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Ancor Montaner

Ancor: "He ganado en autoestima, antes me sentía una persona insegura"

El ganador «Maestros de la costura» sacará en las próximas semanas su primera colección

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Así es el taller donde trabaja Ancor en l'Eliana F. Calabuig

Su trabajo fin de carrera de Bellas Artes le creó la necesidad de saber coser. Pero lo dejó pasar. Atraído por el traje de boda de Brigitte Bardot compró hace un par de años una revista con patrones en el rastro de València, probó y le gustó experimentar con la aguja y el dedal. Ancor Montaner aprendió a coser en Plymouth (Inglaterra) donde vivió año y medio y, en ‘Maestros de las costura’, el valenciano se licenció. En unas semanas, sacará al mercado su primera colección y en septiembre se instalará en Madrid para cursar Diseño de Moda en la Universidad Politécnica. Ganar el concurso le ha permitido, sobre todo, ganar en autoestima.

¿Ya has recuperado la normalidad?

¿Normalidad?, todo sigue igual pero con una alegría y una fiesta constante. Voy caminando por la calle y los vecinos aún me van dando la enhorabuena y es chulísimo. El otro día iba por València y una jovencita se puso a llorar y todo mientras yo le decía, ‘que soy normal, mujer’. Se me hace raro ser el foco de atención.

Pero tu vida, más allá de haber ingresado 50.000 euros, ¿ha cambiado?

He ganado en autoestima y ahora estoy seguro de las cosas que hago. Tengo claro que me queda mucho por aprender y que me falta experiencia pero ahora ya no minimizo lo que tengo que es lo que he hecho siempre. Nunca me había atrevido. En el concurso me preguntaron porqué nunca me había dedicado a esto y yo les decía que era porque me sentía un intruso. No tenía ni la fuerza ni el respaldo para hacerlo. Soy autodidacta y me sentía inseguro e incapaz de hacer nada. Tengo ganas de aprender y no soy ni menos ni más sino lo que soy. Estoy haciendo una pequeña colección de ropa, de piezas inspiradas en mi paso por el programa, que saldrá en breve.

Le ha sacado provecho a su esfuerzo.

Me fui formando en mi tiempo libres. Todo comenzó cuando, porque mi mujer iba a hacer un máster, nos fuimos año y medio a Inglaterra. Como casi no coincidíamos por horarios de trabajo me dediqué a pasear y coser. Conocí a una señora que hacía ropa de María Antoñeta que tenía un manejo de la aguja y el dedal brutal; ella me enseñó y me dediqué a trabajar y trabajar. Luego, durante la cuarentena, aprendí mucho.

¿Esas prendas las vendía?

No, yo no vendo nada. En mi casa ya no tengo espacio para más ropa.

Ancor en su taller F. Calabuig

¿Vas a seguir los pasos del maestro Fortuny, que era pintor y diseñador de moda?

Ojalá fuera como él con su traje de los Delfos. ¿Sabes?, se llevó a la tumba el secreto de cómo plisaba la seda. Es brutal, él trabajaba la seda con cerámica y calor y la seda sigue intacta hoy en día adaptándose a los cuerpos de las mujeres. Es todo un referente. Palabras mayores. Se considera que es la única prenda que es una obra de arte.

Y si la moda es un arte. ¿Cómo se siente el Ancor artista?

Las artes llaman a las artes y yo estudié Bellas Artes. Luego quise hacer interiorismo y moda. Yo considero, como artista de moda, que la moda es esculpir con tejidos y la máquina de coser y las manos e hilos son los medios para darles volumen.

¿Siempre te atrajo la costura?

No, mi abuela siempre nos ha arreglado la ropa pero no me atraída porque yo quería ser pintor y por eso estudié Bellas Artes. En el trabajo final de carrera representé a mi mujer en diferentes estilos pictóricos y me di cuenta de que la ropa fallaba. En vintage en España se encuentra poco porque, por la postguerra, se reutilizaba hasta desgastarla. Ahí fue cuando pensé ‘ojalá supiese coser’. Al terminar la carrera, paseando por el rastro, encontré una revista con el patrón del vestido de boda de Brigitte Bardot. La compré y me animé a probar con la máquina de pedales de mi abuela. El vestido salió nefasto, pero algo salió. Me gustó y empecé a ver tutoriales y a experimentar. Pero fue en Inglaterra cuando me solté porque allí tenía acceso a esa ropa. Nos pusimos una meta de un gasto de 100 libras al mes para vintage. Compraba vestidos que no sabría hacer y los estudiaba para ver cómo se conseguían volúmenes, pinzas.. analizaba y prueba-error, los restauraba siguiendo las puntadas y así es como he ido aprendiendo.

