16 de noviembre de 2018
16.11.2018

Vida saludable

Pautas para una alimentación inteligente y nutritiva

Tomar cereales integrales a diario, verduras y reducir el consumo de harinas refinadas y azúcares simples, son algunas claves

16.11.2018 | 20:00
Pautas para una alimentación inteligente y nutritiva

Los alimentos que tomamos y cómo los tomamos son la clave de nuestra salud y nuestra calidad de vida. Muchas veces pese a intentar cuidarnos, nos sentimos agotados, con resfriados, problemas de sueño o de ánimo y esto son síntomas de que algo no funciona en nuestro organismo.

Desde el Instituto Macrobiótico de España destacan que para gozar de una buena salud, buen humor y descansar adecuadamente, es necesario evitar alimentos que fuercen al cuerpo a trabajar en exceso para digerirlos o que directamente lo desvitalizan como los alimentos procesados, refinados, azúcares o exceso en el consumo de lácteos o carne.

"Una buena alimentación será aquélla que nos llene de vitalidad, que nos haga sentir con un buen nivel de energía y que nos aporte claridad mental. Los productos que nos ayudarán a conseguirlos con muy sencillos: los que han consumido desde siempre nuestras abuelas. Hablo de cereales integrales en grano, verduras de temporada ecológicas porque antes no se utilizaban los fertilizantes y productos químicos que se emplean hoy en día y, por supuesto, legumbres", explica Patricia Restrepo, directora del Instituto Macrobiótico de España.
Junto a esto, asegura que "es muy importante tomar buenos productos, pero para promover una buena salud también es necesario que nuestra alimentación sea rica y variada para tener un aporte adecuado de hidratos de carbono completos, minerales, proteínas, vitaminas, lípidos, oligoelementos y líquidos".

Pautas

  1.  Ingerir cereales integrales en grano diariamente (arroz, cebada, trigo sarraceno, mijo, quinoa, etc.).
  2. Tomar verduras y frutas de estación.
  3. Incorporar a diario una pequeña porción de verduras de hojas verdes que, entre otras funciones, mejorará la función hepática.
  4. Utilizar sal marina no refinada.
  5. Optar por aceites de alta calidad como los de primera presión en frío.
  6. Incluir en la dieta algas marinas y productos fermentados como el chucrut, por ejemplo.
  7. Ingerir diariamente legumbres (garbanzos, soja negra, lentejas, etc.)
  8. Incorporar endulzantes de cadenas moleculares largas como las melazas de cereales (arroz, cebada, etc.)
  9. Reducir el consumo de harinas refinadas.
  10. Consumir proteínas de buena calidad y origen vegetal.
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