Ximpún pretende sensibilizar y acercar a los más pequeños a un tema tabú como es el de la muerte. En la comedia, que se estrena en la Sala Russafa, Marimba no entiende porqué su pajarito se ha ido para siempre; su amiga Lira le ayudará a comprender que la vida y la muerte son procesos naturales a los que no hay que temer.

William Shakespeare dijo que «llorar es hacer menos profundo el duelo». Al dramaturgo inglés no le faltaba razón. A la muerte y al luto le suele acompañar la seriedad, el recogimiento, los sollozos y los colores oscuros. O no. Porque no es lo mismo morir en oriente que en occidente, en África que en Europa. La muerte es, apunta Marian Villaescusa, «un paso más». Ni más ni menos. Esta desmitificación, en parte autocreada al ser diagnosticada de cáncer, es la que llevó a la autora a crear Ximpún. Una obra, además, infantil. Y es que, aunque los cuentos clásicos han tratado la muerte de manera frecuente, hacia los niños este «tránsito» es casi un tema tabú. «Con la intención de evitar sufrimiento a los pequeños se les priva del aprendizaje sobre una realidad que es una etapa más del ciclo vital», reflexiona la directora de una pieza creada, alrededor de la muerte, para ayudar e instruir. «¿Por qué no se les puede hablar a los niños de la muerte?», se pregunta la dramaturga. «Todos los seres vivos nacemos y morimos, eso no hay quién lo frene. Es algo natural y así se debe abordar», lanza.

En 2017, Villaescusa fue diagnosticada de cáncer de mama y la enfermedad le obligó a parar. Y a reflexionar. Fue entonces cuando, entre otras cosas, la directora se vio en la obligación moral de comunicar a sus alumnos de un taller de teatro el motivo de su baja y cuando -oh, su sorpresa- comprobar la reacción de algunos padres por haber trasladado a sus hijos una noticia «dramática» que esta se debía haber ahorrado. Y eso que no se hablaba de la muerte sino de una dolencia. Villaescusa dice que lo hizo porque creía que explicarla en primera persona podría ser beneficioso para los más pequeños. Y así lo vivió en su vuelta en las clases. Ella ficcionó su enfermedad y los niños le hicieron preguntas y compartieron con ella casos cercanos de familiares que habían pasado por lo mismo. Y, confiesa, no vio miedo en sus ojos. Ni dolor. Vio naturalidad y compresión. Marian sintió entonces que podía dar un paso adelante y compartir con ellos, por qué no, reflexiones sobre la muerte. Así nació Ximpún, una comedia en la que se habla de la colectividad y del individuo y se introduce el tema de las creencias y el sentido de la vida y la muerte, principios básicos del pensamiento filosófico.

«Empecé a gestar esta obra cuando estaba enferma. Le di muchas vueltas a cómo plantear el tema de la muerte para un público familiar. Quería que no dejara de ser divertido, porque eso era muy importante para mí, y que fuera una cosa colorida y muy visual. Esta es mi manera de quitarme la espinita por no haber podido explicar bien mi dolencia a algunos niños. Como educadora opino que edulcorar u obviar temas fundamentales y necesarios puede ser perjudicial en el proceso emocional, que es lo que yo más trabajo con los pequeños», argumenta aún dolida por lo sucedido, pero esperanzada en poder ayudar, a quién vea al espectáculo, a ahondar en un paso vital que no tiene porqué ser triste y sí divertido como ocurre en culturas como la mexicana en la que, por su colorido y ambiente festivo, se aleja la tristeza con la cual es revestida la muerte en occidente.

Así en Ximpún, Villaescusa crea a Lira, una chica bastante sensata, espiritual y con una energía muy tranquila, a la que le gusta el yoga y la meditación. Es escritora y le encanta leer. Su curiosidad no tiene fin y sabe sobre muchas cosas que enseñará con ilusión a su amiga y a Marimba, una niña con una energía irresistible que ve las emociones con mucha intensidad. Muy amiga de sus amigos y a la que le encanta hacer visitas y jugar a cosas divertidas. Lira y Marimba son dos nombres de instrumento musical, muy diferentes en sonido y naturaleza. Una metáfora de la vida, «porque todos somos un instrumento y nuestra vida una canción que tiene que acabar». Ximpún es una obra textual y con un importante mensaje pedagógico, ya que no solo profundiza en la idea de la vida y la muerte, sino que hace un repaso por las diferentes culturas y su manera de afrontar y celebrar el final de la vida.

«Ximpún aborda un tema necesario que ha sido descuidado en muchos aspectos de nuestra sociedad. La extrema protección que queremos transmitir a los niños y niñas nos hace evitar temas tristes o dolorosos o que pueden generar demasiadas preguntas. Sin embargo, están aquí y el no tratarlos no ayudará el crecimiento emocional de estos», remarca la autora de una pieza, propuesta de Arden, que continúa la línea de producción de «Teatro para Niños y Niñas» que la compañía comenzó al 2010 con títulos como Soldadito de plomo, Cenicienta (2012), El ruiseñor del Emperador (2013), Lazarillo (2015) o El viaje de Alicia (2017).

Ximpún es un espectáculo colorista, instructivo y divertido donde dos personajes bien dispares, la activa Marimba y la calmada Lira, aprenderán sobre la vida tras la muerte del pajarito de Marimba. La obra se podrá ver, del 10 al 17 de octubre, en la Sala Russafa.