11 de enero de 2019
11.01.2019

Entrevista

María Luisa Merlo: "Cada vez valoro más los aplausos"

Carismática, divertida , alegre, natural. María Luisa Merlo tiene un halo especial. Y en modo superlativo. La «russafenya» es una grande, aunque ella el término le incomode. Estos días está en València, en el teatro Flumen, con la obra «Conversaciones con mamá». Irradia felicidad porque, insiste una y otra vez, cuando vuelve a casa está «feliz, muy feliz».

11.01.2019 | 04:15
María Luisa Merlo: "Cada vez valoro más los aplausos"

No deja de sonreír y dar gracias a la vida por todo lo que tiene. Una sonrisa que se le tatua cuando está en València. María Luis Merlo es y se siente muy valenciana. «Russafenya y bautizada en la Iglesia de San Valero», puntualiza. Actúa en la sala Flumen en Conversaciones con mamá, mientras desvela que está «a tope» y le están escribiendo una nueva función en la que repetirá con Jesús Cisneros. A sus 77 años dice que tiene «un memorión para el teatro» pero que luego, no sabe dónde pone las zapatillas.

P Vuelve a casa y recupera la sonrisa.
R Sí, sí, hay una energía muy especial en mi tierra. La luz, la gente, la alegría. Siempre vuelvo preocupada por acordarme de la gente que se me ha ido, que ha sido mucha, pero fíjate [silencio] no me pongo triste, no, los veo vivos a todos. Me siento muy unida a mi tierra. Si no fuera por mis hijos, viviría aquí. Siento que se me quiere mucho. Soy una tercera generación de actores. Mi abuela era doña Amparo Piquer, primer actriz de teatro en lengua valenciana, mi abuelo Abelardo Merlo, mi padre Ismael Merlo, mi madre María Luisa Colomina y ¿sabes? casi nazco en un tren porque mi padre, que estaba trabajando en Barcelona, le dijo a mi madre que como ya estaba muy gorda se viniera a València para que el niño fuera valenciano; niño, porque entonces no se sabía que iba a ser. Le movió el parto en tren y llegó con el tiempo justo para que yo naciera en la calle Sueca, número 8. Soy russafenya. ¡Tengo tan bonitos recuerdos de mi vida aquí! ¡Y qué bonita está ahora mi ciudad! Cuando vengo estoy muy feliz.

P Usted es una grande, con todo lo que ello implica.
R No sé si soy una grande, porque unas veces eres grande y otras no, pero sí soy una señora con muchos años de profesión. Empecé con quince años y tengo 77. ¿Sabes que debuté en el teatro de la ópera de Verona como bailarina? Hice una gira por toda Europa como bailarina y luego me dediqué al teatro. Era muy buena; luego me dediqué al cine, luego a la televisión y después al teatro. Hay que ver las vueltas que da la vida.

P Unas vueltas de las que también se habla en «Conversaciones con mamá», la obra que está representando.
R La historia es una preciosidad y es una de las cosas que he hecho que más me gusta. Jesús Cisneros es el actor con el que mejor he trabajado porque trabajamos el uno para el otro. Es muy honesto. A mí, la gente que hace su show y no se fija en el compañero, me molesta porque yo aprendí de mi padre a ser muy honesta. Con Jesús la comunicación es total. Fíjate, nos damos un beso antes de empezar y nos decimos ¡a disfrutar! Disfruto con la función porque es una obra maestra de la realidad. El personaje tiene muchísima verdad y es una historia muy hermosa porque va de la risa a la emoción y de la emoción a la risa. Lo de Jesús es... sabía que nos iba a ir bien cuando lo vi. Presentí que, desde ese momento, no iba a querer trabajar con nadie más que con él. Es una persona magnífica y un empresario maravilloso. Yo me dedico a actuar que es lo que me gusta y lo demás lo hace todo él.

P ¿Empalizó desde el principio con el personaje?
R Mucho, es una mujer muy liberal que el hijo, convertido en un burgués al casarse, le plantea un problema económico y se muestra cómo ella se lo va solucionando. A lo largo de siete conversaciones, él se va convirtiendo en el que había sido de joven. Él tenía a la madre completamente abandonada, cosa que pasa mucho. Es una historia muy real. Voy mucho a Inglaterra y allí veo a muchos viejos solos. En mi familia nos cuidamos mucho todos a todos. Mis hijos tuvieron el momento de irse y yo sufrí la depresión del nido vacío, pero ahora están de un mimoso... Me miman que no se puede aguantar y yo estoy encantada de la vida.

P ¿Siente que jóvenes valoran la sabiduría de los mayores?
R Bueno, si eres su madre se rebelan un poco porque no quieren dar su brazo a torcer. Creo que sí lo valoran aunque no lo confiesen. Mira, esta función tiene una anécdota maravillosa y es que, el día del ensayo general y cuando estaban grabando para la promoción, el cámara al terminar, dijo 'me voy a ver a mi madre'. Muchas madres traen a los hijos a la función.

P Es una obra de valores humanos. ¿Cuál antepondría?
R La libertad de expresión y el que no es tan importante tener una vida acomodada y el cambiar de coche todos los años. Lo importante son los pensamientos, las lecturas, los viajes... hay tantas cosas bonitas.

P ¿Todavía valora los aplausos?
R Muchísimo y cada vez más. Llego muy tranquila al escenario porque los nervios no sirven para nada. Salgo a disfrutar y a pasarlo bien. Soy muy receptiva a las energías y siento una energía de amor muy fuerte cuando salgo al escenario por parte del público. Desde arriba noto el amor y lo que me quieren.

P He leído que se crió entre cajas en los teatros. Y ahora, ¿cómo vive?
R Vivo sola con una chica que me cuida mucho y mis hijos, nietos y mi bisnieto de cinco años me miman mucho. Ahora estoy haciendo un jersey a una bisnieta que voy a tener.

P Usted desmitifica la profesión.
R Sí, pero porque he nacido con ella. Mi familia ha sido muy normal y nos hemos criado en un mundo muy liberal como lo era el teatro de entonces. ¿Sabes? en mi familia no hablamos de teatro y cuando nos reunimos nos pasamos recetas... Me encanta hacer punto. Mi abuela también era así. En mi familia tenemos esa dualidad, pasamos de estar en el teatro a dar la leche a los niños.

P Pues para no querer ser actriz trasmite un entusiasmo contagioso cuando habla de su profesión.
R Quería ser bailarina por llevar la contraria. Quería serlo por el miedo que me daba tener en casa al genio que era Ismael Merlo. Yo pensaba, ¡jo, si no triunfo...!

P Hacía tiempo que no hablaba con una persona con una luz como la suya.
R Estoy feliz porque me he encontrado a mí misma y me caigo bastante bien.

P ¿Se siente agradecida cuando mira atrás?
R Agradecidísima. A Carlos Larrañaga le doy las gracias todos los días por los hijos que me ha dado. Me encanta poder hacer feliz a las personas; eso es un don del cielo y un regalo.

Teatro Flumen. Del 10 al 27 de enero.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook