03 de enero de 2020
03.01.2020

Música

Dani Martín: «El que se engancha al éxito se vuelve loco»

El madrileño vuelve a liderar las listas de ventas y descargas con la presentación de su último lanzamiento

03.01.2020 | 04:15
Dani Martín: «El que se engancha al éxito se vuelve loco»

Con «Mentira», Dani Martín vuelve a liderar las listas de ventas y descargas y, con el lanzamiento de la gira «Lo que me dé la gana», demuestra que la fidelidad que le profesan sus fans no tiene límite. A diez meses vista, ha vendido todas las entradas de los conciertos que forman parte de la gira. El 3 de octubre actuará en el auditorio de La Marina.

Dice que le gusta tener contacto con sus fans. Que le «pone», reconoce, sentirlos cerca. Junto a ellos y ellas, Dani Martín se siente más Dani que nunca. Hace unos días, el cantante se pasó por València para reunirse con ellos y anunciar que la ciudad será una de los cinco ciudades donde recalará la gira «Lo que me dé la gana» que servirá para repasar todos los éxitos de sus veinte años de carrera

P ¿Siempre haces lo que te da la gana?

R El que hace todo el rato lo que le da la gana es un anarquista y yo no lo soy. Hago lo que me da la gana dentro de un orden. Cuando lo digo me refiero a lo musical, donde las decisiones, para lo bueno y lo malo, son mías porque éste es mi proyecto.

P Eres afortunado y valiente por, teniendo ya un sello tan personal, evolucionar.

R Bueno, ser valiente es algo más que darte el permiso de indagar en la música o hacer cosas que no están en tu día a día como ir a Colombia, Argentina o Estados Unidos, eso es más un regalo que ser valiente. Aunque sí, seré valiente también en lo que me corresponde. La valentía a día de hoy es lo que hacen algunos colectivos de mujeres y cosas parecidas.

P ¿Crees que se puede contar siempre la verdad?

R No, no nos atrevemos, además no solo no la contamos sino que somos unos mentirosos. Nos encanta que parezca que somos de una manera que no somos.

P A veces, la mentira conduce a la verdad.

R Bueno, creo que las mentiras salen a flote siempre, por eso me sigue sorprendiendo que haya gente que intente engañarnos.

P ¿Tú has mentido mucho?

R He mentido un montón y, además, siempre me han pillado. Soy de mentiras absurdas, de pequeño, mi madre decía que contaba mentiras de idiota. Gracias a Dios siempre han sido mentiras de juego, de humano y de equivocarme. No le he mentido a un país, ni he mentido al dinero público, ni nada de eso.

P ¿Qué te duele más, la mentira o el engaño?

R Las dos cosas, no me gusta que me utilicen.

P ¿De qué te gustaría que no se enteraran?

R De que estoy meando en una calle o algo así.

P Pues los políticos tienen más cosas que ocultar.

R Yo no. Soy transparente. Que me puedo emborrachar de vez en cuanto sí, que he disfrutado de cosas interesantes sí, que me gusta disfrutar de la vida sí, pero todo a través de lo que me he ganado, de mi trabajo y mi esfuerzo.

P Explicate por favor. Mentira es una cumbia balcánica apocalíptica.

R Tiene la base de una cumbia vieja colombiana porque me encanta el folclore colombiano, el mexicano y el argentino, y de la música gitano-balcánica tiene un montón de cosas con metales y unos ritmos que me han volado la cabeza. Hay dos o tres canciones en el disco que tienen estos sonidos.

P Demuestras, por esa apertura, riqueza. Desde que empezaste con El Canto del Loco siempre has ido evolucionando.

R No sé si es riqueza porque me infravaloro bastante. Esto no me parece una superevolución, sino un juego con otras músicas con las que mucha gente ya ha jugado y yo he llegado para disfrutarla. No me considero un líder de ese movimiento.

P ¿Los sonidos latinos son los que ahora marcan el paso?

