Cuando se le pregunta a un actor sobre qué tipo de papel le gusta más interpretar no es extraño escuchar habitualmente la misma respuesta: el del malo. Será que, afortunadamente, en la vida real uno suele -o, al menos, intenta- dejar un bonita huella en el mundo. Pero, ¿y el público? ¿Qué quiere ver? ¿Acaso las noticias de sucesos no son de las más leídas y comentadas -si no las que más- por los lectores? ¿Qué tiene la maldad y el morbo qué tanto atrae? «¿Qué tendrán los malos que nos gusta mirarlos?». Esto se pregunta Miguel del Arco desde la compañía teatral Kamikaze, director y coadaptador de Ricardo III, obra de William Shakespeare, que inaugura el próximo viernes 15 la temporada en el Teatre El Musical (TEM).

Título casi permanente en la escena española, Ricardo III «nos produce hilaridad, espanto, pero nadie se lo quiere perder. Nos divierte con su ironía. Él mismo se admira de lo que ha sido capaz. Y con la misma energía inagotable nos promete que seguirá y seguirá. Lo quiere todo. Quiere el poder. Le entretiene conseguirlo a despecho de todo, maquinar cómo acceder a lo que todavía no es suyo. Luego en realidad no sabe qué hacer con el poder, le aburre ejercerlo. Lo que disfruta es del vértigo de la caza. Tiene hambre de matar, no mata por hambre», explica el dramaturgo.

Del Arco, asegura que «Ricardo ama a Ricardo», pese a sus «terribles crímenes». «Y ni siquiera está arrepentido. Ha desterrado la conciencia del mundo y actúa en consecuencia. Tiene hambre y, como dice Víctor Hugo, ciertas almas tienen dientes por lo que mejor no despertar su apetito». «Queremos ver de qué es capaz. Algunas escenas son casi imposibles de sostener como la famosísima en la que logra seducir a Lady Ana por encima del cadáver de su suegro, al que él mismo ha dado muerte al igual que a su marido».

El actor Israel Elejalde es el encargado de dar vida a uno de los villanos más fascinantes que ha dado el teatro. Un personaje que, pese a ser descrito por primera vez a finales del siglo XVI, encaja perfectamente con el prototipo de malvado contemporáneo. De hecho, el propio Elejalde reconoce «trazos de Donald Trump o Boris Johnson» en su caracterización , y también de referentes cinematográficos como el Hitler encarnado por Bruno Ganz en El Hundimiento o el Joker inmortalizado por Heath Ledger en El caballero oscuro. «Cada época encuentra en Shakespeare lo que busca y lo que quiere ver», explica Del Arco. «Dice [el director] Peter Brook que la obra debe traerse de nuevo a la vida con los ojos de hoy. Con los ojos del pasado, renovados por un sentido de la realidad del presente, las obras nos muestran nuevas formas, nuevas montañas y simas, nuevas luces y nuevas sombras».

Este Ricardo III convierte un contexto sobrecogedor y pesimista en el caldo de cultivo de una inesperada comedia. Del Arco y Antonio Rojano adaptan libremente al tiempo actual este clásico del bardo en una versión que potencia ese tinte cómico tan presente en el original. «Al comenzar, me preguntaba si, a pesar de todo, Ricardo III es una tragedia», comenta Del Arco. «Me arranca carcajadas, pero la risa tiene un regusto helado porque sé que el humor de Ricardo es el mismo que el de esa clase dirigente que mira sin empatía ninguna el mundo que pretende gobernar. El humor sobre el que se construye un mundo sin atisbo de bondad».

Respecto a la atemporalidad de la historia, Del Arco señala que «poco importa que al parecer Ricardo no fuera históricamente ese ser malvado que describe Shakespeare, lo que importa es que el tipo viva». Del Arco describe su adaptación más como una «reescritura». «Queríamos hablar de nuestra propia época. Poco le importa a Shakespeare la historia. Él transforma años enteros en meses, meses en días, en una gran escena en tres o cuatro réplicas, en las que hace caber toda la quintaesencia de la historia». Ricardo III es una función plagada de envidias, corrupción de uno y otro color, luchas de poder, codicia, injusticia, noticias falsas, engaños políticos o intereses partidistas. «Lo que viene siendo un día normal en la vida pública española del siglo XXI», ironiza Del Arco.

El dramaturgo también destaca que en esta versión del clásico de Shakespeare «hemos intentado dar más entidad a los personajes que rodean a Ricardo. Así, junto a Elejalde estarán en el escenario Álvaro Báguena, Chema del Barco, Alejandro Jato, Verónica Ronda, Cristóbal Suárez y Manuela Velasco. Todos acompañarán a aquel que daba su reino por un caballo.

La tragedia de la pandemia

El pasado mes junio, esta adaptación de Shakespeare iba a ser uno de los platos fuertes de la programación del TEM. Pero el confinamiento se llevó por delante todas las propuestas culturales y la representación quedó suspendida, al igual que muchas otras. Y aún con la pandemia causando estragos y el sector en el intento por recuperar el terreno perdido, Ricardo III será la primera puesta en escena con Juanma Artigot al frente de la coordinación artística.

La compañía responsable del espectáculo -Kamikaze, establecida en el Teatro Pavón Kamikaze de Madrid- no ha podido sobrevivir a la crisis y bajará el telón el 30 de enero tras cinco años de vida.