Cuando las montañas se derrumban
El glaciar que se convirtió en una riada: anatomía de la tragedia de Nepal
Las imágenes de satélite ayudan a reconstruir la secuencia, mientras se investiga el peso del retroceso glaciar y del calentamiento climático

El paso de la riada en NUWAKOT, imagen del 27 de agosto. / Europa Press/Sulav Shrestha
Héctor Sacristán García.
Al menos 547 muertos y 977 desaparecidos en Nepal, y 558 desaparecidos en China, según los datos de 28 de agosto de 2026. Es el trágico desenlace de una avalancha de hielo, agua y rocas que a velocidades de hasta 200 km/h y con una altura de hasta 50 metros ha arrasado 72 kilómetros de la zona fronteriza entre Nepal y China.
Con un ruido atronador, el muro de lodo ha desintegrado edificios a una velocidad de escape imposible y dejando pocas o nulas posibilidades de supervivencia para aquellas personas que desafortunadamente se encontraban dentro de la trayectoria de este desastre natural. Algunas estimaciones basadas en la zona y número de estructuras alcanzadas calculan que el verdadero número de muertos podría elevarse a 10.000 según GeologyHub. Surgen diversas preguntas. ¿Como es posible que se haya producido un fenómeno tan devastador? ¿Guarda relación con el cambio climático? ¿Se podría haber evitado?
Flujo catastrófico
Las imágenes de satélite permiten reconstruir parte de la cadena de eventos que ha generado este acontecimiento catastrófico. El punto donde se generó el flujo catastrófico se encuentra en Nepal, en las alturas del Himalaya, más concretamente el flanco norte del pico Langtang Lirung, de más de 7.000 m de altura. A lo largo del tiempo, diversos glaciares, lenguas de hielo en movimiento, han ido excavando valles en las laderas de este pico.
Un valle principal y más profundo, con una sección vertical en forma de U, avanza desde el pico hacia el norte y del este se le une un valle tributario. Este valle, debido al menor poder erosivo de su glaciar, ha quedado colgado a gran altura sobre el valle principal. En un pasado, geológico, o quizás históricamente, el glaciar tributario caía casi un kilómetro por una ladera empinada para unirse al glaciar principal.

Descripción del proceso de la avalancha de Nepal. En amarillo la zona afectada . / Créditos UNITAR/Naciones Unidas
Lo que dicen los satélites
Comparando imágenes de satélite de Airbus (Google Earth) de 2011 y 2026 se pueden ver ambos glaciares separados y en pleno retroceso. Entre estos dos años, el frente del glaciar, previamente tributario, se retiró casi 400 metros pendiente arriba, un proceso que seguramente llevaba ya décadas en acción y que ha ido dejando expuesto un acantilado rocoso de varios cientos de metros de alto. Acantilado rocoso excavado por el glaciar principal a lo largo de cientos de miles de años y que previamente estaba cubierto de hielo.
Una imagen del 24 de agosto de 2026 de los satélites Sentinel 2 muestra un pequeño derrumbamiento de rocas ocurrido en los días previos al desastre. Este derrumbamiento se produce justo en la sección de acantilado que se alzaba sobre el frente del año 2011, pero que para 2026 había desparecido de su base. También surgen, se observan, marcas blancas sobre el glaciar cuya naturaleza desconozco, pero que pueden deberse al deshielo, teniendo también en cuenta la fecha a finales del verano.
Fusión de hielo
El día 26 de agosto, a las 8:37 AM hora local, el acantilado de varios cientos de metros de alto y más de un kilómetro de largo se derrumba, generando un terremoto de magnitud 5.2. Arrastra consigo un trozo del glaciar suprayacente de cientos de metros de extensión. El derrumbe se transforma en un muro de lodo de 50 m de altura que avanza a 200 km/h arrollando múltiples poblaciones valle abajo, dejando escasa o nula posibilidad de escapatoria.
Las imágenes muestran un flujo turbulento bastante fluido con gran capacidad de desplazamiento horizontal que parece contener una importante proporción de agua. ¿De dónde procede toda el agua arrastrada por el flujo? Se puede suponer que parte procedía de la fusión del hielo y se encontraba bajo el glaciar suprayacente (el del valle tributario) y también el del fondo del valle principal.
Fricción del deslizamiento
La imagen del 24 de agosto muestra gran cantidad de agua procedente de una cavidad situada bajo el glaciar del fondo del valle. Al haberse derrumbado la pared de roca directamente sobre el glaciar del valle principal, puede que la fuerza del impacto haya expulsado súbitamente una gran masa de agua almacenada debajo de este.
También es posible que la fricción del deslizamiento haya fundido parte del hielo de los glaciares incorporado en la avalancha. En cualquier caso, está claro que el agua ha jugado un papel clave en convertir un derrumbe de rocas en algo mucho más letal y destructivo.
El cambio climático entra en escena
¿Está relacionado este evento con el cambio climático? A priori todo parece indicar que sí, la clave es el primer derrumbe observado antes del día 24. Este derrumbe ocurre en la sección de pared afectada por la retirada del glaciar del valle tributario en los 15 años previos. Al desparecer el glaciar, esta pared pierde parte de su soporte mecánico (el glaciar estaba sosteniendo parte del peso del acantilado). Este primer derrumbe parece provocar el gran derrumbamiento del día 26, el cual involucra a toda la pared de roca.
Eventualmente el colapso habría tenido lugar de forma inevitable debido a los implacables procesos geológicos que modelan la cordillera del Himalaya, pero ha sido la retirada de este glaciar lo que ha actuado como detonante final del colapso. Este es un problema común a muchas zonas del mundo donde los glaciares se retiran y el permafrost (subsuelo con agua congelada) se derrite, inevitable consecuencia del calentamiento del planeta. Los glaciares exponen paredes inclinadas de los valles glaciares y el derretimiento del permafrost hace que pendientes estructuralmente estabilizadas por el agua congelada pierdan su cohesión y cedan.
¿Podría haberse evitado esta tragedia?
Es difícil decir si el alcance catastrófico era predecible, pero desde luego el hecho de que una porción de la pared de roca en cuestión ya había cedido antes del 24 de agosto muestra que existían señales de la desestabilización en curso. Con una monitorización científica adecuada, posiblemente se podría haber procedido a una evacuación del valle antes de que el derrumbe principal tuviera lugar, salvando miles de vidas.
En Suiza se han evitado recientemente algunas tragedias relacionadas con movimientos de tierra y colapsos de glaciares, siendo notable el del derrumbe del glaciar Birch del 28 de mayo de 2025 que sepultó el pueblo de Blatten, si bien se saldó con solo una víctima. Este caso se debió a una serie de derrumbes de roca sobre el glaciar, se estima que posiblemente fueron motivados por la fusión del permafrost, el peso de la roca sobre el glaciar produjo un deslizamiento acelerado y un eventual colapso de la masa de hielo.
El desenlace fue la destrucción del pueblo de Blatten (de unos 300 habitantes) que fue evacuado 10 días antes gracias a la correcta predicción de los científicos y autoridades implicadas. En Suiza se realiza un monitoreo constante del estado de sus glaciares que sería deseable en otros países en riesgo hidrogeológico.
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