Cayetana Guillén Cuervo (Madrid, 1969) es un culo inquieto. En momentos de incertidumbre, cree que lo importante, más que nunca, es seguir trabajando y proponiendo para que la pandemia no supere al espíritu creativo.

P El documental Go, Spain! que coproduce¿es una mirada positiva ante la actual crisis?

R El documental, que surge durante el confinamiento, pretende contar que España es un país en el que hierve la creatividad. Es una manera positiva y optimista de decir que vamos a andar y a salir de esta.

P Durante el confinamiento, ¿la cultura fue un flotador para la sociedad?

R Sin duda. A mí me conmovió realmente que el mundo de la cultura se convirtiera en un bien de primera necesidad para toda la ciudadanía. En aquel momento, la manera de poder salir de casa era a través de los libros, los poemas, las canciones, las series de ficción. Qué hubiera sido de nosotros sin el mundo del arte.

P ¿Cree que, con la actual pandemia, se pone demasiado la lupa en la cultura?

R La cultura es segura. Hay que tener en cuenta que los artistas son muy disciplinados. Igual que un deportista. Hay que tomar conciencia de la industria cultural y pensar que este sector representa alrededor de un 4% del PIB. Sin embargo, ningún representante político ha considerado nunca la cultura como una cuestión de Estado. El primero que lo haga estará dando un paso adelante hacia lo que es Inglaterra, Alemania o Francia. La cultura tiene que ser prioritaria porque es la salud mental de un país.

P ¿Por qué no sucede en España?

R Es una cuestión de educación. Se tiene que empezar por formar parte de las bases de la educación de las nuevas generaciones, e instaurar desde allí el respeto a los dramaturgos, músicos o a los restauradores. Porque nosotros pasaremos, pero quedarán los versos de Lorca y los cuadros de Picasso.

P ¿Qué papel interpretativo le ha llenado más?

R En el teatro El malentendido de Albert Camus. Le tengo mucho cariño a ese trabajo porque fue un homenaje a mi padre [Fernando Guillén]. En cine te diría El abuelo y Más que amor frenesí. Y en televisión pues, sin duda, El Ministerio del tiempo con el personaje de Irene Larra.

P Con Irene Larra, un personaje homosexual, ha conseguido incluso ayudar al colectivo LGTBI.

R Irene Larra es un regalo de la vida. Me gustaría ser Irene Larra, ser una tía tan libre y feliz como ella. Además, estoy agradecidísima a todo un grupo de lesbianas que se han unido con el referente de este personaje. Y este es coherente con todo mi apoyo a lo largo de mi vida al colectivo LGTBI. Es muy bonito conocer a parejas que se han conocido a través del club de fans.

P Comentaba lo especial que fue también homenajear a su padre con la obra El malentendido de Camus, y que también plasmó en su libro Los abandonos.

R En el libro me abrí en canal contando el abandono más heavy que es la pérdida de un padre. Me resultaba muy difícil comprender ese desenlace tan cruel de una persona tan estupenda como él. Era un poco como baja aquí y cuéntame. Estaba un poco enfadada con todo y necesité reflexionar sobre los distintos abandonos que te vas cruzando a lo largo de toda una vida. Y cuando le diagnosticaron cáncer le pregunté cómo podía homenajearle a él y a toda una generación irrepetible con los Fernán Gómez, Agustín González o los Larrañaga Merlo. Ellos actuaron en plena dictadura y ayudaron a pensar a un país que vivía sin libertades.