22 de mayo de 2020
22.05.2020
Levante-emv

Beatmaker: una profesión por descubrir

El proceso de creación de una canción es complejo y costoso, además, son diferentes partes las que se ven involucradas, así como también hay artistas que desarrollan varias funciones. Sin embargo, casi siempre es el vocalista o el grupo la cara visible del proyecto, dejando en ocasiones en un plano secundario a otros artistas que han participado en el trabajo.

22.05.2020 | 04:15
Adrián González se esconde tras el nombre profesional de A. Dense.

Adrián González, conocido artísticamente como A. Dense, clasifica de desigual e injusta la repercusión que genera el papel del vocalista en relación al del beatmaker. Este artista se enfoca en tres vertientes de la música, ya que es vocalista, productor y compositor de bases para canciones. Los trabajos del artista tienen en común el carácter melódico que les aleja de la monotonía. En cuanto a influencias, destaca formaciones como Banana Bahía Music o Frank Ocean, entre otras. Adrián reitera que a lo largo de su trayectoria se ha encontrado con dificultades: «sólo el hecho de estar haciendo esta entrevista se agradece, porque los productores estamos en un segundo plano. Es comprensible porque no somos la cara visible del producto y la gente tampoco tiene esa noción o conocimiento para saber quién está detrás de cada proyecto». A continuación, remarca que los productores tienen que mostrarse más y tener más garra, en el sentido de decir «mira éste soy yo, y hago esto». Por suerte, este panorama está empezando a cambiar, con artistas como Skyhook, añade. Como tema más señalado de A. Dense, destaca Kit Kat.

Por su parte, Kyddiekafka coincide con A. Dense con el papel secundario de los productores: «España es un país de cantantes, están muy acostumbrados a que detrás de la música haya caras conocidas». Kyddiekafka es el nombre profesional de Rubén Silvestre, músico valenciano que principalmente compone piezas de música instrumental electrónica, y que también hace bases para otros artistas. Él empezó como productor en la música en el año 2013, y con referencias como Linkin Park o el álbum Scared Love de Sting, ha creado un estilo personal que bebe de distintos géneros, pero que a pesar de ello, todas sus canciones tienen algo en común e identificable. Algunos de sus trabajos más destacados son Learn How to Use It, Last Lights, Possession o Walk, entre otros.

Frente a esta cuestión de la repercusión, Louis Amoeba afirma que es lógico que los cantantes sean más protagonistas, porque la industria musical «se ha basado en generar un star-system donde el equipo detrás de cada artista queda oculto». Louis Amoeba empezó profesionalmente en la producción hace cuatro años, es otro de los artistas valencianos por excelencia en cuanto a instrumentales, que además de encargarse de este aspecto, es productor en el sentido amplio de la palabra, ya que también se involucra en la escritura del tema, la creación de melodías vocales, la estructura e interpretación, entre otros. Algunos de sus trabajos han sido la producción de Corashe, de Nathy Peluso o Suicida, de Kyotto, además del álbum Last 2 People on Earth, junto a Ébano.

El artista sostiene que, lo realmente avergonzante en este contexto, es cuando se pretende que un artista trabaje gratis o le niegan los derechos de su propia obra, «situaciones bastante comunes en una 'industria' tan inmadura y oportunista como es el rap/música urbana en España», señala Amoeba. «Aún así, creo que los productores estamos ganando mucha relevancia últimamente, lo que puede ayudar a mejorar nuestra situación», añade.

