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carlos goñi | músico
Carlos Goñi Cantante

Carlos Goñi: "Mi mundo no es la cultura, es el entretenimiento"

Revolver regresa enarbolando en los escenarios, y en formato trío, la bandera del orgullo clásico. «La música sigue siendo mi pasión y es la razón por la que me levanto todos los días. Le tengo un respeto imponente», asegura Carlos Goñi días antes de su cita en València.

Miguel Giner y Manuel Bagues acompañan a Goñi en el «Apolo tour».

Miguel Giner y Manuel Bagues acompañan a Goñi en el «Apolo tour».

Revolver tenía lista una gira para celebrar su 30 aniversario con 40 conciertos y casi todas las entradas vendidas cuando el coronavirus lo mandó todo al garete. Resignado, su líder Carlos Goñi aprovechó para cuidarse (se ha quitado 32 kilos de encima) y a prepararse para volver a los escenarios cuando la pandemia lo permitiera. «Siempre en teatros» como el auditorio de Les Arts donde la banda actuará mañana y el domingo. «

La música jamas debió de salir de los teatros porque es donde suena bien y la puedes ver bien y donde no hay un imbécil tirándote la cerveza encima...», señala Goñi. «No es que no eche de menos los conciertos ante una multitud, es que me encanta no hacerlos».

¿Tras la pandemia has regresado con más ganas o más enfadado?

Más enfadado no, porque la vida no es una línea ascendente hasta que te mueres sino que tiene sube y bajas y un montón de curvas que vienen sin avisar. Sí me enfada que el año pasado tenía una gira maravillosa que tuvimos que anular. Eso es una putada tremenda, pero en vez de plantearle un millón de quejas a la vida opté por recargar energías y por ponerme los guantes ante lo que venga.

¿La industria musical sale más fuerte?

Nadie sale más fuerte de esto, salimos bien tocados. Y tampoco creo en la nueva normalidad. Esto ha sido una anormalidad absoluta y quizá poco a poco recuperemos nuestras vidas que, a diferencia de lo que se empeñaban algunos, la pandemia ha demostrado que no era tan mala.

Revolver en Les Arts Irene Bernard

¿Han hecho bien ciertos músicos al dar su opinión sobre el origen del virus o si conviene o no vacunarse?

Si tiene derecho a dar su opinión un carpintero, un fontanero o un electricista, por qué no va a darla un músico.

Quizá porque el carpintero o el electricista ni es idolatrado ni tiene púlpitos desde los que opinar.

Entonces estamos hablando de responsabilidad. Pero como resulta que las letras de Miguel Bosé se las paga él y no tú ni yo, podrá decir lo que le venga en gana. Después ya está la cuestión de si tú estás de acuerdo o no con lo que él diga. Pero mientras no venga del dinero público esa exposición de lo que sea, cada uno que diga lo que le dé la gana.

¿Te sigue aportando la música lo mismo que cuando empezaste con Revolver hace 30 años?

Sigue siendo lo que hace que me levante todas las mañanas, es mi gran pasión y le tengo un respeto imponente. Me dejo la vida en ello. Yo me planteó cada concierto como si fuera el primero y el último y cada canción como la mejor que soy capaz de escribir. En lo demás, he cambiado en todo.

¿Y en qué eres mejor?

Soy muchísimo más tolerante con muchas cosas con las que antes no lo era e intolerante solo con una: con los intolerantes. Antes mataba moscas a cañonazos y ahora he aprendido a relativizar todo bastante, a disfrutar mucho de lo que tengo y a no lamentar lo que no tengo.

Supongo que después de cuatro décadas de carrera habrá cosas que borrarías.

Normalmente pienso que nada está suficientemente bien, pero como lo he hecho lo mejor que he podido, puedo dormir tranquilo. El éxito es eso. Claro que borraría cosas: circunstancias, momentos, relaciones... Pero por otra parte, creo que somos lo que fuimos, y el conjunto de las cosas que he hecho en la vida me han hecho lo que soy ahora. Lo que no me gusta lo voy cambiando y poco a poco voy ganando guerras que tenía pendientes.

¿Qué le debe Revolver a sus fans?

El máximo respeto. Cada disco lo he hecho sin tener en cuenta las modas ni si el anterior que hice gustó o no. Las canciones salen del corazón, del mío, y por eso después de dejar Comité Cisne no he vuelto a pertenecer a ningún grupo como tal. Pero los conciertos siempre me los he planteado como una fiesta en la que yo soy el anfitrión y he de conseguir que el público lo pase lo mejor posible. Por eso llevo un repertorio de 40 o 50 canciones. Algunos días suenan unas, otros suenan otras, y después hay canciones que suenan siempre porque es lo que el público quiere. Yo no soy tan egocéntrico como otros para decir ‘ahora os jodéis y no escucháis esta canción’. Hay gente que dedica su tiempo y su dinero en mí. ¿Cómo no voy a hacer lo que quiere?

Es lo que cantaba Héctor Lavoe en «El cantante».

Yo ya hace 5 o 6 años me planteé qué aportaba. Un mecánico aporta, un enfermero, un médico... ¿Y yo, qué aporto? Pues hacer que la vida de todos estos sea más placentera. Lo que no comparto es este empeño del «musiquerío» nacional de ser cultura. Yo no pertenezco al mundo de la cultura, mi oficio es el del entretenimiento y eso es maravilloso.

¿Has adquirido una conciencia de clase?

Es mi oficio y mi pasión y gracias a Dios después de un montón de años puedo seguir ejerciéndola. A mí la felicidad me la da tocar la guitarra, no ganar dinero. Es más, el dinero que me da tocar la guitarra lo que me permite es seguir tocando la guitarra.

¿Tocar la guitarra te ha hecho músico pero no rico?

No. A parte, me he divorciado dos veces y eso es criminal para la cuenta corriente.

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