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alejo sauras | actor

"Un actor necesita un escenario para poder seguir creciendo"

Alejo Sauras encabeza el elenco de Edipo que, el 26 de agosto, se representará en el Teatro Romano de Sagunt. La obra recrea el mito de Edipo, su encuentro con la Esfinge, el asesinato de Layo, el matrimonio con Yocasta y, en definitiva, la tragedia que desencadenó la vida de este desdichado rey de Tebas, que sirvió en la antigüedad para explicar el determinismo cosmológico.

Imágenes de larepresentaciónde Edipo en elfestival de Mérida. levante-emv

Jesús de Nazaret marchó al desierto durante cuarenta días y a su regreso volvió con un mensaje que cambió el mundo. Buda, en silencio, se sentó debajo de un árbol hasta que recibió una enseñanza con la que iluminó al continente asiático. Moisés atravesó un desierto, subió hasta una montaña y, tras su descenso, fundó una nueva sociedad. Todas estas figuras y mitos ancestrales tienen en común el esfuerzo, el sacrificio y la renuncia. ¿O acaso es posible cambiar el mundo de otra manera? El jueves 29, en el Teatro Romano de Sagunt, se representa Edipo con un reparto encabezado por Alejo Sauras.

«un actor necesita un escenario para poder seguir creciendo»

¿Cómo está siendo la experiencia de representar a Edipo?

«un actor necesita un escenario para poder seguir creciendo»

Insuperable. No tengo palabras para expresarlo. Los ensayos fueron muy duros porque, además de que el personaje lo requería y la función es muy complicada, se nos metió el virus en la sala de ensayo y tuvimos que parar una semana a dos semanas de estrenar. Meterse en la piel de Edipo es algo muy difícil y arduo pero creo que ha merecido la pena visto el resultado. Ha quedado bien y en Mérida, que es donde lo hemos estrenado, ha gustado. Cuando el esfuerzo merece la pena, por mucho esfuerzo que sea, la recompensa es muy grande.

«un actor necesita un escenario para poder seguir creciendo»

¿Qué pensaste cuando te lo ofrecieron y qué piensas ahora?

Me planteé si era capaz de hacerlo y afrontarlo y así se lo planteé al director. No sabía si podría estar a la altura. Cuando leí el texto me pareció precioso porque considero que está escrito de manera magistral porque el original es muchísimo más largo y los clásicos hay que adaptarlos. He hecho teatro pero no tanto como para enfrentarme a este monstruo tan grande. Esa fue mi duda. Es un protagonista absoluto y tiene una responsabilidad muy grande porque lleva sobre sus espaldas el ritmo de la obra y prácticamente no sale de escena. Al principio no me sentía capaz pero el director me dijo que estaba convencido y que por eso no me preocupara, que si yo me entregaba a los ensayos y a la creación del personaje iba a ser capaz de hacerlo. Confié más en él que en mí.

¿Esta interpretación te está dejando un poso especial?

Sin duda. Este personaje, hubiera ido bien o mal, me ha cambiado como actor y un poco como persona. En la función intentamos que el espectador se pregunte cosas sobre sí mismo, sobre la vida, sobre lo que hacemos en la vida y para qué sirve que estemos aquí. Eso se lo plantea Edipo y lógicamente yo al ponerme en su piel. Como actor, este papel me ha dado un empujón profesional en cuanto a formación y a entendimiento del trabajo y a mi propia seguridad.

Por lo tanto, sí que te has planteado lo de ¿quién soy y qué he venido a hacer a este mundo?

Sí. La obra está escrita hace 2.500 años pero podría haberse escrito el mes pasado. La problemática y las dudas existenciales que plantea son actuales. Y, en este caso, más reales de lo que podría haber sido el verano pasado. En la original de Edipo hay una peste que está atacando a toda la ciudad y Edipo tiene la responsabilidad de acabar con ella pero, en este caso, la peste se ha sustituido por fuego y este llega a la ciudad y la gente se quema y pierde todo lo que tiene y, desgraciadamente, es lo que nos está ocurriendo. Está ardiendo Grecia y Turquía y yo tengo el fuego a pocos kilómetros de mi casa.

¿Quién es el valiente que, hoy en día, se atrevería a ser Edipo?

Ese es el planteamiento que hacemos. En la función, quizás, se simplifica esa respuesta porque en este caso es solo Edipo el que tiene que sacrificarse y parece que sacrificar a uno siempre es más sencillo que sacrificar a muchos. En este caso, Edipo somos todos y la ciudad es nuestro planeta que, por un lado, se está quemando y por otro inundando y destruyendo. En ambos casos, el planeta nos pide un sacrificio y, si no somos capaces de sacrificarnos, no vamos a conseguir salvar nuestra ciudad y nuestro planeta.

¿No somos capaces porque el egoísmo ha engullido a los héroes?

El egoísmo, la comodidad, el no ser capaces de renunciar a ciertas cosas que tenemos en nuestro modo de vida.... Somos todos culpables.

Con solo un vistazo a nuestro alrededor comprobamos que, como sociedad, vamos mal.

Sí, por eso creo que este Edipo es tan actual. Nos estamos cargando el mundo y solo tenemos que hacer el sacrificio de cambiar nuestro modo de vida. Si esto ocurre salvaremos el mundo, seguiremos vivos y con gran parte de las comodidades que tenemos, pero llevamos muchos años sabiéndolo, no hacemos nada y el momento se va acercando cada vez más.

Lo que es evidente es que la obra obliga a pensar y reflexionar al salir del teatro.

Y ese es el cáncer de la actual sociedad. No nos paramos a pensar ni nos planteamos cómo de verdad podemos resolver lo que nos está ocurriendo. La gente que quiere vivir con la conciencia tranquila recicla en tres o cuatro cubos de basura y eso no es así.

42 años y 25 años de carrera, se dice pronto.

Empecé muy prontito. Para mí es un aliciente recibir el cariño de la gente. Tuve unos años duros cuando salía a la calle y todo el mundo sabía quién era, a qué me dedicaba y qué me gustaba y qué no. Esa sensación de desnudez no es agradable, pero lo acabé aceptando pensando que es el resultado de que las cosas me van bien. He tenido la suerte de siempre recibir cariño y pocas veces me he visto en situaciones desagradables. Por mi condición de persona conocida no puedo tener un mal día cuando la gente se acerca a hablar conmigo pero considero que es un precio que pago encantado a cambio del cariño que recibo por hacer lo que me gusta.

¿Revisas tus inicios? Si reponen «Al salir de clase» ¿cambias de canal?

Lo veo cuando los hago para hacer autocrítica y entender las críticas que me hacen que siempre las considero constructivas para seguir creciendo. Pero una vez hecho, me cuesta volver a verlo.

Entre Edipo y El Eunuco, tu anterior obra de teatro han pasado cuatro años, ¿pasará tanto tiempo hasta la siguiente?

Va a pasar muy poquito porque ya lo estoy preparando. Un actor necesita un escenario para poder seguir creciendo. Entre una y otra obra pasó mucho tiempo porque estaba con la serie «Estoy vivo» y a mi me gusta centrarme y dedicar todo mi tiempo a mis personajes para sentirme seguro. Cuando me ofrecieron la maravilla que es Edipo no pude negarme.

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