03 de mayo de 2019
03.05.2019

Tu cuerpo, tu vehículo (parte 2)

03.05.2019 | 04:15
Tu cuerpo, tu vehículo (parte 2)

En mi artículo de la semana anterior hacía una comparativa entre nuestro cuerpo y un vehículo, a much@s se os ha quedado grabado que indiscutiblemente, viajar en un vehículo (cuerpo) de primera calidad es lo que todos deseamos. ¿Quién no quiere un cuerpo diez y sensaciones top? ¿Cuál es entonces el secreto? ¡El combustible! Esa es la clave para que cualquier máquina funcione. No importa la máquina o el aparato que queramos recargar, un coche, un móvil, un televisor, una linterna, un barco o un avión, todos necesitan su tipo de combustible correcto. De lo contrario, no funcionan.

En el caso del cuerpo es exactamente igual. Si no le das los nutrientes acertados, se estropea. Poco a poco las piezas se van deteriorando hasta que un día dejan de funcionar. Cuanto más correcto sea lo que comas, en mejor estado estará tu maquinaria. Cuanto más consciente seas del funcionamiento de tu vehículo y sepas como recargarlo a tope con la batería adecuada, más potencia en todos los sentidos tendrás. Lucirás un chasis estupendo, tus sensaciones serán de lo más agradables y tu cuerpo responderá inmediatamente a cualquier orden que tú le des.
¿Cuál es nuestro combustible? Las vitaminas, los minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, entre otros nutrientes... ellos son el carburante preciso para el cuerpo. Debemos obtenerlos con una dieta sana y variada. No olvides que no es lo mismo alimentarse que nutrirse. Uno puede alimentarse mucho pero estar mal nutrido y como consecuencia tener fuertes carencias nutritivas, lo que se manifestará en forma de síntomas negativos y/o enfermedades que darán lugar a un mal aspecto físico.

Seguro que alguna vez has escuchado esto: «No me voy a privar de esto, al final de algo me tengo que morir...». Desde luego eso es cierto, pero lo importante es la calidad de vida que tengas hasta entonces. Llegar a los 80 solo es un privilegio si llegas en bici. Ejerce de mecánico cada día proporcionando a tu cuerpo los nutrientes adecuados, cumple religiosamente con una dieta sana y equilibrada y no dudes en adoptar unos hábitos de vida saludables. Con ello no solo reducirás las visitas al doctor, sino que comprobarás que tu cuerpo cambiará para dar de si mismo la mejor versión de ti.

Para que entiendas porqué tu cuerpo físico mejora o empeora, te diré que lo que por la boca entra, en tu interior reacciona y en tu exterior se refleja. Tu exterior es un espejo de tu interior. El chasis es lo que ves cuando te miras al espejo cada día. Es tu forma física y es un fiel reflejo de lo que ocurre por dentro, que a su vez es el resultado del tipo de combustible que utilizas para tu vehículo, el cuerpo.
«Somos lo que comemos», esto es totalmente cierto. ¿Cómo eres? No hablo de características genéticas, lo de ser alto o bajo, rubio o moreno, o que tu cara sea más alargada o más redonda tiene que ver con tus genes, hablo de tu aspecto. ¿Cuál es tu aspecto? ¿Te gusta lo que ves cuando te miras al espejo?... Quizás tus ojeras sean muy pronunciadas, o tu pelo no sea abundante; puede que tu cuerpo esté flácido, o que tengas cúmulos de grasa o que tu cuerpo no tenga proporciones bonitas. ¿Sientes que tu chasis no es el de un Ferrari?...La clave es el combustible que utilizas y tus hábitos de vida.

Lo que es por dentro, es por fuera. Así de fácil. Si quieres mejorar tu chasis elige bien tu combustible para reflejar belleza y salud.

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