23 de agosto de 2019
23.08.2019

Competir o acordar

Vivimos un momento social en el que existe una gran necesidad de aprender a ponernos de acuerdo

23.08.2019 | 04:15

Desde esta isla de descanso que es la segunda semana agosto siento que puedo ver con cierta distancia cosas que durante el ajetreo del año me pasan desapercibidas. El verano me regala ratos para mirar el paisaje y dejar que, simplemente, se me ocurran cosas.
Una de esas ideas que me han venido a la cabeza gracias a esta distancia veraniega es la contradicción que vivimos, como sociedad, entre nuestro anhelo de cooperación y nuestra mentalidad competitiva.

Vivimos un momento social en el que existe una gran necesidad de aprender a ponernos de acuerdo. Esa frase tan manida de que debemos saber poner en valor lo que nos une por encima de lo que nos separa está a la orden del día y, en general, todos damos cabezazos de arriba a abajo asintiendo con seguridad cuando se pronuncia.

Sin embargo, es curioso comprobar que, cuando en la esfera pública, se llega a un acuerdo, los medios de comunicación, que no dejan de ser un reflejo de la sociedad, lo primero que suelen hacer es debatir sobre quién ha salido ganando y quién ha salido perdiendo en la negociación. Lo mismo nos suele suceder en nuestra vida personal: tenemos la tentación de preguntarnos, tras una negociación, quién ha sido más hábil, más listo, mejor negociador frente a quien, por el contrario, ha salido perdiendo ¿Lo hacemos por miedo a pensarnos perdedores o quizás por ganas de sentirnos ganadores?

Tenemos tan arraigado la idea de competición como forma de estar en el mundo que, aun cuando pedimos, valoramos y ensalzamos el acuerdo, y por lo tanto buscamos la cooperación, caemos en la tentación de ver esa situación de forma competitiva. Sin embargo, me parece que, nos sintamos ganadores o perdedores, caer en esa tentación nos hace perder a todos como conjunto. No podemos pretender avanzar en la cultura del acuerdo si seguimos pensando y sintiendo en términos competitivos.

Mirando el paisaje y disfrutando de la paz veraniega, acepto el reto de la cooperación para el nuevo curso y pido que seamos capaces, entre todos, de lograrlo.

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