30 de noviembre de 2018
30.11.2018

Faust, el mito híbrido

Jaume Policarpo lleva al Rialto el eterno mito de la cultura occidental, la venta del alma a cambio de la eterna juventud. Esa idea motor de «Faust», la obra definitiva de Goethe, sube al escenario con títeres de tamaño natural, que conoce a la perfección Policarpo por su trabajo en Bambalina, y con actores como Enric Benavent en una escenografía cautivadora.

30.11.2018 | 04:15

La identidad europea está en crisis. En eso coinciden todos los indicadores y analistas, aunque hace casi 250 años, Johann Wolfgang von Goethe escribió Fausto, esa joya de la literatura universal donde jugó con el tiempo y el espacio y a través de personaje fantásticos se prestó a dar consejos al emperador de Alemania sobre temas económicos y políticos. Goethe inició esa conciencia paneuropea que ahora rescata la versión de Faust de Arturo Sánchez Velasco que dirige Jaume Policarpo, una de las figuras clave de la escena valenciana, fundador de la compañía Bambalina.

Policarpo prefiere guardar los aspectos más sorprendentes de Faust para el estreno, pero sobre la fusión de actores y títeres de tamaño natural asegura que solo «algunos personajes se encarnan en títeres». «Hay una parte más fantástica, más metafórica, mas simbólica con los espacios y los objetos, creados con la misma estética de la interpretación, impregnada de una experiencia de mi trabajo con las marionetas».
Esa técnica habitual en el trabajo de Policarpo se vio en la exitosa adaptación que hizo de La Celestina con las marionetas y mucho antes con los mejores clásicos de la literatura universal como Don Quijote o El jorobado de Nôtre Dame. «El objetivo es que el público no diferencie los títeres y los actores», se pone como reto. Para ello ha elaborado una representación del mito de Fausto donde equipara la capacidad interpretativa de las marionetas con la de los actores, «de manera sutil para que el público lo reciba como una unidad». ¿Cómo? «Que todo pase un poco desapercebido, con una serie de recursos que no voy a desvelar», responde seguro, no tanto por la capacidad de sorpresa escénica sino por el intenso trabajo del teatro del guiñol que conoce a la perfección.

La obra se estrena el próximo jueves, y entre ensayo y ensayo, Policarpo sostiene que junto con Arturo Sánchez, el coautor de la representación, «nos hemos esforzado mucho en hacer una transposición al hombre contemporáneo, que resulte interesante y cercana para una persona de nuestro entorno y contexto cultural». Reconoce que «el diablo es una gran metáfora, esa cosa ambigua que nosotros no hemos reforzado en esconder», porque «el demonio es nuestra parte oscura, una cierta parte de nosotros mismos, que permanece escondida y que es difícil que miremos a la cara». Para él ese es el gran descubrimiento del mito, «muy contundente».

Sin renunciar al enunciado primitivo de Goethe, «lo que hemos hecho es estrapolarlo a nuestra mentalidad», porque aunque en la primera escena de la obra original Mefistófeles hace el famoso pacto con Dios, donde reconoce que puede desviar a su ser humano favorito (Fausto), lejos de los principales propósitos morales, «cuando te sumerges dentro de la obra, te das cuenta que la mayoría de las cosas están vigentes».
Sobre los ensayos, Policarpo asegura que a pesar de ser una obra más larga de lo habitual «con mucho contenido y montaje, los actores han venido con el texto aprendido». Se refiere a Enric Benavent y Empar Canet. El actor y también escritor de Quatretonda, es un habitual de las últimas series españolas y con una solvente carrera en el cine, con míticos papeles como el Fray Jacinto de Que nos quiten lo bailao. A Empar Canet la hemos visto recientemente en Els nostres y Els quatre genets, antes también en Vània y Passos Lleugers. Rosanna Espinós, Vicent Domingo, María Caballero y Jorge Valle completan el elenco.

Faust es una de las grandes apuestas del Institut Valencià de Cultura, a las que ha reservado las tres últimas semanas de este año. El tiempo de representación es fundamental para que una obra cale en el público, sostiene todo el sector de las artes escénicas. Eso busca Jaume Policarpo, que desconoce si Faust es la primera versión híbrida, «aunque no me extrañaría que hubiera sido representada ya con marionetas en Alemania, porque en todo Centroeuropa la tradición de títeres es más intensa que aquí». La obra se estrena en el Rialto y de momento no está prevista una gira. Eso depende del Institut Valencià de Cultura.

Teatre Rialto. Del 6 al 23 de diciembre.

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