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Robótica / Neurotecnología

Un guante especial permite a personas con parálisis agarrar objetos con precisión

Un prototipo robótico blando ayuda a recuperar gestos cotidianos, como coger un vaso o usar cubiertos

Un guante robótico blando mejora el agarre en personas con parálisis: la combinación de sensores, inteligencia artificial y asistencia mecánica abre nuevas vías en rehabilitación.

Un guante robótico blando mejora el agarre en personas con parálisis: la combinación de sensores, inteligencia artificial y asistencia mecánica abre nuevas vías en rehabilitación. / Crédito: Astrid Eckert / TUM.

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Pablo Javier Piacente / T21

Un equipo de investigación ha creado un guante flexible que interpreta la intención de movimiento y asiste a personas con parálisis severa en tareas de agarre fino y preciso. El sistema combina sensores musculares, aprendizaje automático y corrección de errores en tiempo real para mejorar la autonomía en acciones diarias.

La Universidad Técnica de Múnich (TUM), en Alemania, ha desarrollado un guante neumático suave que restaura la capacidad de las personas con manos paralizadas de agarrar objetos. El avance, que se resume en un estudio publicado en la revista Nature Machine Intelligence, combina una estructura textil con cámaras de aire, control por señales musculares y corrección automática de errores, para ayudar a cerrar la mano en el momento oportuno.

La propuesta no está pensada para sustituir por completo el movimiento natural, sino para asistirlo cuando el cuerpo ya no puede hacerlo en forma independiente. El eje del sistema está en su diseño blando y en su mayor número de articulaciones, respecto a otros exoesqueletos de mano.

Corrección de errores al instante

De acuerdo a una nota de prensa, el guante incorpora soporte para la muñeca, el pulgar y varios dedos, permitiendo ejecutar distintas maniobras, desde una sujeción fina hasta un agarre de potencia. Según los autores, esa destreza extra es precisamente lo que faltaba en muchas soluciones previas, pensadas para personas con movilidad moderada y no para pacientes con una parálisis casi completa.

El objetivo era que el dispositivo pudiera ayudar a coger objetos cotidianos de formas muy distintas, como un plato, un tenedor, una botella o una pieza pequeña. El funcionamiento se apoya en electromiografía de superficie: sensores colocados en el antebrazo captan la actividad eléctrica de músculos residuales y un modelo de aprendizaje automático interpreta cuándo la persona intenta agarrar algo.

En el estudio, ese predictor de intención alcanzó una sensibilidad del 97 % y se combinó con datos de movimiento para reducir los fallos provocados por señales débiles o confusas. Además, el sistema incorpora corrección de errores en tiempo real, para frenar acciones no deseadas y mantener el cierre del agarre durante el transporte del objeto.

El Dr. John Nassour, investigador del Instituto de Sistemas Cognitivos de la TUM, lleva el guante.

El Dr. John Nassour, investigador del Instituto de Sistemas Cognitivos de la TUM, lleva el guante. / Crédito: Astrid Eckert / TUM.

Más eficiente en casos con parálisis severa o completa

Para el usuario, esta fiabilidad es esencial porque refuerza la sensación de control. Un caso ilustrativo es el de un paciente con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y una afectación casi total de la mano derecha. El desarrollo se realizó mediante un proceso de co-creación que duró nueve meses e incluyó ocho sesiones de diseño conjunto con el propio paciente, neurólogos y fisioterapeutas.

Referencia

A dexterous soft hand exoskeleton restores intentional grasping in individuals with severe hand impairment. John Nassour et al. Nature Machine Intelligence (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s42256-026-01263-3

En las pruebas funcionales, el hombre pudo volver a agarrar objetos y logró incluso comer por su cuenta con ayuda del exoesqueleto. Para los autores, esa mejora no es solo técnica: supone recuperar un grado de independencia en tareas cotidianas que muchos pacientes pierden de forma progresiva.

Los investigadores también validaron el prototipo en seis personas con secuelas de ictus. En ese grupo, el guante resultó más útil en los casos de afectación grave que en los moderados, donde la asistencia puede llegar a interferir con cierta función residual. Esa diferencia apunta a un uso muy concreto: personas con parálisis severa o casi completa, especialmente por ELA o por ictus avanzado, que hoy siguen sin una ayuda accesible para la función de la mano.

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