Y del programa, ¿qué has aprendido?

Que las cosas, si las disfrutas, salen. Creo que la clave de mi éxito ha sido disfrutar de cada una de las pruebas. No fui a competir ni a ganar, sino a tener la oportunidad de disfrutar aprendiendo. He aprendido con los tiempos y ahora me veo más eficaz a la hora de organizarme. Por ejemplo, en el programa me organizaba para dejarme cosas manuales cuando me visitaba el jurado y los atendía.

Ancor imparte clases de pintura y patronaje F. Calabuig

Durante el concurso ayudaste a normalizar la discapacidad.

Se me hace difícil explicarlo porque yo veo a mis padres como a unos padres normales porque yo he crecido con ellos y mis 28 años los he vivido con un padre ciego y una madre albina. No sé que es otra cosa. La única diferencia que he visto es que mis padres no me podían llevar en coche, pero el resto todo era normal, y mi madre, si íbamos a la playa, se afincaba bien tapadita bajo de la sombrilla. Mi padre me pasó un mensaje que le envió el presidente de la Once dándole las gracias por normalizar la situación.

También has demostrado que las segundas oportunidades hay que aprovecharlas.

Cuando fui expulsado lo que más me dolía no era no llegar a la final sino pensar cuantas pruebas maravillosas me iba a perder. En la repesca me multipliqué por tres porque quería entrar y volver a disfrutar del programa.

¿Recuerdas la primera prenda que diseñaste tras ganar el concurso?

La hice en un momento y fue un vestido de terciopelo para mi mujer ya que, el programa terminó en diciembre y nosotros por esas fecha nos hacemos todos los años una sesión de fotos familiar. Uf, me hizo mucha ilusión.

¿Es el momento de reivindicar la elegancia?

La elegancia para mí es una actitud y también viene con la persona y con el estar orgulloso con lo que se lleva. Ahora, como la gente lleva ropa que se vende al montón, al final ni siquiera la cuida. Son roles. A ver, cuando uno va de boda y el vestido le ha costado un dinero, trata de lucirlo, mientras si lleva una camisetilla de 0,50 va de guerra y le da igual. En Bellas Artes aprendemos copiando a los grandes y eso lo llevo clavado. Me fascina el trabajo de los grandes de la costura como Balenciaga, Chanel y todos estos. Yo me dejo llevar por esos volúmenes y esa elegancia.

¿A qué famosa de ayer y hoy te gustaría vestir?

De ayer te diría que a Audrey Hepburn pero te voy a decir a alguien con un poco más de carnes porque hay que jugar con el cuerpo y te diría que Marilyn Monroe. De hoy, me gustaría poder llevar a vestir a Letizia porque es un icono de elegancia pero también me fascinaría poder vestir a Dita Von Teese porque tiene una elegancia innata brutal. En el programa dijeron que mi mujer era la Dita Von Teese valenciana. ¡Qué guay!

¿Balenciaga o Pertegaz?

Pertegaz me llevó a la final pero soy, como dijo Palomo, el pequeño Yves Saint Laurent (ríe). Lo pasé fatal porque pensé ‘como baje el listón, me voy a morir’. Fue toda una presión. ¡Vaya dos meses derodaje!

En la actualidad, ¿qué diseñador te inspira?

Me fascina Palomo, su última colección en la que ha rescatado las coquillas de hombre me tiene embobado. Me gusta cómo estudia el pasado e innova rescatando piezas que estaban obsoletas. Me parece una fuente de inspiración. Me gustaría hacer algún top basado en los sujetadores torpedo, creo que podría ser rompedor.

Muestra uno de los vestidos que confeccionó en el concurso F. Calabuig

¿La ropa low cost es un freno a la creación?

Hoy en día, eso me agobia muchísimo. Las colecciones cambian semana a semana y eso es una locura. Ahora es difícil ubicar a una persona por la vestimenta como sí ocurría antes. Yo voy a ir a mi rollo y me voy a centrar en la confección de calidad a medida. Quiero reivindicarme en el low fashion.

¿Alguien conocido te ha hecho un encargo?

Sole Giménez, que es de l’Eliana, me ha dicho que me va a pedir algo y la cantante Melani también.

¿Es l’Eliana un vivero de ganadores de concursos?

Eso se lo he dicho yo al alcalde. Creo que es porque hay muchos servicios culturales.

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