Paleontología
Reconstruyen cómo sonaban los insectos en los bosques del Jurásico hace 165 millones de años
La reconstrucción de las llamadas de nueve especies revela un paisaje sonoro sorprendentemente complejo y el uso de ultrasonidos mucho antes de la aparición de los murciélagos

Los fósiles de las alas de los insectos han permitido reconstruir las llamadas que llenaban los bosques y descubrir una sorprendente variedad de frecuencias. / Crédito: PNAS (2026). DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2615107123
Pablo Javier Piacente / T21
Los fósiles pueden ofrecer pistas y las reconstrucciones pueden darnos una idea de los ruidos que podrían haber hecho algunos animales hace cientos de millones de años. Ahora, los científicos han centrado su atención en los insectos y han reconstruido los llamados de los parientes jurásicos de los grillos y saltamontes actuales, ofreciendo un panorama sonoro de los bosques del Jurásico, hace 165 millones de años.
Un equipo internacional de científicos ha reconstruido las llamadas de nueve especies de insectos emparentados con los grillos y los saltamontes actuales, a partir de alas fosilizadas. El resultado, que se describe en un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), sugiere que los bosques del Jurásico ya contaban con una compleja "orquesta" acústica, con llamadas que en algunos casos alcanzaban el rango ultrasónico.
Durante décadas, la paleontología ha permitido imaginar cómo eran los ecosistemas del Jurásico a partir de huesos, hojas fosilizadas y huellas. Mucho más difícil ha sido averiguar cómo sonaban. Ahora, los investigadores han conseguido abrir una ventana excepcional a ese paisaje acústico perdido, reconstruyendo las llamadas de varios insectos que vivieron hace unos 165 millones de años, durante el Jurásico medio.
La técnica sonora de los grillos del Juráslco
El trabajo científico analiza 20 alas fosilizadas pertenecientes a nueve especies de ensíferos, el grupo que incluye a los grillos y los grillotopos de hoy, halladas en la formación de Jiulongshan, en Mongolia Interior, China. Estas estructuras conservan una pista especialmente valiosa: el aparato utilizado para producir sonido mediante un mecanismo natural llamado estridulación.
La técnica consistía, como ocurre en muchos de sus descendientes actuales, en frotar una estructura provista de pequeñas crestas o "dientes" de un ala contra un raspador situado en la otra. La separación entre esas crestas, junto con el tamaño y las características del ala vibrante, determina las propiedades del sonido generado. Al estar formadas por tejido endurecido del exoesqueleto, estas estructuras pueden conservarse en el registro fósil mucho mejor que órganos blandos como unas cuerdas vocales.
Variedad de frecuencias
A partir de las medidas tomadas en los fósiles, los científicos combinaron análisis filogenéticos, vibrometría Doppler láser, simulaciones numéricas y modelos basados en inteligencia artificial. El objetivo no era únicamente estimar la frecuencia de cada llamada, sino reconstruir también aspectos de la vibración de las alas y del ritmo probable de emisión de los sonidos. De este modo pudieron elaborar una representación hipotética del paisaje sonoro que podía encontrarse en aquellos bosques jurásicos, que puede escucharse en este artículo publicado en Phys.org.
El resultado apunta a un entorno acústico mucho más diverso de lo que podría sugerir una primera reconstrucción. Varias de las especies estudiadas habrían producido tonos puros en torno a los 5 kilohertz, dentro de un rango comparable al de algunos grillos modernos. Pero una de ellas, Sigmaboilus peregrinus, parece haber generado señales por encima de los 20 kilohertz, es decir, en el rango ultrasónico.

El análisis de fósiles del Jurásico revela una comunicación acústica avanzada entre insectos emparentados con los grillos y saltamontes actuales. / Crédito: Lisa Yount en Unsplash.
Los murciélagos no iniciaron el ultrasonido en la naturaleza
El hallazgo tiene una importante implicación evolutiva. La comunicación ultrasónica suele asociarse a la presión selectiva ejercida por los murciélagos, capaces de detectar sonidos de alta frecuencia. Sin embargo, los primeros murciélagos conocidos aparecieron mucho después, en el Eoceno. Los descubrimientos sugieren, por lo tanto, que los insectos ya utilizaban el ultrasonido mucho antes de que surgieran estos mamíferos voladores: en consecuencia, los murciélagos no pudieron ser el único motor de su evolución.
¿Qué ventaja podía ofrecer entonces cantar a frecuencias tan elevadas? Una posibilidad es que estos sonidos permitieran a los machos atraer a las hembras, manteniendo al mismo tiempo una mayor dificultad para ser localizados por depredadores. También podría existir una segunda ventaja: que las distintas especies ocupasen nichos acústicos diferentes, evitando que sus señales quedaran enmascaradas por las llamadas de otros insectos que compartían el mismo bosque.
Referencia
Reconstruction of an extinct soundscape reveals ultrasonic communication in the Jurassic. Jun-Jie Gu et al. PNAS (2026). DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2615107123
Un paisaje sonoro que nos transporta al pasado profundo de los bosques de la Tierra
La idea va de la mano con investigaciones anteriores que ya habían demostrado una notable sofisticación acústica entre los ensíferos mesozoicos. Fósiles de hace unos 160 millones de años han permitido identificar incluso oídos timpánicos en estos insectos, además de sistemas de estridulación y evidencias de una comunicación basada en diferentes frecuencias.
La reconstrucción más reciente añade ahora una dimensión de mayor riqueza: no solo sabemos que aquellos insectos podían producir sonidos, sino que es posible aproximarse a cómo podía ser el conjunto de llamadas que llenaba un bosque del Jurásico.
Por primera vez, esas alas fósiles permiten imaginar con mayor precisión un mundo en el que, mucho antes de la llegada de los pájaros cantores y de los grandes protagonistas acústicos de los ecosistemas modernos, los insectos ya habían convertido el bosque jurásico en un escenario de competencia, apareamiento y supervivencia a través del sonido.
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