18 de enero de 2019
18.01.2019

Los de Marra: "Nos ha faltado hacernos más de respetar"

Han encadenado dos «sold outs» seguidos: el 12 de enero en la sala Mon de Madrid y el próximo 26 de enero en Repvblicca de València

18.01.2019 | 04:15
Los de Marra: "Nos ha faltado hacernos más de respetar"

Y quieren rematar la jugada programando otro concierto en Repvblicca el 25. Tras muchos años de trinchera parece que las victorias para Los de Marras van llegando.

En su último disco, «Reamanecer» (2017) empiezan cantando «ríete de mi rock de alcantarilla, de descampado, de cola del paro». Una reivindicación del rock urbano y una respuesta a quienes miran por encima del hombro esas melodías y letras simples que, por otra parte, les sirven para ir renovando a su público y para abarrotar más de una sala de conciertos. «No me mola hacer canciones de venganza, sino de esperanza, pero esta sí tiene un poco de estar harto de escuchar cosas como '¿qué vas, a entrenar con tu orquesta con la edad que tienes?', ese no entender lo que es un sueño para alguien, o lo que significa sacar de la nada rock'n'roll y hacerlo respetable», explica Agus, cantante y letrista de Los de Marras.

P ¿Grabar y publicar después un álbum en directo es una manera guayona de celebrar vuestros casi 25 años?
R Toda la vida nos han dicho que teníamos que grabar un directo, pero nunca nos habíamos visto con fuerzas. Pero ahora creemos que es el momento porque las cosas nos están yendo muy bien.

P ¿Cómo se aguanta 25 años tocando un tipo de rock sin repercusión en los medios y que muchos se siguen tomando un poco a broma?
R Hemos sido un grupo que ha pasado bastante desapercibido, y a veces nos ha sorprendido. Pero al final, como todas las pasiones, aguantas porque lo llevas dentro y porque siempre hemos creído en lo que hacemos. Seguimos siendo currantes, yo me levanto a las 6 de la mañana para ir a trabajar en un centro de discapacitados y después a ensayar. Y lo aguantas porque esto es un sueño que habla de respeto, cariño y amor al prójimo.

P Pero seguís sin vivir de esto.
R No, no, de esto no se vive. Ahora las cosas nos van mejor, pero seguimos rechazando muchos conciertos los viernes o entre semana porque no podemos arriesgarnos a perder nuestros puestos de trabajo ahora que los tenemos.

P ¿Y qué ha pasado para que ya empecéis a ganar algo de dinero después de tantos años tocando?
R Yo siempre he dicho que es el público el que decide. Poco a poco, pero especialmente desde el anterior disco («Surrealismo», de 2014) se ha ido haciendo una bola que nos ha sorprendido a nosotros mismos porque no hacemos regetton, no metemos bases ni estamos en el rollo rapero. Hacemos rock'n'roll como el de Rosendo, de toda la vida, y pese a eso tenemos un público muy muy joven que igual escucha todo lo otro que nos escucha a nosotros.

P ¿Y por qué crees que ocurre eso?
R Siempre he pensado que hacemos un rock muy emocional y empático, con el que la gente se identifica. La gente entiende lo que contamos y que cantamos sobre cosas que les pasan.

P Un amigo le llama a lo vuestro «rock sincero».
R A mí me mola hacer letras que me ayuden a mí. Por eso canto de la cola del paro, de familias que las pasan putas. Pero no creo que seamos demasiado panfletarios.

P ¿Os inspira, por ejemplo, la irrupción de la extrema derecha en la política actual?
R Creo que la extrema derecha siempre ha estado ahí pero vamos a seguir luchando. Pero me gustaría más hacer una canción hablando de los nanos que están pegados a las máquinas de apuestas. Abren las casas de apuestas en los barrios pobres y han convertido el juego en la heroína, en el placer inmediato y destructivo.

P ¿Qué herencia ha dejado ese clan de Benicalap en el que estabais vosotros, Transfer, A Pico y Pala o Kólico?
R Momentos inolvidables y después cada banda ha hecho su camino. Los únicos que quedamos tal cual somos nosotros.

P ¿Recibieron esas bandas el respeto de su ciudad?
R No, pero no hay que culpar a nadie. Quizá fuimos nosotros mismos, que nos ha faltado hacernos más de respetar. A veces hay cosas que se te pasan y te das cuenta luego de que son buenas, y creo que con el rock en València ha pasado eso.

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