Logros, dificultades y formas de trabajo

En un panorama como el descrito por estos artistas, hay varios logros y dificultades que señalan respecto a su profesión. Louis Amoeba resalta que lo más difícil es mantener la motivación y disciplina durante meses y años, «especialmente cuando no estás teniendo una compensación económica y tienes que buscártela por otro lado». En segundo lugar, Kyddiekafka remarca como dificultad el encontrar un estilo propio: «cuando produces acabas cayendo en referencias previas, nos nutrimos de lo que se ha hecho antaño, pero siempre intentas buscar un toque personal, ser diferente». Finalmente, A. Dense remite a la escasa visibilidad como dificultad «en un tema de música urbana, el 50% como mínimo es la música € Luego está también la falta de medios». Por el contrario, atendiendo a sus logros, Rubén afirma que fue cuando le gustó una canción suya a su madre. «Los padres son un poco carcamales en ese sentido, les cuesta mucho entender las nuevas tendencias musicales y los nuevos sonidos, pero al final se adaptan». Adrián, por su parte, apunta como aspecto muy positivo el hecho de «poder trabajar y hacer piezas con gente que admiras». Por último, Louis señala que el mayor logro es el mantenerse centrado en su profesión y seguir aprendiendo. En cuanto a las formas de trabajo, los artistas que se dedican a la producción de bases tienen distintas maneras de hacerlo. Kyddiekafka al principio subía bases hechas a una plataforma donde la gente compraba la licencia para utilizar las pistas. Actualmente, «cuando una persona me pide una base, le envío una demo, y si le gusta empezamos a trabajar sobre ella según lo que quiera el cliente, así le vamos dando forma». Louis y A. Dense, también señalan la opción de recibir una idea por parte del cliente y ellos trabajar sobre esa idea para desarrollar la base. Además, A. Dense añade que la mejor manera para trabajar a la hora de componer bases es hacerlo en persona: «si te juntas en un estudio con varios artistas y empiezas a crear, se unen métodos de trabajo, hay mucha riqueza, aprendes un montón y se genera todo más natural».

Escena musical valenciana

Un aspecto en el que hay consenso claro entre los tres artistas es al hablar sobre la escena valenciana. En palabras de Adrián, «al menos en la música urbana y electrónica, hay gente haciendo cosas muy guays, pero no hay un movimiento artístico ni eventos de esos artistas» expone. Suma a estas declaraciones la falta por parte de los promotores para apostar por ellos, y también por el lado de los artistas, montar eventos, colaborar y hacer unión, «en una ciudad que no tiene tanto peso artístico como otras, si no nos apoyamos unos a otros estamos vendidos». A la idea de falta de circuitos culturales se acoge Rubén Silvestre, «no hay un negocio activo en busca de nuevos sonidos, es más pasivo, tienes que buscar y buscar hasta encontrar promotores y locales que acepten tu tipo de música». A esto se le añade que es un inconveniente a la hora de hacer bolos o directos, ya que en València no hay cultura musical variada; «aunque en España la cultura musical sea diferente que en otros países, siempre habrá gente muy buena haciendo música, y València no es una excepción, el problema es la escasa visibilidad por parte de los medios». La realidad de esto es que productores como Kyddiekafka, que no solo hacen bases, sino también se dedican a hacer música, tengan que proyectarse hacia países donde se escuchen más los sonidos electrónicos o instrumentales: «eso provoca que te tengas que desligar de tu entorno».

Louis tampoco deja de lado la idea de falta de circuitos, «València sigue siendo complicada a la hora de tener iniciativas musicales». Señala que no hay mucho circuito de salas, ni casi promotores independientes, tampoco muchos medios especializados. «No hay movimiento como tal», reitera. Además de lo expuesto, los tres artistas coinciden en que al final hay que salir de València para hacer algo, no sólo fuera de España, sino también a Madrid o Barcelona, «hay pocas oportunidades de prosperar si no te mueves a estas dos ciudades, y esto no tiene una solución sencilla», afirma Amoeba.

De cara al futuro, Kyddiekafka señala que, en el aspecto musical, la prensa tiene que apoyar más a artistas que no son cantantes, ya sean productores, beatmakers, instrumentistas€ «Hay que ofrecer la visión de que hay música más allá de un cantante y que puede transmitirte lo mismo». Por otro lado, hace hincapié en que el papel de los promotores «es crucial para hacer fluir la industria», insiste en la necesidad de apostar por músicos más desconocidos. A raíz de esta conversación, Adrián coincide con Rubén Silvestre y agradece que haya medios que den cabida a productores y beatmakers, además añade que, en general, hace falta que los medios «se preocupen también por otros artistas, no únicamente por los más mainstream, porque sí, son muy buenos, pero ellos no lo necesitan».

Estas entrevistas se hicieron de manera independiente a tres artistas valencianos vinculados a la música de una manera no tan convencional como a la que estamos acostumbradas o acostumbrados, y resulta curioso como los tres mantienen opiniones tan similares. En una profesión donde, según Louis Amoeba, «la frustración es el peor enemigo», es hora de buscar soluciones.

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