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Javier Gandía de Cecilio | Director general de Bodegas Vicente Gandía

«Vicente Gandía no sería lo que es hoy sin Castillo de Liria»

Aunque la bodega tiene 136 años, fue en 1971 cuando Vicente Gandía creó Castillo de Liria, el primer vino valenciano embotellado y una marca presente en casi un centenar de países que ha contribuido a potenciar la imagen del vino valenciano en todo el mundo.

El director de Vicente Gandía.

Se cumplen 50 años del lanzamiento de Castillo de Liria, uno de los vinos valencianos con mayor presencia en todo el mundo. Su creación supuso un punto de inflexión para el sector vinícola en la Comunitat Valenciana por ser el primer vino embotellado a nivel comercial. Para Bodegas Vicente Gandía fue el inicio de una aventura que les ha llevado a comercializar, medio siglo después, más de 27 millones de botellas. Fue, además, la gran apuesta de José María Gandía Perales (tercera generación de la familia) para consolidar el negocio familiar. A partir de ahí, la cuarta generación, de la mano de Javier Gandía de Cecilio, ha construido una compañía líder en todos los aspectos.

¿Qué recuerdos guarda de aquellas primeras añadas de Castillo de Liria?

Yo aún no había nacido cuando mi padre lanzó la marca, pero mi primer recuerdo es de muy pequeño, cuando acompañaba a mi padre a la bodega de la calle Maderas en el Grao de València a ver como embotellaban el vino. Aquel aroma no lo olvidaré nunca, siempre me recordará a Castillo de Liria. Luego he sabido que mi padre tuvo que luchar contracorriente, primero para convencer a mi abuelo, y luego para lograr que el vino entrase en los canales de distribución. Los primeros años fueron complicados, pero empezamos a venderlo a aquellos clientes internacionales que nos compraban a granel y entramos en Inglaterra con mucha fuerza. A partir de ahí la bodega se nos quedó pequeña y hubo que trasladarse a las instalaciones de Chiva, en ese momento punto estratégico a medio camino entre la zona de Utiel-Requena y el puerto. Vimos que podíamos ser capaces de hacer vinos de mucha calidad sin ir a otras zonas de España, y la entrada en la Comunidad Europea propició una gran apertura de mercados. Apostamos por la finca Hoya de Cadenas, y a partir de ahí viene todo lo demás... el lanzamiento de los vinos Hoya de Cadenas, Ceremonia (el primer vino de la DO Utiel-Requena presente en las cartas de los grandes restaurantes de toda España) y la apuesta por la uva Bobal con vinos como Bo o Generación 1. Luego llegarían vinos de perfil más frutal como El Miracle y productos innovadores como Sandara.

Y con grandes proyectos en desarrollo llega la pandemia. ¿Cómo ha vivido Bodegas Vicente Gandía una situación tan complicada?

Ha sido duro, pero creo que hemos estado a la altura. Tuvimos que aplicar protocolos internos muy estrictos. Desde el punto de vista comercial, estábamos en un momento en el que teníamos muy diversificada tanto la tipología de productos como los canales de venta. Crecimos mucho en el canal de alimentación y on-line, pero la caída en el canal de la restauración fue brutal. Con todo, hemos salvado la situación con solvencia y no hemos tenido que aplicar ningún ERTE o ERE entre los trabajadores de la empresa.

La llegada del nuevo director técnico, José Hidalgo, ha supuesto la aparición de nuevos vinos como Bobal Blanco y Negro, Ceremonia Monastrell o Ceramic. ¿Hacia donde camina ahora la bodega?

Vamos hacia una línea enológica diferenciada, de alta calidad, con vinos más gourmet. Con nuestro anterior director técnico, Luis García Severino, hicimos grandes vinos, pero ha llegado el momento de su jubilación y se abre una nueva etapa en la que estamos lanzando productos que mezclan calidad e innovación. Hemos configurado un equipo dirigido por Pepe con ocho enólogos que trabajan a una para hacer vinos bajo la técnica blanc de noir, o criados en tinaja, siempre partiendo de viñedos singulares.

Hace unos meses anunciaron la adquisición de la finca Casa Gallur, 61 hectáreas de viñedo ubicadas en Caudete. ¿Qué proyectan con esta inversión?

Queremos que Casa Gallur sea nuestro buque insignia en la DO Valencia. La intención es hacer vinos que lleguen a un público muy exigente, pero a diferencia de otras épocas ahora lo afrontamos sin presión. Pensamos que no tenemos nada que demostrar, por lo que vamos a dar rienda suelta a nuestra creatividad y al buen hacer de nuestro equipo de enólogos.

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