Acostumbrada a vivir con la maleta a cuestas, desplazarse de Barcelona a València para promocionar su libro es, para Vanesa Lorenzo, un «viajecito». Ni las restricciones por la pandemia borran a la modelo la son

estemos aquí, pero creo que tenemos una última oportunidad para cambiar aunque, no quiero ser fatalista, pero no sé si seremos capaces.

El tuyo, utilizando una de las frases del libro, ha sido un camino de aprendizaje constante.

¡Y de quién no! La vida es eso. La profesión de modelo te hace enfrentarte a situaciones incómodas sobre todo porque eres muy jovencita en un mundo de adultos con lo que te enfrentas a situaciones que tienes que saber gestionar. Es una profesión que te obliga a crecer rápido.

¿Qué dirías a tus hijas que no hicieran de lo que tu has hecho?

Que estuvieran más seguras de sí mismas, que les diera menos vergüenza preguntar, que no perdieran el tiempo y que estudiaran mucho. Tantas y tantas cosas. ¡Hay tantas cosas que si vuelves atrás las puedes cambiar! Al final me quedo con lo bueno porque el recorrido ha sido bueno.

Para aprender hay que equivocarse.

Al final todo se puede hacer mejor. Yo me aplico la frase de que lo mejor es enemigo de lo bueno.

Te cuesta llevar ahora, respecto a la etapa anterior, una vida llamemosle sedentaria.

En los primeros años, adaptarme a la rutina me costó mucho mucho. Crecí en una anarquía de horarios y fue muy difícil... pero luego me sentó muy bien mantener un orden. Quizás fue esa una de las razones por las que empecé a practicar yoga cuando viajaba y vivía con una maleta, buscaba ordenarme un poco dentro de ese desorden de horarios en el que vivía.

En Crecer juntos te has desnudado para hablar de sentimientos hacia tus hijas y tu pareja en una época en la que todos los famosos exigís privacidad. ¿No te ha dado pudor exponerte tanto?

Hablar de maternidad y paternidad no se puede si no es desde la verdad y, sin esa honestidad, no tendría la utilidad que yo buscaba. Quería compartir de una manera sincera mi experiencia como madre y acompañarme de dos profesionales para dar una respuesta a una necesidad vital. Creo que, en estos temas, flaco favor nos hacen cuando se nos muestra como un periodo algo idílico porque crean frustración a los que nos equivocamos constantemente. Si no hablamos de estos temas desde la verdad no nos ayudamos.

Has publicado dos libros y en los dos está presente el yoga. ¿Tan importante es en tu vida?

Sí, las bondades del yoga son infinitas y además te das cuenta de que es una práctica que evoluciona con el paso de los años y que siempre hay algo que aprender. Es bestial. Sería maravilloso que en los colegios introdujeran esta práctica.

A grandes rasgos, ¿qué te ha enseñado y qué te aporta?

A conectarme con mi cuerpo en un estado de más conciencia que es algo a lo que nadie nos enseña. Cuando conectas con el cuerpo, lo respetas, aprendes a quererlo, a escucharlo, a cuidarlo. Solo tenemos un cuerpo y tenemos que mimarlo porque no se puede reemplazar. En la parte mental, el yoga ayuda muchísimo a saber gestionar las emociones negativas y tener una postura ante la vida de un poco más de paz. Es muy saludable a todos los niveles.

El yoga ayuda a encontrar respuestas. ¿Le encuentras respuestas a todo lo que estamos viviendo?

Más que ayudar a encontrar respuestas a mí me ayuda a aceptar y sacar lo mejor de esa situación.

¿Te da miedo el futuro?

Pues sí, para que te voy a mentir, pero prefiero evitar la palabra miedo e intentar ver qué oportunidades puede haber.

El libro lo escribiste durante un confinamiento y vamos camino de otro.

¡Qué fuerte! La situación en la que nos encontramos es tan heavy. El finde lo pensé, ¿cómo hemos llegado a esto? Nos estamos equivocando en muchas cosas porque no hemos llegado aquí solitos porque está todo el mundo igual.

Y vista la educación de algunos jóvenes, algo se ha hecho mal.

Está claro que la sociedad empuja a que seamos más insensibles, más egoístas, menos empáticos... tenemos que revisar nuestros valores. Eso me preocupa mucho. Una de las razones por las que estoy en búsqueda de la disciplina positiva es porque me doy cuenta de lo complejo que es educar a los niños en una era digital que desconocemos. Se promueve la inmediatez y nos alejamos de los valores que hacen que convivamos mejor. Se está viendo que no se piensa en el otro. La disciplina positiva propone, desde el hogar, cómo podemos cooperar, respetar y respetarnos.

Hablas del concepto de estar dispuestos a desaprender.

Sí, estábamos acostumbrados a que el padre siempre tenía la razón y lo sabía todo. Es bueno que los hijos sepan que no lo sabemos todo y que, si nos equivocamos, sabemos pedir perdón porque eso promueve que los hijos sean reflexivos y empáticos. Hay que ser coherente con lo que queremos que sean nuestros hijos y con lo que hacemos con ellos.

Parece que la disciplina positiva te ha atrapado .

Es verdad. Cuando uno está en el estado de querer cambiar y aprender, las cosas te llegan. Es clave el estado en el que te encuentras.

Te nombran ministra de educación. ¿Qué cambios impulsarías?

Jolín. Pediría que se le diera la importancia que tiene el evolucionar a nivel educativo. Cuesta cambiar patrones y para eso los profesores tienen que estar abiertos a aprender y luego estaría muy bien implantar una hora de yoga a la semana en las clases.

Te copio una frase en instagram: «En este punto del 2020, si viene un ovni y me lleva, no lo tomaría como un secuestro, sino como un rescate».

Fíjate, es increíble, hemos llegado al punto que nos encantaría irnos a otro planeta porque este es inseguro y no es sano. Qué pena que estemos aquí, pero creo que tenemos una última oportunidad para cambiar aunque, no quiero ser fatalista, no sé si seremos capaces.