Vaya por delante que cuando hablamos de Bobal Blanco nos estamos refiriendo a una variedad de uva y no a un tipo de vino. Como tipo de vino hubo, hay y habrá varios ejemplos de vinos blancos elaborados a partir de uvas tintas de Bobal, los primeros hace cerca de dos décadas de la mano de Pablo Ossorio (que elaboró para Murviedro el Santerra, un blanco hecho con uvas de Bobal tintas bajo la técnica «Blanc de Noirs» que a fecha de hoy está fuera de producción) y Vicente García (que dio un paso más allá al producir un espumoso blanco de método tradicional con Bobal, Tharsys Único, que todavía hoy se sigue elaborando). También hizo algunas elaboraciones con esta técnica Toni Fernández en Bodegas Covilor y, actualmente, Pepe Hidalgo elabora para Bodegas Vicente Gandia un Bobal blanco que está teniendo excelentes críticas.

Pero también hay documentados algunos intentos por recuperar la variedad Bobal Blanca. En la zona de Utiel-Requena siempre se ha defendido su existencia, pero no hay evidencias que lo confirmen. Los más viejos del lugar llaman así a algunas cepas viejas de uvas blancas desconocidas y de aspecto muy similar a las de Bobal tintas (el enólogo Pedro Cárcel elaboró hace una década un blanco, Raíz Mediterránea, hecho con las uvas de una parcela cuyas viñas eran así llamadas por su propietario).

Ahora, una investigación desarrollada de manera conjunta por la Universitat Politécnica de València y el Grupo Coviñas trata de incidir en este asunto. El proyecto, que arrancó en 2019, trabaja sobre la hipótesis de la existencia del ‘Bobal blanco’ y busca identificar variedades minoritarias centenarias que evidencien la riqueza histórica y la variedad del patrimonio vinícola de Utiel-Requena. Aunque se requieren al menos tres años de trabajo para establecer patrones sólidos, en estos dos primeros años el estudio ya ha comenzado a arrojar algunas conclusiones, encontrándose de manera aislada plantas de variedades casi perdidas. Respecto a las plantas que se creían Bobal Blanco, los análisis de las muestras han permitido identificar otro varietal, el Tortosí, típico del arco mediterráneo, y con el que ya se han hecho microvinificaciones experimentales.

Este proyecto de investigación, cofinanciado por el Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural y la Conselleria de Agricultura, también analiza el comportamiento de distintas combinaciones portainjerto-variedad que se están utilizando en condiciones de cultivo ecológico para determinar su adaptación a la zona y las características que presentan, con el fin de que puedan ayudar a determinar su aptitud frente al cambio climático.

Las investigaciones siguen su curso, de momento, sin encontrar el Bobal Blanco, por lo que por ahora habrá que conformarse con seguir disfrutando de los buenos vinos de Bobal tintos, rosados... o blancos.