Tras la primera jornada de descanso, el Tour propone un recorrido en la fachada atlántica, entre las islas de Oléron y Ré, donde todo el pelotón estará pendiente del viento, único factor que puede impedir una llegada al esprint.

Si no sopla, la jornada, que tiene 168,5 kilómetros, puede ser tranquila, puesto que el recorrido es una tarjeta postal por la región entre dos islas unidas al continente por puentes, y acabar en una llegada masiva.

Pero si el viento se despierta, el peligro de abanicos a partir del kilómetro 47 es constante, con un pelotón rodando al borde del mar, lo que obligará a los capos de los equipos a una atención permanente para no quedar atrapados.

10ª etapa: Isla de Oléron - Isla de Ré, 168,5 kilómetros

Salida: 13.45 (11.45 GMT)

Llegada prevista: 17.29 (15.29 GMT)