R Acaba de sacar un disco Coldplay que te mueres, ahí está Billie Eilish. Lo mejor que está sucediendo en la música es que al público, que es el consumidor, le da igual el género, la etiqueta, de dónde sea o si lo entiende o no. Eso es magnífico. Ahora hay gente que puede escuchar Billie Eilish, Calle 13, Mano Negra, Juanes, lo que le ponen en Gran Hermano o ir a un concierto de Rulo y la Contrabanda o de Dani Martín. Creo que eso es superbueno y superpositivo porque los jóvenes de hoy en día no tienen las etiquetas que teníamos nosotros, que si rock, indie, punk, pop, moñas, baladas, cantautor, no, ahora hay un montón de festivales en los que de repente ves a Juan Magan, luego Taburete, Rulo y la Contrabanda, después Inma Romero€ Eso es de una riqueza máxima porque no creo que nadie tenga derecho a decir si algo es bueno o malo, o si algo es fantástico o una mierda, creo que no tenemos derecho a decir eso cuando las cosas están hechas desde el respeto.

P Gracias a Spotify, por ejemplo, la música se ha universalizado.

R La plataforma digital creo que es increíble para difundir la música. A mí me gusta más un disco tal vez por mi educación. Yo he llamado a discográficas para saber cuando salía un disco de los Ronaldos con 14 años porque era una emoción... Ahora es de otra manera, pero ni mejor ni peor.

P Ahora los álbumes salen cuando los singles están ya más que escuchados.

R Ahora parece que cuesta oír un disco entero, en parte, porque hay un montonazo de información. Había una época en la que en Sony éramos diez artistas locales y 30 trabajadores; ahora no te puedo decir cuántos somos y allí trabajan más de 600.

P Hablas de lo digital y, precisamente, de las redes te cachondeas en tu último single. Después de escuchar Mentira, me planteo si las redes sociales tienen algo de bueno.

R Tampoco me cachondeo, hago autocrítica porque lo canto en primera persona. Creo que somos unos mentirosos, que tenemos la necesidad de contar que nos va bien y engordarlo un poco, de tener un coche maravilloso e ir a recoger a los niños al colegio, de tener unas vacaciones chulísimas y contarlo y contarlo y contarlo. Creo que todo esto es innecesario porque nos estamos perdiendo lo que está sucediendo. Para mí eso es la mentira, que no es mentira, porque es la verdad.

P Pues mucha de la gente que va a tus firmas o conciertos se pavonea de ello en las redes sociales.

R Sí, seguramente, pero hay que sentirlo mucho para tirarte nueve horas haciendo cola esperando a que un tipo esté contigo un minuto firmándote un papel. Creo que vienen a contarlo pero también a sentirlo. Y creo que, si 20 años después siguen viniendo, es porque realmente lo sienten.

P Actuarás en València el 3 de octubre de 2020 y ya no quedan entradas. ¡Vaya locura!

R Estoy muy agradecido pero lo vivo hoy y mañana me voy a Azahara de vacaciones con la gente que quiero y corto. No me he enganchado al éxito nunca porque me volvería loco. Como siempre he dicho, creo que el miedo me ha salvado un poco de engancharme a esas cosas y siempre que voy a sacar un proyecto nuevo tengo ese miedo y la inseguridad de no saber qué va a pasar y con cada proyecto me vuelvo a sorprender. Creo que el que se queda enganchado al final se vuelve loco y no me veo representado en ese tío que ha vendido tanto. Soy un tío que se caga de miedo ante determinadas cosas, que bebo vino, que disfruto con mis amigos, que me rio, que soy uno más en un juego de mesa y eso es lo que me apetece hacer.

P Tus fans compran a muchos meses vista, sabes que harás el mes que viene?

R Vivo al corto plazo, pero si Green Day saca entradas para dentro de un año yo me las compro.

P ¿Te sigue sorprendiendo llenar pabellones?

R Sí, me parece algo inesperado, inexplicable... le pregunto a mi madre y me dice que es porque la gente me quiere y porque yo quiero a la gente. Creo que ahora estoy más ilusionado que el día que saqué mi primer disco, y si no igual, porque para mí esto es mi vida. Yo me involucro en todo porque este es mi proyecto, ahí pone mi nombre y tengo que defenderlo. Y lo que más me sorprende es lo variopinto que es el público porque tengo de todo, pijos, hippies, señores, jóvenes...

P ¿Cómo has conseguido desprenderte de las etiquetas que te han acompañado en estos 20 años?

R Me han dicho de todo, chulo, blandengue... no sé, creo que las etiquetas son juicios rápidos y el juicio real es el de poder llevar veinte años haciendo lo que te sale de dentro y transmitírselo al público.

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