Me pilló con el corazón tristón y esta pieza transmite esta realidad. Necesitaba desahogarme», confiesa Carlos Peñalver. En esa situación sentimental, el artista creó el espectáculo ‘Quan els ocells prenen el vol’ que, hasta el 2 de mayo, se representa en el teatro Rialto. «Me gusta jugar con el amor y mis sentimientos», afirma con cierto pudor. Una vergüenza que desaparece sobre el escenario. Rodeado de luz cálida, en la noche, Rubén Martínez toca el violín, mientras la música narra una historia de amantes, un recuerdo. Dos intérpretes, el propio Carlos Peñalver y Elvira García, aparecen en la escena para, a través del violín, dejarse llevar en el movimiento sucumbiendo al sonido del músico. Embriagados de cansancio no cesa su espiral entrelazada con sus brazos, sus manos, sus cuerpos y su aliento. Pura sensibilidad. «La pieza es una historia de amor casi irreal con escenas del pasado, presente y futuro. El amor es amor pero también desamor y eso es lo que el espectáculo ofrece», relata el autor de la pieza, creada en 2019, pero que ahora por primera vez se exhibe en València.

La simbiosis entre danza y música en ‘Quan els ocells prenen el vol’ es total, en parte, porque así se gestó: «La pieza es fruto de la investigación y así la fuimos componiendo. Yo le proponía sensaciones y emociones a Rubén Martínez, él las llevaba a su lenguaje y las transmitía a través del violín. Así fue tomando forma el espectáculo. La mayoría de piezas son originales pero también aparecen algunas melodías clásicas», relata. Junto a la danza y la música, el otro personaje del espectáculo es la iluminación que, con sus luces y sombras, ayuda a evocar algo irreal, el limbo en el que se desarrollan las escenas. «Sin palabras, desde las luces y las sombras se habla mucho», reconoce el coreógrafo que, con esta obra, estuvo nominado en la categoría a mejor intérprete de danza en las artes escénicas valencianas.

Con esta pieza, explica Peñalver, tratan de «acercar y visibilizar» la danza contemporánea, proponiendo «una danza de calidad pura y cálida en sentimientos y sensaciones tratando de evocar al público para que entienda, disfrute y aprecie del danza en todos sus estados, desde el gesto más sutil hasta las cargas y acrobacias más energéticas que se provocan desde el contacto y la inercia».

La compañía de danza Over & Out surgió en 216 cuando, un grupo de amigos, se unieron para componer la pieza ‘Proyecto 8’. Desde entonces ha generado numerosos proyectos.