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Magüi Mira: "La cultura no es un gasto, es una inversión y los políticos no lo entienden"

Magüi Mira vuelve a València para dirigir la comedia de enredo «Adiós, Dueño Mío» , en la que se reivindica el papel de la mujer en torno al sexo.

Magüi Mira.

Magüi Mira.

María de Zayas alertó hace 400 años y peleó firme, con inteligencia, humor y convencimiento de que llegaríamos a entender que el sexo libre no va de la mano de los votos sagrados del compromiso», afirma Magüi Mira, directora de la obra «Adiós, Dueño Mío», una versión libre de la comedia de María de Zayas ‘La traicion en la Amistad’ escrita en 1.637. La función dirigida por la actriz y directora valenciana se puede ver en el Teatre Talia hasta el 30 de mayo.

La cultura empieza a salir del pozo en el que el virus la hundió y «Adiós, Dueño Mío» se programa en el Talia durante un mes. ¿Vuelve la normalidad?

La cultura es la seña de identidad del ser humano, desde que conseguimos salir de las cuatro patas y ponernos de pie, empezamos a imaginar, para poder avanzar. La imaginación, la necesidad de comunicarnos y la necesidad de contar historias, van unidas. Pertenecen a nuestro ADN, nos acompañan. Se puede contar una historia en la pared de una cueva, entre los escombros de un bombardeo y dentro de un teatro, siempre que alguien quiera escucharla. No hay pozo para la cultura. Otra cosa es el tejido profesional que ha sufrido y sufre esta pandemia, vivimos un tiempo en el que la normalidad es lo imprevisible. Ahora estrenamos en el Talia. Es nuestro presente. Mañana veremos...

Magüi Mira. Levante-emv

¿Cuesta volver a engrasarse?

Es una disciplina diaria. Hay que alimentarse bien, nutrirse cuerpo y alma, y trabajar. Yo no he dejado de hacerlo.

¿Se puede hacer teatro, rentable, con tantas restricciones y limitaciones?

Eso es harina de otro costal. No salen los números y las ayudas institucionales no son suficientes. Somos los últimos de la fila. Más de 200.000 familias viven de esta profesión. La cultura no es un gasto, es una inversión, es patrimonio, pero eso nuestros políticos no lo acaban de entender.

Económicamente, ustedes son unos valientes.

Como todo el mundo. Como todo español que se precie, vivimos en un país empobrecido por las corruptelas, muy castigado por una educación insuficiente, y hay que levantarse cada día a resolver...

¿Sirvió de algo la amplia oferta de teatro en streaming cuando las salas permanecieron cerradas?

Fue un magnífico paliativo. Sirvió porque nos alimentó y nutrió, nos mantuvo vivos, nos activó el cerebro y el corazón, pero el lugar del arte escénico es la comunicación cuerpo a cuerpo, de intérpretes y espectador, esa es su esencia.

¿El público que ahora acude al teatro es más exquisito?

Si llamamos exquisito a su deseo de conocer, a su curiosidad, a su sensibilidad para gozar con un arte tan esencial al ser humano como es el arte escénico, no, no es más exquisito. Si que creo que hay un impuso nuevo que les lleva a acercarse a las salas… todo se valora más cuando se pierde.

En «Adiós, Dueño Mío» se habla del papel de la mujer en torno al sexo. ¿Por qué en el siglo XXI todavía hay que reivindicar el sexo libre?

En teoría, en esta zona de confort donde vivimos, Europa, primer mundo, todos estamos de acuerdo en la igualdad de derechos que firman todas las constituciones... En la práctica es otra cosa. No sucede. Seguimos en una sociedad de estructura patriarcal, hemos de seguir trabajando, hombres y mujeres para llegar a esa igualdad, cada día en los medios vemos ejemplos de lo contrario. Las conductas sexuales de hombres o mujeres, no se juzgan hoy con la misma vara de medir. Increíble, pero seguimos como Mara de Zayas denunciaba.

Parece que, en este y en otros aspectos, a las mujeres nos queda mucho por avanzar.

María de Zayas, en el siglo de oro, denunciaba los abusos que las mujeres sufrían por parte de la moral y los usos de una época donde reinaba un aura de opresión y maltrato sicológico continuo hacia ellas. Seguimos en la misma. Obvio que nos queda mucho por avanzar.

En «Los Mojigatos» también hablaba del empoderamiento de la mujer. Su compromiso con el feminismo es innegable.

Mi compromiso con la vida. Con una vida más justa en la que nadie sea discriminado por el cóctel hormonal con el que salió del vientre de su madre.

Hace poco más de un mes estrenó «El abrazo». ¡Cuánto los echamos aún de menos!

Abrazamos la seguridad, con un cuerpo a cuerpo que nos revoluciona las hormonas y nos alimenta… claro que es necesario.

Como directora, ¿qué le hace decantarse por un proyecto en lugar de otro?

Sin compromiso y sin pasión no se trabajar. Necesito entender la necesidad de contar esa historia y convencer a un productor y enamorar de mi propuesta a actrices, actores, y a todo un equipo de colaboradores...

Sería imposible entender a la Magüi Mira directora sin la Magüi Mira actriz, ¿una se nutre de la experiencia de la otra?

Es difícil imaginar un director de orquesta que no sea músico… vamos que no le dejarían ni coger la batuta… en el área teatral yo pienso lo mismo.

Usted fue una de las primeras mujeres que dirigieron teatro. Veinte años después, ¿qué radiografía hace de ello? ¿existe la paridad?

Aparentemente sí. Se maquilla muy bien, pero todavía hay barones a los que les cuesta admitir que la batuta la lleve una mujer, y a algunas mujeres también.

¿Qué tiene que tener una obra de teatro para que usted se embarque en un proyecto?

Lo que tiene «Adiós Dueño Mío». Es un texto interesante de una autora como María de Zayas, que me cautiva por su fuerza, por su imaginación, y por su pensamiento. Un texto sobre el que yo puedo construir una propuesta arriesgada que me permita avanzar y seguir aprendiendo. En este caso una muy divertida comedia con un humor muy especial, y una versión brillante como la que ha hecho Emilio Hernández, y unas actrices en las que crea y me emocionen, y un productor que confíe en mí y yo pueda confiar en él y en su equipo, como Enrique Fayos.

«Adiós, Dueño Mío» se ofrece en el Talia, ¿qué recuerdo le viene a la cabeza de este teatro?

El Talia es una institución en València, aún recuerdo su olor al entrar cuando era pequeña. Ahora está en un momento esplendoroso, con magnífica programación y muy buena asistencia de un público que lo valora y lo quiere. El Talia, siempre ha sido sinónimo de teatro, pero teatro del bueno.

¿Es optimista de cara la futuro?

El futuro depende del presente, germina en el presente, y yo creo en las nuevas generaciones, lo tienen muy difícil, pero avanzarán, seguiremos avanzando, y siempre habrá algún espacio donde actores y actrices y público nos podamos encontrar.

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