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Seguridad Alimentaria

¿Qué pasa si no hay quien cultive? La seguridad alimentaria podría verse amenazada por la ausencia de trabajadores

Un estudio advierte que el gran cuello de botella del futuro no será solo la tierra disponible, sino la escasez de trabajadores agrícolas

La falta de trabajadores agrícolas podría convertirse en el gran escollo a superar para la seguridad alimentaria mundial.

La falta de trabajadores agrícolas podría convertirse en el gran escollo a superar para la seguridad alimentaria mundial. / Crédito: Tim Mossholder en Unsplash.

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Pablo Javier Piacente / T21

La causa de una futura escasez de alimentos puede no ser únicamente la falta de tierras de cultivo, sino además la ausencia de trabajadores agrícolas. En medio de las bajas tasas de natalidad y el declive rural, un equipo de investigación incorpora la disminución de la fuerza laboral agrícola en el análisis de la seguridad alimentaria a futuro.

La seguridad alimentaria mundial podría enfrentarse a un riesgo menos visible que la sequía o la degradación del suelo: la falta de personal disponible para trabajar en el campo. Una investigación publicada en la revista Nature Sustainability sostiene que la mano de obra agrícola puede convertirse en la principal limitación para aprovechar la tierra cultivable en muchas regiones del planeta.

Demanda alimentaria, producción agrícola y mano de obra

El estudio, desarrollado por investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST) y la Universidad de Tokio, plantea una pregunta decisiva para las próximas décadas: ¿qué ocurriría si hubiera tierra apta para cultivar, pero no suficientes trabajadores para aprovecharla? Según los resultados, la escasez de mano de obra agrícola puede actuar como un freno dominante sobre la disponibilidad futura de tierras de cultivo, complementando e incluso superando a las restricciones ambientales tradicionales.

De acuerdo a una nota de prensa, el equipo incorporó la variable laboral a escenarios climáticos y socioeconómicos ampliamente utilizados. El análisis compara la demanda futura de alimentos con la cantidad de tierra que realmente podría estar disponible, además del clima, el suelo y el número de personas que trabajan en agricultura.

Los resultado dejan en evidencia que, a escala global, la demanda alimentaria podría cubrirse sin expandir necesariamente la agricultura hacia nuevas áreas naturales, pero las diferencias regionales serían importantes y persistentes. El trabajo subraya que el problema no se resolverá solo con tecnología: aunque la innovación puede aumentar la superficie cultivable por trabajador, ese avance podría quedar neutralizado por procesos demográficos y económicos.

Los resultados del estudio sugieren que se espera que la oferta potencial de tierras de cultivo supere la disponibilidad de mano de obra agrícola en muchas regiones del mundo, con déficits crónicos en regiones como el norte de África, el sur de Europa y Europa del Este.

Los resultados del estudio sugieren que se espera que la oferta potencial de tierras de cultivo supere la disponibilidad de mano de obra agrícola en muchas regiones del mundo, con déficits crónicos en regiones como el norte de África, el sur de Europa y Europa del Este. / Crédito: KAIST.

Menos trabajadores disponibles y reducción de la población rural

Entre ellos, los investigadores destacan condiciones como baja natalidad, descenso en la población rural y traslado de mano de obra desde la agricultura hacia la industria y los servicios. En consecuencia, el progreso técnico mejora la productividad, pero no compensa por sí solo la caída del empleo agrícola cuando el campo pierde población activa.

Referencia

Agricultural workforce as a potential bottleneck of future cropland availability. Hongtak Lee et al. Nature Sustainability (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41893-026-01824-9

Las conclusiones son vitales para regiones concretas. En zonas de alta latitud, el estudio detecta que la disponibilidad de tierra no sería el principal obstáculo: el límite vendría por la falta de trabajadores. La investigación también advierte que el norte de África podría convertirse en una región particularmente vulnerable a este cuello de botella, incluso bajo supuestos de rápida innovación tecnológica. En Canadá, además, las restricciones a la migración aparecen como un factor que podría agravar la escasez laboral agrícola.

¿Cuál sería la solución? Los autores proponen políticas específicas: formación y desarrollo de la fuerza laboral, innovación tecnológica en el sector y flujos migratorios que sostengan la producción agrícola. La seguridad alimentaria no depende solo del clima o de la superficie cultivable, sino también de que existan personas capaces de sembrar, cosechar y sostener el sistema productivo.

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