Mundial de la FIFA

Un árbitro muestra una tarjeta amarilla.

Un árbitro muestra una tarjeta amarilla. / Victor Joly / DPPI / AFP7 / Europa Press

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Redacción T21

Madrid

Los árbitros del Mundial de fútbol, sometidos a una inmensa presión física y mental durante 90 minutos, deben tomar decisiones críticas en fracciones de segundo. Aunque se espera de ellos una objetividad absoluta, los datos sugieren que su criterio no siempre escapa a los impulsos psicológicos más básicos.

Un estudio impulsado por la Universidad a Distancia de Hagen (Alemania) en colaboración con la Universidad Johannes Kepler de Linz (Austria), ha descubierto que los árbitros de fútbol tienden a ser más severos con los jugadores que les sacan algunos centímetros. Los resultados se han publicado en el Journal of Behavioral and Experimental Economics.

Esta tendencia se ha bautizado como el "efecto Napoleón". Los investigadores analizaron alrededor de 125.000 faltas en diversas ligas profesionales alemanas para comprobar si la diferencia de estatura entre el colegiado y el jugador infractor alteraba la decisión arbitral. Los resultados apuntan a que los árbitros más bajos recurren a las tarjetas y las amonestaciones como un mecanismo inconsciente para reafirmar su autoridad frente a deportistas físicamente más imponentes.

El factor experiencia y el freno de la tecnología

El estudio diferencia entre competiciones masculinas y femeninas, encontrando dinámicas opuestas en cuanto a la corrección de este sesgo. En el caso del fútbol masculino, el "efecto Napoleón" tiende a difuminarse a medida que el árbitro acumula experiencia en la élite. Además, la introducción de herramientas como el VAR (videoarbitraje) ha actuado como un contrapeso racional que reduce la influencia de las percepciones subjetivas y físicas en las jugadas decisivas.

En cambio, el patrón parece invertirse en el fútbol femenino. Los investigadores notaron que las árbitras sin tanta experiencia no mostraban este comportamiento compensatorio al principio, sino que empezaban a utilizar más las amonestaciones contra jugadoras más altas a medida que dirigían más partidos. Esto sugiere que, en ciertas condiciones competitivas, la severidad se "aprende" como herramienta de control de partido en lugar de corregirse con los años.

Referencia

The Napoleon complex revisited: New evidence from professional soccer. Giulio Callegaro et al. Journal of Behavioral and Experimental Economics. 2025, Article: 102352; Volume 116. DOI: 10.1016/j.socec.2025.102352

La otra cara de la presión: el ataque a favor de la grada

Junto al análisis del sesgo arbitral, el equipo de Hagen investigó otra creencia clásica del fútbol: la ventaja psicológica de tener a la hinchada a favor. Los datos avalan la decisión estratégica que suelen tomar los capitanes cuando ganan el sorteo de campo con la moneda antes del pitido inicial. En ese momento, eligen la orientación del terreno de juego para asegurarse de que, durante el segundo y definitivo tiempo, su equipo ataque hacia la portería ubicada justo delante de sus seguidores más apasionados. Estadísticamente, esta visión directa de su propia grada en los momentos de mayor cansancio se traduce en un mayor número de goles a favor cuando termina el partido.

Este fenómeno subraya el peso del entorno en el rendimiento de los deportistas de élite. Cuando el cansancio físico y el estrés mental alcanzan su punto máximo en los tramos finales del partido, el estímulo visual y sonoro de una grada volcada hacia la portería rival actúa como un potente catalizador psicológico.

Se puede decir entonces que el fútbol profesional no solo se juega con el balón y la estrategia. Factores tan humanos y sutiles como la estatura de un árbitro o el empuje emocional de la grada dictan sentencias silenciosas que, a menudo, acaban decidiendo el resultado final de un partido.

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